Pocas ciudades forman parte del lanzamiento mundial de un reloj del que solo existirán 800 unidades en todo el mundo. Barcelona ha sido una de ellas. La multinacional japonesa Casio ha convertido la capital catalana en una de las paradas del lanzamiento internacional del nuevo reloj MR-G Frogman, la edición con la que celebra el 30 aniversario de MR-G, su colección más exclusiva. Fabricado íntegramente en Japón, el modelo combina artesanía tradicional, materiales de lujo y resistencia para inmersiones de hasta 200 metros.
La elección de la ciudad para esta presentación va más allá de una simple presentación de una edición limitada para coleccionistas. También refleja el peso que Barcelona ha adquirido para la compañía durante las últimas dos décadas. Fue aquí donde Casio estableció en 2006 su sede para la Península Ibérica, ubicada en las Torres Diagonal Litoral, desde donde todavía hoy coordina su actividad en España y Portugal. Ahora, la ciudad ha vuelto a ocupar un lugar destacado en la estrategia de la multinacional como una de las paradas del tour internacional con el que ha presentado esta nueva pieza. Un recorrido que arrancó en Japón y que también ha pasado por otros mercados estratégicos, como Alemania, así como por otras ciudades de España, como A Coruña.
Más que una simple presentación, Casio ha querido traer un pequeño rincón de Japón a Barcelona para acercar a los asistentes la cultura, la artesanía y la filosofía que inspiran esta nueva pieza. El escenario elegido para la presentación tampoco ha sido casual: la joyería Grau, empresa familiar con más de 75 años de historia y con sedes en Barcelona, Lloret de Mar, Sabadell y Blanes, se ha consolidado como uno de los referentes de la alta relojería, siendo distribuidora oficial de firmas como Cartier, Rolex o Tudor.

La experiencia se ha concebido como una inmersión en la cultura japonesa. La presentación del reloj ha corrido a cargo de Tatsuya Izaki, responsable de Investigación y Desarrollo de G-SHOCK, que ha viajado desde Japón para compartir la filosofía y la artesanía que hay detrás de la colección MR-G. Mientras Izaki ha guiado a los asistentes por el proceso de creación de cada pieza, el chef del restaurante japonés Santoku La Barra (Madrid) ha hecho lo propio con un menú omakase, la tradición japonesa de dejarse llevar por el chef. Dos voces paralelas que han reivindicado el valor del oficio, la precisión y la artesanía japonesa, principios que también definen la filosofía de MR-G.
De una calculadora a uno de los relojes más reconocidos del mundo
Fundada en 1946 en Tokio, Casio comenzó desarrollando dispositivos electrónicos como calculadoras, instrumentos musicales como teclados o cámaras fotográficas. Sin embargo, la innovación pronto se extendió también a los relojes de pulsera. La colección G-SHOCK, en la que se enmarca esta nueva pieza, nació a partir del reto del ingeniero Kikuo Ibe de crear un reloj que no se rompiera al caerse, tras comprobar cómo el suyo se hizo añicos en una caída accidental en la oficina.
Durante más de dos años, Ibe desarrolló más de 200 prototipos que probaba lanzándolos desde la ventana del centro de investigación de Casio en Japón. En 1983, ese trabajo dio lugar al primer G-SHOCK, el modelo DW-5000C, que marcó el inicio de una colección que hoy supera los 100 millones de unidades vendidas en todo el mundo.

En 1996, dentro del universo G-SHOCK, nació la línea MR-G, que trasladó esa misma filosofía a la alta relojería, con materiales de máxima calidad y un enfoque orientado al lujo. Hoy cuenta con más de 135 modelos. "MR-G es innovación y excelencia", ha resumido Juan Flaviá, director de Casio Iberia, durante la presentación. Esa idea es la que la marca ha querido plasmar en el nuevo modelo presentado en Barcelona, el MRG-BF1000EB, una edición especial del emblemático Frogman, lanzado originalmente en 1999, creada para celebrar el 30 aniversario de la colección MR-G.
"Su diseño está inspirado en los brinicles", ha explicado Tatsuya Izaki. Se trata de columnas de hielo que se forman bajo el mar en las aguas polares y descienden lentamente congelando el agua salada que encuentran a su paso. Casio ha querido reproducir ese fenómeno natural en la estética del reloj, pero también en sus prestaciones: puede sumergirse hasta 200 metros y mantiene el ADN de resistencia que caracteriza a G-SHOCK. Solo se fabricarán 800 unidades para todo el mundo, todas ellas numeradas y con un precio de venta de 8.800 euros.

Más que un reloj, Casio lo ha presentado como una pieza de colección que resume tres décadas de evolución de MR-G. Para Barcelona, la cita también simboliza el papel estratégico que la ciudad mantiene para la multinacional japonesa. Dos décadas después de establecer aquí su sede para la Península Ibérica, Casio ha vuelto a elegir la capital catalana para formar parte de uno de sus lanzamientos internacionales más exclusivos.


