Automoción

El hombre que quería crear el campeón nacional de la automoción

Rafael Ruiz, presidente de EBRO Motors Group, ha subrayado que «las empresas no pueden limitarse a observar la geopolítica, sino que deben interpretarla y trasladarla a sus consejos de administración». © Àngel Bravo
Rafael Ruiz, presidente de EBRO Motors Group, ha subrayado que «las empresas no pueden limitarse a observar la geopolítica, sino que deben interpretarla y trasladarla a sus consejos de administración». © Àngel Bravo

Rafael Ruiz, presidente de Ebro EV Motors Group repasa su trayectoria, desde el inicio de la marca hasta el pacto con Chery, la antigua Fábrica de Nissan y la evolución del coche eléctrico

01 de noviembre de 2026 a las 05:30h

Rafael Ruiz es ingeniero industrial. Sus inquietudes lo llevaron a trabajar para diversas marcas después de graduarse en 1997. Trabajó en estructuras de carrocerías y participó en proyectos como el Porsche Cayenne y el Touareg. También formó parte de iniciativas en Estados Unidos, Alemania y Australia. Esto le permitió ver —en sus palabras— "el desarrollo de vehículo en el sector automóvil" y también la parte de su producción. En 2006 decidió montar su propia empresa, la cual se acabaría convirtiendo en la ganadora catalana del espacio que ocupaba en la Zona Franca la fábrica de Nissan, junto con un socio chino, Chery. Ebro EV Motors Group es hoy una marca de vehículos eléctricos e híbridos que gana adeptos rápidamente. Su gama de coches está formada por cuatro modelos principales de tipo SUV, cada uno con diferentes opciones de motorización: híbrido enchufable, híbrido autorrecargable y gasolina. El objetivo es aumentar la gama y consolidar clientes, pero para Ruiz va mucho más allá. El presidente de Ebro Motors quiere jugar en las grandes ligas; "crear un campeón nacional del motor que cotice en Bolsa", explica Ruiz.

La historia de Ebro comienza mucho antes que el proyecto de empresa de Ruiz de 2006. Del 1954 al 1987, Ebro se consolidó como la marca de referencia del vehículo industrial y agrícola en el Estado español. Después de nacer en el año 1954 fruto de la nacionalización y transformación de Ford Motor Ibérica, la compañía empezó fabricando tractores y camiones basados en diseños de Ford británicos (como el popular tractor Ebro Major o los camiones de la serie B). Durante las décadas de los 60 y 70, la empresa vivió una gran expansión, se alió con la multinacional Massey Ferguson y trasladó su producción central a la histórica fábrica de la Zona Franca de Barcelona. Sus camiones se convirtieron en iconos absolutos del paisaje urbano y rural español, hasta que la entrada progresiva de Nissan en el accionariado acabó haciendo desaparecer la histórica marca en el año 1987.

Años después, en 2006, en un pequeño local en Martorell, Ruiz y sus cofundadores y colegas: Pedro Calef (actual CEO de Ebro) y Daniel Asensio (Miembro del equipo fundador y consejero de la sociedad) pusieron en marcha una empresa que quería poner sobre la mesa todos los conocimientos de ingeniería de sus fundadores para hacer una compañía que controlara todo el proceso de creación, desde concepto hasta industrialización. "Allí trabajábamos muchas horas", recuerda Ruiz. Nadie se esperaba, sin embargo, que aquella empresa que tenía el objetivo de hacer ingenierías impecables, acabaría comprando la marca Ebro para devolverla a la Zona Franca y en un acto de justicia poética, volver a poner aquel logo relacionado con los tractores catalanes y españoles en las carrocerías de nuevos coches modernizados.

