Mooby Aribau ayer acogió el inicio de la 24ª edición del In-Edit Festival. Y lo hizo abarrotado con un sold-out: más de 1000 personas se agolpaban en la cola con la emoción reflejada en la piel; sonrisas inamovibles, conversaciones animadas y una euforia colectiva.
Una copa de Campari y el olor a palomitas impregnaba el hall del cine en la previa a la proyección del documental, el marco ideal para reencontrarse con aquellos amigos cinéfilos que, año tras año, se dan cita en este festival. No faltaron en la cita los directores y productoras de las películas programadas, así como personalidades del sector audiovisual. Porque, como ya dijeron sus organizadores en el ciclo Moments Estel·lars, el In-Edit no es solo un festival: es un grupo de amigos, es una comunidad, es una familia. Y ese ambiente cercano y cálido fue el protagonista de la inauguración.
La gala arrancó con un mensaje de apoyo a las víctimas del accidente de Urda (Toledo) y a sus familias y se recordó que tanto la política como el cine deben servir como herramienta de reflexión en los momentos más difíciles. Después, se dio paso a la presentación de una edición que va más allá del formato documental tradicional, ya que contará con series, cortometrajes, proyectos de ficción, giras y espacios de formación.
Un reconocimiento internacional
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue la aparición de Uri Altell, fundador del proyecto In-Edit, quien llegó a la gala directamente desde el aeropuerto tras recoger en Bilbao el reconocimiento a la Mejor Iniciativa Privada en los premios AUPA!, otorgados en el marco de BIME, la cita internacional de referencia para la indústria musical.
Sobre el escenario confesó que el premio les había pillado completamente por sorpresa, ya que ni siquiera sabían que su equipo había sido postulado. "Nosotros no nos habíamos presentado, nos hemos encontrado con el premio sin saberlo. Es un reconocimiento muy bonito y, en cualquier caso, es un premio colectivo de todos los que venís cada año y hacéis posible que el In-Edit continúe creciendo", agradeció ante el aplauso de la sala.
Marianne Faithfull inauguró el festival
In-Edit 2026 se inauguró con la proyección de la película Broken English, dirigida por el dúo Jane Pollard e Iain Forsyth. La cinta rinde homenaje a la cantante e icono cultural Marianne Faithfull, en una propuesta que mezcla el lenguaje documental y la ficción.
Pero, por encima de todo, el documental reivindica su talento como cantante y compositora y la saca de una vez por todas del cliché machista que durante décadas la redujo a ser la "ex de Mick Jagger". La película está contextualizada en un ficticio «Ministerio del No Olvidar» (el espacio en el que se cruzan la memoria y el mito) y repasa seis décadas de carrera, éxitos, adicciones y el juicio público.
Broken English fue rodado con la artista poco antes de morir, por lo que es el homenaje perfecto a una creadora que nunca se dejó encasillar por la sombra de nadie. Para dar voz a este viaje, la película cuenta con los testimonios de nombres como Tilda Swinton, Nick Cave, Courtney Love, Beth Orton o Warren Ellis. Ayer las entradas estaban agotatadas, pero el próximo 5 de noviembre se proyectará por segunda vez en Mooby Aribau.
Más de setenta títulos en el In-Edit 2026
La directora del festival, Astrid Rousse, subió al escenario para explicar la programación que cuenta con 109 proyecciones y más de 70 documentales. Se contará, también, con la presencia de más de 170 directores y profesionales del sector. Entre las cifras más destacadas de esta edición figuran 64 estrenos y 12 óperas primas.
Toni Querol, director artístico del festival, defendió la necesidad de recuperar la curiosidad y romper con el consumo digital: "Confío en que entre todos podamos extraer al público de estos algoritmos y de estas listas de reproducción fragmentadas, de esta música entendida como algo que te pones de fondo mientras trabajas". Para Querol, la misión del In-Edit es la de ofrecer contexto y perspectiva a las bandas sonoras que han acompañado grandes momentos históricos y experiencias humanas, porque estas historias ayudan a entender de dónde venimos.
Entre las principales novedades de este año destaca el Premio Apolo, una nueva sección dedicada al videoclip con el objetivo de dar visibilidad al talento emergente y a los nuevos lenguajes visuales. Asimismo, el festival mantiene su alianza con CaixaForum+, donde del 7 al 22 de noviembre se podrán ver 15 títulos en línea, además del acceso a un catálogo permanente de 20 documentales de ediciones pasadas.
In-Edit 2026 propone un viaje que va desde grandes iconos como David Bowie, Dolly Parton, NOFX o Sonic Youth hasta propuestas de raíz y temáticas más originales. Por ejemplo, la programación incluye miradas al mundo de los afinadores de piano en Varsovia, el movimiento pachuco y la cultura chicana, la escena drag-punk de Nueva York, los sacrificios de la élite de la música clásica a través de la pianista Yuja Wang o el fenómeno del afrobeat nigeriano.
Esta edición mantiene una gran presencia del talento catalán, así como un marcado acento latinoamericano. La oferta local incluye desde el docuconcierto de Ingrid Caven bajo la mirada de Albert Serra y un cortometraje de Carla Simón hasta un recorrido por el italo disco nacido en los estudios de Sabadell en los años ochenta ola figura olvidada de Enrique Coziner, pasando por el colectivo La Susma en Castelldefels o la música de Remei de Ca la Fresca.
El ámbito estatal y latinoamericano estará representado por figuras como Pablo Milanés, Rubén Rada, Fermín Muguruza, el proyecto de Niño Josele filmado por Fernando Trueba y la revisión de referentes del flamenco como Enrique Morente o la banda Triana.
Así arranca un In-Edit que vuelve a tomar la ciudad. Hasta el 8 de noviembre, las salas de Mooby Aribau serán el punto de encuentro para cualquiera que quiera parar un momento, sentarse a oscuras y disfrutar de la música de otra manera.
