La cocina catalana vive un momento de efervescencia y revolución. En un año en que Catalunya se reivindica como Región Mundial de la Gastronomía, los fogones catalanes hierven con tradición, sabor e innovación. Tanto es así que en el Gastronomic Forum Barcelona de este año, el salón de referencia del sector de la hostelería, la gastronomía y el foodservice —que esta semana se ha instalado en Fira de Barcelona—, un potente concepto ha marcado todos los debates: la Nueva Cocina Catalana. Una etiqueta que, al estilo de la Nouvelle Cuisine francesa de los años setenta o la Nueva Cocina Vasca de los ochenta, marca el inicio de una revolución en los fogones.
Una revolución gastronómica en la que las espumas, esferificaciones y reinvenciones conviven con el xup-xup y las recetas de toda la vida. Tras unas décadas fuertemente marcadas por la revolución creativa de El Bulli, una nueva generación de cocineros y restauradores apuesta pir encontrar su propia voz: sin renunciar a la técnica ni a la experimentación, pero defendiendo las recetas tradicionales por todo el mundo. Desde el corazón del Gótico hasta Japón, cinco chefs de referencia, que estos días se han dejado ver por el Gastronomic Forum Barcelona, —Paolo Casagrande (Lasarte), Marc Pérez (La Sosenga), Mateu Villaret (Masia, Japón), Xano Saguer (Çuina, Ciudad de México) y José Roldán--- reflexionan sobre este momento de efervescencia gastronómica.Una efervescencia que ha convertido Barcelona en capital mundial de la gastronomía, con prestigiosos restaurantes como Lasarte —Tres Estrellas Michelin, dirigido por Martín Berasategui y ejecutado por un impecable Paolo Casagrande—, pero también nuevos locales que están revolucionando la manera de entender la cocina, como La Sosenga, una declaración de inteciones desde su nombre, extraído del título de un sofrito medieval del Llibre de Sent Soví, el recetario catalán más antiguo.Pero la revolución gastronómica no solo se percibe en el corazón de Barcelona, sino también fuera: con chefs catalanes que apuestan por llevar un trozo de sus orígenes a rincones alejados, como Japón —con Mateu Villaret, desde el corazón de Tokyo, combinando las recetas catalanas con los productos japoneses— o México —con un imparable Xano Saguer ofreciendo desde Çuina pastelería de autor y cursos formativos—. Además de profesionales que ven en la capital catalana la ciudad de referencia de la vanguardia gastronómica, como José Roldán, cordobés galardonado como World's Best Baker. — ¿Cómo definiríais la “Nueva Cocina Catalana”?— Marc Pérez (La Sosenga, Barcelona): Para mí, este concepto describe toda una generación de cocineros que apuestan por la cocina catalana, la hacen crecer y, además, la llevan por el mundo, defendiéndola con orgullo.— Paolo Casagrande (Lasarte, Barcelona): Nueva Cocina Catalana es innovación y renovación, renovarse para continuar sorprendiendo al comensal y ofreciéndole una experiencia gastronómica diferente, pero que lo haga tener ganas de volver.
— ¿Qué papel juegan las nuevas generaciones en esta revolución gastronómica?— Mateu Villaret (Masia, Tokyo): Veníamos de unos años en los que la cocina catalana parecía seguir toda una misma línea: la influencia de El Bulli estaba muy presente y parecía que solo había una manera de triunfar. Ahora cada restaurador tiene voz propia, y esto es muy positivo. Además, ahora cada vez hay restauradores más jóvenes que se convierten en referentes, y ver que hay una nueva generación de jóvenes que ya con 20 años abren restaurantes, me hace mucha ilusión.— Marc Pérez (La Sosenga): Hay un relevo generacional clarísimo ante los fogones. Una nueva generación que no tiene miedo de defender con orgullo la cocina catalana por todo el mundo.— José Roldán (Córdoba): Veo toda una nueva generación de jóvenes profesionales que tienen ganas e ilusión, una fiebre de hacer cosas nuevas y hacerlas bien. Profesionales con ideas frescas que harán levantar el sector."Barcelona es una capital gastronómica en la que confluye producto, talento y proyección internacional"
"Barcelona siempre es sinónimo de vanguardia y revolución"— ¿Cómo se ve y entiende la cocina catalana desde las diferentes partes del mundo?— Mateu Villaret (Masia, Tokyo): A pesar de que la marca Barcelona tiene fuerza, la cocina catalana, por desgracia, es todavía una grande desconocida. La cocina catalana y la española se mezclan y van siempre en la misma bolsa. Además, hasta ahora la visión que se había proyectado en el mundo de la cocina catalana era la de una gastronomía refinada, a la que la mayoría de gente de otros países no puede acceder. Desde la Masia, intentamos hacer mucha pedagogía: para muchos japoneses es la primera vez que comen una fideuà —y se sorprenden: piensan ¿qué es esto de una paella con fideos?— o un mar y montaña.— Xano Saguer (Çuina, Ciudad de México): A pesar de que cada vez hay más promoción —y en supermercado mexicano ya puedo encontrar incluso fuet—, es cierto que todavía se confunde la cocina catalana con la española. Siempre que puedo dijo: “yo no soy español, yo soy catalán. Y, en consecuencia, mi cocina también lo es”. Y les explico qué es un buen pan con tomate, un buen aceite…— José Roldán (Córdoba): Barcelona siempre es sinónimo de vanguardia y revolución. Cada vez que tenemos que venir con una idea nueva, venimos aquí.
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