La detección precoz del cáncer es una de las claves para aumentar la supervivencia de los pacientes. También lo es poder anticiparse a posibles metástasis de estos tumores en otras partes del cuerpo. Con el objetivo de ayudar a los oncólogos a predecir el pronóstico de cada paciente, Inbiomotion, spin-off del Institut de Recerca Biomèdica (IRB), ha desarrollado MAF Test, una prueba diagnóstica que, en tan solo 36 horas, es capaz de ayudar a determinar al especialista el tratamiento más adecuado con el objetivo de evitar metástasis óseas en las pacientes de cáncer de mama. Un test que ya se encuentra disponible en tres centros de Barcelona: los públicos Hospital del Mar y Clínic, y el hospital privado International Breast Cancer Center/Pangaea Oncology.
La prueba diagnóstica surgió de un proyecto de investigación del IRB para entender los patrones de la metástasis, es decir, por qué ciertos cánceres acababan expandiéndose a otras partes del cuerpo y, además, si había alguna forma de predecir clínicamente la probabilidad de que un cáncer de mama derivara en otro tumor secundario. El proyecto concluyó que el gen MAF era un biomarcador que podía anticipar el comportamiento de ciertos tumores. Así, sus impulsores decidieron apostar por transformar estos resultados en un producto capaz de mejorar la vida de las pacientes.
"El objetivo era transformar esta evidencia científica en un producto que ayudase al oncólogo a tomar decisiones más precisas sobre qué tipo de tratamiento seguir en cada caso", resume Roger Gomis, cofundador de Inbiomotion. Así, no se trataba de producir un test que determinara la posibilidad de derivar en metástasis, algo que solo "causaría angustia a la paciente", sino que estuviese centrado en mejorar el pronóstico y los pasos a seguir.
La investigación concluía que, cuando una paciente es negativa en MAF Test, es decir, no presenta una gran cantidad de estos genes ---algo que ocurre en cuatro de cada cinco pacientes---, el tratamiento óptimo, tras haber eliminado el tumor del pecho, son los bifosfonatos. Estos fármacos se utilizan para hacer los huesos más rígidos, ayudando a evitar que se produzca una metástasis ósea y aumentando su supervivencia. En cambio, cuando el MAF Test es positivo, la prueba determina que se trata de tumores más agresivos, por lo que, si las pacientes son tratadas con bifosfonatos, se empeora sus posibilidades de supervivencia ya que, al haber fortalecido los huesos y enfrentarse a células más agresivas, es probable que los nuevos tumores se generen en otras partes del cuerpo con peores pronósticos.
Hasta entonces, no existía ninguna otra prueba en el mercado para ayudar a los especialistas a decidir si este tratamiento era el más adecuado. A partir de los resultados del MAF Test, además de otros factores de la paciente, los especialistas cuentan con una información más precisa y completa para tomar este tipo de decisiones. Por este motivo, Gomis decidió fundar en 2011 Inbiomotion y comercializar esta solución médica.
Para financiar los diversos ensayos clínicos y las pruebas regulatorias necesarias para lanzar este producto al mercado sanitario, la spin-off empezó a buscar fondos de inversión. En ese momento fue cuando entró en contacto con Joël Jean-Mairet, socio fundador de Ysios Capital, gestora de fondos de inversión centrada en ciencias de la vida, creada en 2008 y con oficinas en San Sebastián y Barcelona. Tan solo un año después de la constitución de Inbiomotion, en 2012, Ysios Capital decidió participar en la primera ronda de financiación de la compañía, de dos millones de euros.
La operación fue una de las primeras grandes inversiones de Ysios Capital, pero Jean-Mairet defiende que su apuesta fue clara por la oportunidad de mercado, cubriendo una necesidad no resulta, y, por otro lado, por la evidencia científica que respaldaba el MAF Test, así como por su equipo impulsor, liderado por Gomis. La confianza fue tal que desde Ysios Capital no solo decidieron participar económicamente, sino que Jean-Mairet optó por formar parte de Inbiomotion como director ejecutivo, cargo que ocupa desde entonces. "Decidí participar porque creía firmemente en esta solución disruptiva y porque, además, me recordaba a mi pasado emprendedor", reconoce Jean-Mariet, quien, antes de entrar en Ysios Capital, fue el fundador de Glycart Biotechnology, empresa biotecnológica que fue adquirida por La Roche en 2005 por 235 millones de francos suizos.