La 080 Barcelona Fashion, con un vehículo de EBRO, marca patrocinadora, en el exterior del recinto © Àngel Bravo -

El interés por los coches de la compañía llega en 2012, cuando Ruiz empieza a reflexionar sobre los problemas que hay con los recursos naturales, en este caso, el petróleo. De hecho, Ruiz dedica parte de sus intervenciones en congresos a hablar de esta falta de recursos naturales y, a la vez, de la poca soberanía de país que comporta depender de otros con cosas tan esenciales como el transporte. Su conocimiento, sumado a la profesionalización de sus trabajadores, les llevó a concluir que en su sector, la manera de no depender del gas y del petróleo era hacer coches eléctricos. Según las fechas que aporta el propio presidente de Ebro, en 2018 ya trabajaban con algunas empresas relacionadas con el sector de la automoción eléctrica.

La huida de Nissan y el regreso de un antiguo gigante

Nissan cierra definitivamente sus instalaciones a finales de 2021 y deja libre una parcela industrial enorme de 500.000 metros cuadrados. La sensación de vacío y de incertidumbre se coló en las conversaciones de trabajadores de la fábrica, pero llegó también a manos de la administración pública quien decidió poner en marcha un proceso de licitación para reindustrializar la zona. A través de una alianza llamada Hub de Descarbonización (Hub Tech Factory) —Ebro en aquel momento EV Motors— ganó los derechos de explotación y en 2023 acabó adquiriendo directamente los activos productivos y la maquinaria de la fábrica. En primera instancia no solo ellos formaban parte de este hub, pero la realidad fue que "fuimos los únicos que llegamos hasta el final del proceso", explica Ruiz.

Además, la marca de Ruiz jugaba con un as en la manga. A diferencia de fondos extranjeros, EV Motors recuperó la histórica marca Ebro. "Fui a comprar el dominio de la marca a un joven en su casa", recuerda el presidente de la compañía, haciendo referencia a la implicación personal que tenía en revivir el icono del motor rural de los años sesenta y setenta. Esta mirada sentimentalista dio al proyecto un gran valor simbólico y el apoyo de las administraciones. Paralelamente, la voluntad pactada de reubicar y volver a contratar a los extrabajadores afectados por el cierre de Nissan fue lo que les acabó de ganar a los sindicatos.

Si bien es cierto que había conseguido el apoyo sindical e institucional, Ebro necesitaba una potencia financiera y tecnológica, es decir, la alianza con alguna otra compañía que les pudiera ayudar. La clave definitiva fue la firma de una joint venture en abril de 2024 con el gigante chino Chery, quien tenía mucho interés en poder operar desde dentro del Estado, especialmente en Cataluña. Actualmente, pues, Ebro mantiene la mayoría accionarial de la fábrica (Ebro Factory), pero Chery aporta plataformas tecnológicas y ensambla también sus propios vehículos (como los de la marca Omoda), hecho que asegura la viabilidad económica de la planta.

Híbridos enchufables y el futuro del coche eléctrico

Ebro surgió de la idea de dejar de depender de los recursos naturales, pero parece que la electrificación todavía se encuentra lejos de ser una realidad para todo el mundo. Ruiz entiende que el cambio no puede ir de un coche de combustión a uno eléctrico y, por lo tanto, se necesitan estos puentes, los coches híbridos. Más allá de la evidente falta de ayudas para la electrificación y el coche eléctrico, otro de los grandes problemas es la red de cargadores. Según los últimos datos del Barómetro de Electromovilidad de ANFAC del tercer trimestre de 2026, la red pública alcanza los 58.075 puntos. Ruiz concreta que "ha habido mejoras", pero también confirma que los próximos coches de su marca, el único que será eléctrico 100%, "es un modelo de movilidad urbana", es decir, un coche pensado para hacer trayectos cortos. Por otro lado, los nuevos modelos más grandes serán híbridos, con el fin de asegurar la viabilidad de los viajes. Todo con la voluntad de cubrir las necesidades de transporte individual de las personas desde una sola marca.

Línea de montaje Ebro Factory preseries s700 Ebro - Àlex Recolons ACN -

En definitiva, el presidente de Ebro decidió que quería construir un titán, vio la oportunidad con la huida de Barcelona de Nissan y se alió con una empresa extranjera que tenía grandes intereses en operar desde el Estado. Ahora, el gran reto de Ruiz será llegar a tener este “campeón nacional” y luego convertirlo en una empresa sostenible y competitiva, capaz de crecer.