Gaudí busca reconquistar al visitante local

Diada de Sant Jordi, 2017
Diada de Sant Jordi, 2017

La emblemática Casa Batlló ha recibido cinco millones de visitantes desde que en 2021 renovara su experiencia, ampliando el recorrido e incorporando nuevas tecnologías como la realidad aumentada. Sin embargo, tan solo un 8% corresponde a público local, un porcentaje que sus responsables, bajo la dirección de Gary Gautier, buscan incrementar sustancialmente

(Redactora en The New Barcelona Post)
29 de septiembre de 2025

Existen espacios en Barcelona que parecen haber quedado relegados exclusivamente a los turistas. Espacios emblemáticos de la ciudad como el mercado de La Boqueria, la Sagrada Familia o la Rambla. Sin embargo, son precisamente estos espacios los que trabajan, desde hace años, por mejorar su relación con el entorno y los vecinos y lograr, así, cambiar esta percepción. Con el objetivo de, tal y como se despide la audioguía de la Casa Batlló —que confirma a sus visitantes que este edificio será “desde ahora y para siempre su casa”— los barceloneses se hagan suyos estos lugares. 

De hecho, en tan solo 20 años —desde que en 2002 el edificio se abriera por primera vez al público general— este espacio ha ido mejorando y renovando su experiencia para acercarse no solo a un público cada vez más internacional, sino también buscando seducir a los locales. Queriendo, así, presentarse como un lugar al que acudir no solo para admirar su fachada en fechas señaladas como Sant Jordi, sino que los barceloneses se atrevan también a descubrir su bello, y funcional, interior, que ha llegado a considerarse como la Capilla Sixtina del modernismo. 

El edificio de paseo de Gràcia, construido originalmente por Emili Sala i Cortés en 1877, fue adquirido en 1903 por Josep Batlló i Casanovas, hombre de negocios y propietario de varias industrias textiles. Fue entonces, y hasta 1906, cuando Antoni Gaudí ejecutó una reforma integral en la casa, renovándola casi por completo, pero consiguiendo salvarla del derribo. Así, el arquitecto otorgó a la fachada su forma actual, con la textura que elude a la piel del dragón y coronándola con el representativo lomo de este animal multicolor. 

La casa dejó de pertenecer a los Batlló en la década de los 50 y, posteriormente, pasó por diferentes propietarios, desde empresas hasta particulares, hasta que a principios de los 90 cayó en manos de la familia Bernat. Enric Bernat, creador de la famosa marca de piruletas Chupa Chups, adquirió el edificio en 1993. Ha sido en manos de esta familia, actualmente bajo la dirección de Gary Gautier, cuando la casa se ha ido abriendo progresivamente a la ciudad de Barcelona. En 2002, coincidiendo con el Año Internacional de Gaudí, el edificio recibió por primera vez visitas externas. La idea, sin embargo, era que estas visitas "fueran excepcionales y por un tiempo limitado", aclara Ana Maria Acosta, responsable de las visitas culturales del edificio. Sin embargo, la respuesta ciudadana y el interés de los vecinos fue tal que las visitas llegaron para quedarse.

Desde entonces, el edificio ha ido renovando y ampliando la experiencia que ofrece a turistas y locales, incorporando cada vez más tecnología, y consolidándose como uno de los edificios más visitados de toda la capital catalana. En 2023, por ejemplo, la Casa Batlló recibió 1,5 millones de visitantes, un 57% más que en el año anterior. Con el precio de las entradas desde los 35€ y hasta los 45€, alcanzó una facturación récord de 50 millones de euros. 

Sin embargo, este incremento anual del número de turistas no es casual, sino que responde a una estrategia y a una apuesta de la familia Bernat por ampliar la experiencia museística. De hecho, desde 2017, sus propietarios han invertido 30 millones de euros tanto en reformar y conservar el patrimonio del edificio, como en mejorar el recorrido. Como el edificio no ha cerrado nunca ---excepto durante la pandemia--- para realizar obras, el visitante se ha convertido en espectador y testimonio de las reformas patrimoniales que ha sufrido la casa, logrando, en estos últimos años, hitos como la recuperación del revestimiento y la piel original de las paredes de la casa, desvelar el pan de oro de algunos de sus elementos y, recientemente, la recuperación de los oscuros y sorprendentes colores originales de la fachada posterior.

