La IA pone el futuro laboral sobre la mesa

Una de las mesas redondas del BNEW © CZFB
Una de las mesas redondas del BNEW © CZFB

Expertos reunidos en el BNEW señalan la adaptación empresarial, la formación y la ética como claves ante la transformación tecnológica de los puestos de trabajo

06 de octubre de 2026 a las 05:30h

La inteligencia artificial sustituirá puestos de trabajo en un futuro. Esta es una de las afirmaciones que más atemorizada tiene a la sociedad actual. El auge de la IA y todas las posibilidades que se abren con ella hacen pensar que, en algún momento, los trabajos dejarán de ser para nosotros, los humanos. La opinión de los expertos, sin embargo, no da bola a este argumento y asegura que habrá un cambio de paradigma: existirán nuevos trabajos y otros morirán, como siempre ha pasado en la historia. Ahora bien, más allá de la tranquilidad de la permanencia humana en los puestos de trabajo, los mismos expertos también aseguran que son necesarias la formación, la comprensión y mucha ética para llegar a integrar correctamente la IA en el mundo laboral.

El BNEW, congreso organizado por el Consorci de la Zona Franca, ha dedicado un vertical entero de los tres días del evento a la inteligencia artificial. Preocupante o no, hay que tener en cuenta que esta nueva tecnología está pensada para cambiar el mundo y avanza a un ritmo tan rápido que la mente humana ya no la puede seguir. Es por ello que es objeto de conversaciones, debates y formaciones sobre cómo se debería implementar en la vida, pero sobre todo, en el mundo empresarial. Anna Golsa es la CEO de Eurofirms, la primera multinacional española de gestión del talento y recursos humanos. Para ella, la IA es una herramienta clave, pero debe estar controlada. Se aferra a la idea de que el humano la debe controlar, tenerla cerca, pero mantenerse como amo y no al revés. "A la IA le tenemos que exigir solo tareas de poco valor añadido", ha dicho la experta.

La voz de Golsa es una de las invitadas a hablar del efecto de la IA en el mundo laboral y la humanización, una charla de la BNEW que recibe el nombre de Huma+IA: el futuro del trabajo. “Cómo la IA está redefiniendo el trabajo, las capacidades y la empleabilidad". La CEO de Eurofirms ha compartido mesa con Alexander Phimister, fundador y director de Phimister Business School, y Daniel Furlan, vicepresidente de la Fundació Pimec, en una reflexión a tres bandas que ha moderado José María Santos, responsable de Negocio de Instituciones de Ibercaja. Este último ha querido empezar con un dato: en 2030, el 22% de los puestos de trabajo cambiarán; se crearán 170 millones y se destruirán 92 millones. "¿Quién se hace cargo de que estas personas estén preparadas?", ha preguntado Santos.

Imatge de les instal·lacions del D Factory durant el BNEW © Cedida -

Para los tres expertos, las escuelas de formación para jóvenes, pero también para adultos, son importantísimas. Pero, más allá de la evidente necesidad de enseñar estos nuevos procesos al personal, Golsa habla de "la adaptación empresarial", es decir, de la estrategia que necesitan las empresas para integrar la IA con "cierto sentido". Así pues, el reto es que las empresas sean capaces de adaptarse, modificar procesos e, incluso, cambiar el modelo de negocio. "La clave implica combinar IA y personas", ha explicado la experta. Este es un punto complicado, según Furlan, quien ha recordado que en un tejido como el catalán, donde 8 de cada 10 empresas son pymes, la transformación tecnológica puede ser especialmente compleja. No solo por el coste de la formación o de personal, sino también por el coste de oportunidad que implica cambiar o formar a una persona dentro de una empresa pequeña.

La barrera para los júniors

Hablar de IA también implica hablar de cambios en el mundo laboral. Los expertos descartan una sustitución masiva y, para Santos, "el balance es positivo con los datos en la mano". Eso sí, hay reticencias por el modelo actual: las tareas que ahora se encargan a la IA son las mismas que tradicionalmente se asignaban a los júniors cuando entraban en una empresa. "Nos falta paciencia", ha lamentado Golsa en una conversación con The New Barcelona Post. A su parecer, la inmediatez actual ha hecho que los perfiles más jóvenes dejen de ser vistos como una inversión, y si los modelos de negocio no cambian y la IA no se integra con criterio, estos puestos de trabajo podrían desaparecer.

Phimister cree que el modelo ya está cambiando, sobre todo en la captación de talento. Desde su escuela de formación, defiende poner el acento en la capacidad de adaptación en lugar de formar solo en tareas o tecnologías concretas. Golsa discrepa: "Hay que fomentar el pensamiento crítico y el sentido común". Para mantener puestos de trabajo dignos y compartir espacio con la IA, concluye, "se debe analizar mucho y reflexionar".

Productividad a futuro

La IA en las empresas es inevitable y, para Furlan, la productividad que se pueda conseguir con ella estará en el centro de la cuestión. Así pues, según el experto de la Fundación Pimec, se tendrán muy en cuenta las facilidades que den estas herramientas tecnológicas a las empresas. Golsa está de acuerdo, pero ha vuelto a insistir en que, por mucho que la IA esté en todas partes, "no lo resolverá todo". Para la CEO de Eurofirms, la incorporación de la IA será un proceso largo y habrá que mirarlo de cerca, porque en algún momento "dejará de ser una herramienta y se convertirá en ejecutivo y ahí tendremos que estar preparados", ha reflexionado la experta.

En definitiva, el reto de la IA no consiste solo en aprender a utilizar una nueva herramienta, sino en adaptar las empresas, los procesos y las competencias de las personas a una nueva realidad laboral. En este proceso, las pymes parten de una situación especialmente compleja por su tamaño y recursos, mientras que la incorporación de la IA también abre interrogantes sobre la entrada de los jóvenes en el mercado laboral, el futuro del talento sénior, la productividad y la ética. Por ello, la implantación de la IA en las empresas debe ser pausada y fruto de una reflexión profunda. Como concluye Golsa, "la base, al fin y al cabo, siempre debe ser humana".

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