Además, Jean-Mariet lamenta que todavía faltan inversores especializados en apoyar las primeras fases de estas compañías surgidas de investigaciones y laboratorios, por lo que la gestora busca levantar ahora su nuevo fondo Inception Bio, de 100 millones de euros, destinado a impulsar empresas españolas en sus inicios. A parte de Ysios Capital, que ha invertido unos tres millones de euros a lo largo de los años, Inbiomotion también ha captado capital de Alta Life Sciences, La Caixa, Bankinter, la Fundación Vila Casas y el Institut Català de Finances (ICF).
La implementación generalizada de este test podría aumentar la supervivencia de casi el 80% de las 33.000 pacientes diagnosticadas con cáncer de mamaCon estos fondos, la spin-off ha podido financiar, por un lado, los estudios científicos que avalaban la fiabilidad del test ---con unos resultados que se han publicado en revistas especializadas como The Lancet Oncology, Journal of the National Cancer Institute o Nature Cell Biology---, así como su diseño y producción, de la mano de Leica Biosystems, del grupo Danaher.
"Tras años de investigación y pruebas regulatorias, actualmente nos encontramos en un momento dulce porque empezamos a ver nuestro test en centros sanitarios públicos y privados de España", celebra Jean-Mariet, después que el año pasado obtuvieran todas las licencias y certificaciones para iniciar su distribución. El MAF Test ya se encuentra disponible en tres hospitales de Barcelona: los públicos Hospital del Mar y el Clínic Barcelona Comprehensive Cancer Center, y el privado International Breast Cancer Center/Pangaea Oncology; además de los varios centros privados que el grupo hospitalario HM tiene distribuidos por la Comunidad de Madrid.
El objetivo es que esta prueba pueda llegar al resto de centros sanitarios españoles, ya que calculan que la implementación generalizada de este test podría aumentar la supervivencia de casi el 80% de las 33.000 pacientes diagnosticadas con cáncer de mama. Un test con el que, a partir de la muestra recogida en la biopsia y en tan solo 36 horas, el oncólogo puede determinar cuáles son los siguientes pasos adecuados para cada paciente.
"Su implementación en hospitales representa un paso más hacia una medicina más eficaz, segura y personalizada", asegura Aleix Prat, director Clínic Barcelona Comprehensive Cancer Center. Una afirmación con la que coincide Sònia Servitja, jefa de sección de cáncer de mama del servicio de oncología del Hospital del Mar, quien asegura que la prueba permite "individualizar el tratamiento para mejorar la supervivencia de las pacientes". El test, de hecho, no solo se ha aplicado ya a pacientes españolas, sino que incluso especialistas de Alemania, Reino Unido o Estados Unidos han enviado muestras de sus pacientes.
Para que el test pueda llegar a más pacientes de todo el mundo, Inbiomotion seguirá un modelo híbrido de distribución, combinando la venta directa de esta prueba a hospitales ---como en el caso de estos primeros centros sanitarios--- con la venta a través de distribuidores, como Palex Group, con quien tienen un acuerdo de comercialización para España y Portugal. Además de seguir expandiendo el número de hospitales españoles, el objetivo es también llegar a países como Portugal, Italia ---donde han llegado a un acuerdo de comercialización con la empresa farmacéutica SPA Farma--- Reino Unido, los países nórdicos, Brasil o Estados Unidos, países en los que o bien ya han firmado o están cerrando acuerdos con distribuidores y aseguradoras médicas para seguir expandiéndose.
De hecho, en Reino Unido y Sudáfrica, al igual que ya han hecho en España, el objetivo es introducirse también en el sistema público de salud. En el caso británico, la previsión es desembarcar en centros del National Health Service (NHS) para finales de año, aunque Gomis admite que entrar al sistema hospitalario público requiere "mucho esfuerzo y recursos económicos", ya que el "sistema es muy rígido a la hora de dejar entrar nuevos fármacos, debiendo demostrar primeramente su eficiencia y seguridad". Con este ambicioso plan de crecimiento, el objetivo es alcanzar una facturación de 10 millones de euros.
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