Trabajos de restauración de los balcones de la Casa Batlló

Trabajos de restauración de los balcones de la Casa Batlló en la Forja Montferrer de Alpens. © Óscar Rodbag

Con esta inversión millonaria, también se ha renovado totalmente la experiencia para el visitante, con un nuevo recorrido, disponible desde 2021, con el que se ha añadido 2.000 metros cuadrados, además de experiencias inmersivas que buscan despertar las emociones a los visitantes para que, a través de ellas, recuerden para siempre a esta joya modernista. 

Con este nuevo recorrido, la visita se inicia en la planta baja, donde el visitante se adentra en la primera sala inmersiva que ofrece una experiencia, cuanto menos, curiosa. Una pasarela móvil desplaza al visitante por una cúpula de más mil pantallas que reproducen imágenes y sonidos que intentan adentrar al espectador al mundo interior y a los sueños de Gaudí, que se encuentra dormido en medio de esta sala. El visitante, quizás algo confundido por este sinfín de imágenes, sí logra captar la ebullición creativa y constante de la mente del arquitecto, incluso habiéndose quedado dormido rodeado de planos y esbozos.

Experiencia inmersiva en la Casa Batlló

La visita se inicia en un espacio inmersivo, con una pasarela móvil que adentra al espectador en la mente creativa de Gaudí. © Edu Bayer

Pero el despliegue tecnológico no finaliza aquí: una audioguía y una tablet que incorpora realidad aumentada nos acompañarán durante todo el recorrido. El objetivo es que la realidad aumentada sirva para comprender aquello que el ojo humano, a simple vista, no logra captar. Así, en estos dispositivos, y a lo largo de la visita, nos aparecen tortugas y otros animales marinos como caballitos de mar o peces, animales que sirven de inspiración a Gaudí, por ejemplo, en las claraboyas, que reproducen el caparazón de las tortugas, y a través de las que también descubrimos la obsesión del arquitecto porque penetre la luz natural en la casa. 

Gracias a la audioguía el visitante también entiende cómo el arquitecto no solo se preocupó por estas referencias naturales, que también se dan en la fachada —en la que aparece desde un murciélago hasta columnas de hueso—, sino también su obsesión porque la casa fuera funcional: cuidando detalles como la luz o la ventilación. El recorrido finaliza, de nuevo, en una sala inmersiva, un cubo LED que transforma, mediante inteligencia artificial, motivos que inspiraron a Gaudí, documentos e incluso planos, en imágenes que pasan a gran velocidad. De nuevo, como al inicio de la visita, una explosión de luces y música hacen que el visitante vuelva a comprender la mente inquieta del arquitecto, siempre inspirado por su alrededor y la naturaleza. 

Sin embargo, y según sus responsables, estas tecnologías no tienen el objetivo de banalizar o camuflar el patrimonio histórico de la Casa Batlló, sino “democratizar y hacerlo accesible a todos los públicos”, subraya Amilcar Vargas, responsable de Patrimonio Mundial en la Casa Batlló. “La Casa Batlló contiene una cantidad de detalles estéticos, técnicos y funcionales que solamente podemos hacer que sean fácilmente comprensibles a través de estas tecnologías y efectos", añade Vargas.

Pero no todo en la casa es digital, sino que el visitante también puede adentrarse a las habitaciones privadas de los Batlló, en las que se han reproducido con muebles de la época, e incluso con fotografías de la familia, cómo eran estas estancias hace más de un siglo. La azotea, con inigualables vistas a paseo de Gràcia y otros rincones de la ciudad, también deja sin palabras al visitante sin necesidad de realidad aumentada ni grandilocuentes sonidos. 

Las estancias íntimas de los Batlló

Reproducción, con muebles de la época, de las estancias privadas de los Batlló. © Casa Batlló

Desde la puesta en marcha de este nuevo recorrido y experiencias inmersivas, el edificio ha recibido un total de cinco millones de visitantes, con tan solo un 8% de visitantes locales. Una cifra que desde la Casa Batlló buscan incrementar. “No debemos olvidar que estamos en Barcelona y que nos debemos a esta ciudad”, remarca Acosta. Por ese motivo, por un lado, buscan relacionarse de forma proactiva con su entorno directo, trabajando por mejorar la limpieza, seguridad y movilidad de sus calles, e incorporando en su tienda de souvenirs productos artesanos y de kilómetro cero, producidos en Catalunya.

Y, por otro lado, también desean ofrecer experiencias únicas y pensadas específicamente para interactuar con el público local.  A través de celebraciones especiales como la Diada de Sant Jordi, una leyenda crucial para la casa —y es que el propio Gaudí la representó en su fachada—, y que desde 2016 celebran decorando la fachada con rosas para la ocasión. Desde entonces, no hay barcelonés que se preste que, aun renegando de las multitudes, no quiera lucir una foto de esta fachada bellamente engalanada. También se ha convertido en toda una tradición el videomapping sobre la fachada en colaboración con la gran feria audiovisual, el Integrated Systems of Europe (ISE), que se celebra anualmente en la capital catalana. Este año, de hecho, la proyección Structures of Being de Sofia Crespo, que reproducía, a través de tecnología, el universo creativo de Gaudí, logró atraer a un total de 95.000 asistentes. 

Las rosas en la fachada de la Casa Batlló han vuelto a ser las protagonistas de millones de fotografías de turistas y locales durante la Diada de Sant Jordi. © Jordi Borràs / ACN

Pero la Casa Batlló quiere ir un paso más allá y lograr que los barceloneses no solo interactúen o admiren su emblemática fachada, sino que también se atrevan a descubrir el universo que sus cuatro paredes encierra. Por este motivo, organizan visitas temáticas y pensadas principalmente para el público local, como Una nit d’Hivern o las Noches Mágicas, que finalizan con un concierto en la azotea del edificio, además de ofrecer entradas a mitad de precio para residentes. 

Este reto de incrementar el porcentaje de público local lo lleva a cabo un equipo, con Gary Gautier al frente, integrado por unos cincuenta empleados, que incluye desde desarrolladores de software para mejorar las tecnologías usadas en las visitas, a expertos en patrimonio o restauradores especializados en cerámicas vidriadas. “Este equipo responde al legado de Gaudí y a su forma tan multidisciplinar de trabajar”, enfatiza Vargas. 

Realidad aumentada en la Casa Batlló © Casa Batlló

La realidad aumentada permite observar todas aquellas referencias que el ojo humano no logra captar. © Casa Batlló

A este equipo se le debe sumar un centenar de personas más que atienden en sala y nos acompañan durante la visita. Este centenar de personas provienen de la asociación Specialisterne, que trabaja por la integración en entornos de trabajo de personas con neurodivergencia. En 2021, la Casa Batlló se convirtió en la primera entidad cultural que apostó completamente por la neurodiversidad, incorporando, en aquel momento, a una decena de personas neurodivergentes. Trabajadores con autismo, TDAH o dislexia que ya han alcanzado más de cien personas, entre los repartidos por las diferentes salas y la tienda de souvenirs. 

El propósito de todo este gran y multidisciplinar equipo es que “el contenido consiga ser entretenido, agradable, pero también emocional, porque solo a través de estas emociones el visitante logrará conectar y recordar para siempre lo que ha vivido dentro de la casa”, resume Acosta. Y este es el objetivo que remarca también la audioguía al final del recorrido: que la Casa Batlló descanse para siempre en nuestra memoria. “Me gustaría que me recordases con afecto, como una bella (y vieja) amiga”, proclama la voz que nos ha acompañado durante toda la visita, con el objetivo que, cada vez más, los barceloneses se contagien de su magia y crezca el porcentaje de público local que pueda considerar a esta joya modernista como una bella amiga. 

Añadir The New Barcelona Post como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

Redactora en The New Barcelona Post

Ver biografía