Foto de Ricardo Feriche

Comercio electrónico: el negocio del siglo

El fundador del gigante del comercio electrónico Amazon, Jeff Bezos, ha sido uno de los personajes estrellas en las redes sociales estos días después de que la revista Forbes lo haya situado como el hombre más rico del mundo y el más rico de la historia moderna, con un patrimonio que se mueve en torno a los 150.000 millones de dólares. Con otros 44.000 millones, el chino Jack Ma, fundador de Alibaba—el alter ego asiático de Amazon—, es una de las principales fortunas de aquel continente

Hace poco, el gigante del comercio electrónico Amazon organizó su habitual cita con descuentos y ofertas especiales para sus usuarios más vip, el Amazon Prime Day. De hecho, es un poco más de un día, 36 horas en concreto. Un día y medio de máxima actividad que genera un pico de facturación más que importante para la plataforma, con unos ingresos que se calculan en los 3.600 millones de euros para esta edición. Y esto, a pesar de la convocatoria de huelgas en varios centros logísticos europeos (entre ellos el ubicado en San Fernando de Henares, en Madrid). Nada parece poder detener esta llamada al consumismo en línea, que durante el tiempo que dura se convierte en uno de los principales términos de búsqueda en Google desde cualquier país del mundo.

Lo que más diferencia Bezos y Jack Ma (Alibaba) de otros nombres habituales en los rankings de los más ricos del mundo es que no hace muchos años eran básicamente desconocidos para la mayoría de la gente

El fundador de Amazon, Jeff Bezos, también ha sido uno de los personajes estrellas en las redes sociales estos días después de que la revista Forbes lo haya situado como el hombre más rico del mundo y el más rico de la historia moderna, con un patrimonio que se mueve en torno a los 150.000 millones de dólares. Con otros 44.000 millones, el chino Jack Ma, fundador de Alibaba—el alter ego asiático de Amazon—, es una de las principales fortunas de aquel continente. Quizás lo que más diferencia Bezos y Ma de otros nombres habituales en los rankings de los más ricos del mundo es que no hace muchos años eran básicamente desconocidos para la mayoría de la gente. Sus imperios son gigantescos, pero se han construido en muy poco tiempo, al mismo ritmo que ha crecido el comercio online entre los consumidores. Es la actividad de moda, el negocio del siglo.

Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), la facturación del comercio en línea en España en el último trimestre de 2017 alcanzó la cifra récord de 7.785 millones de euros, lo que supuso un aumento del 26,2% respecto al mismo periodo del año precedente. En el conjunto de 2017, este tipo de comercio generó unas ventas superiores a los 30.000 millones de euros, un 25,7% más. Son cifras que demuestran que esta es una actividad ya consolidada, y que va mucho más allá de la compra de billetes y reservas turísticas, aunque esta área sigue dominando las cifras absolutas. En concreto según los datos de la CNMC, aparte de ese segmento pionero, donde más se concentran las compraventas en línea es en el vestir, los espectáculos deportivos o culturales, los juegos y las apuestas, el transporte terrestre de pasajeros, o la suscripción a canales de televisión.

Los datos de la CNMC también muestran con claridad la espectacular progresión que ha tenido este comercio en los últimos años. El primer trimestre de 2012, generaba una facturación en torno a los 2.500 millones de euros, es decir, menos de un tercio de la registrada durante el último trimestre del 2017.

El peso de este comercio es tan elevado que el INE (El Instituto Nacional de Estadística) ha decidido incluirlo en la Encuesta de Presupuestos Familiares, que cada año trata de perfilar cómo consumen los hogares españoles. Según este mismo organismo, en 2017 una de cada cuatro hogares (el 25,7%) compró algo por internet, ante el 21,6% del año anterior. En promedio cada hogar compró productos o servicios por valor de 1.723 euros. Según otro estudio de la agencia Moody’s, el comercio electrónico en España superará los 15.000 millones de euros en 2022, con ritmos de crecimiento del 12% al 15% anuales hasta entonces. Este volumen situará a España por encima de otras economías europeas mayores como son Francia o Alemania.

Amazon facturó en el mercado español 4.241 millones de euros en 2017, repartidos en tanto como 53.014.442 pedidos. Unas cifras que dan vértigo y que la situaron bastante por encima del segundo clasificado, la china AliExpress (del grupo Alibaba), que sumó unas ventas de 1.234 millones de euros en 16.904.994 pedidos

Y aun seguimos con Amazon. Los datos de la revista eShow Magazine, especializada en el comercio electrónico, muestran que la multinacional creada por Bezos es la líder indiscutible de esta actividad en España. Según el ranking que publica anualmente la revista, Amazon facturó en el mercado español 4.241 millones de euros en 2017, repartidos en tanto como 53.014.442 pedidos. Unas cifras que dan vértigo y que la situaron bastante por encima del segundo clasificado, la china AliExpress (del grupo Alibaba), que sumó unas ventas de 1.234 millones de euros en 16.904.994 pedidos. Los otros componentes del top5 de este listado, El Corte Inglés, eBay y PC Componentes no pasaron de los 700 millones de euros de ingresos.

A remolque de esta impresionante presencia en el mercado, el gigante estadounidense acaba de anunciar que destinará una nueva inversión para construir otra plataforma logística en Cataluña, la séptima. Estará ubicada en Barberá del Vallés y contará con más de 50.000 metros cuadrados. La compañía ha apostado por Cataluña como uno de sus principales hubs de distribución en el sur de Europa, atraído por la situación estratégica de este territorio, bien conectado con la frontera francesa a través de la AP-7.

Todas las grandes marcas de retail han intensificado su apuesta por el canal online en los últimos años. Gigantes como Inditex, el mayor distribuidor del mundo en el sector textil, ya obtiene por esta vía el 12% de su facturación, y compañías más tradicionales como El Corte Inglés acaba de lanzar un servicio de entrega en el mismo día para tratar de contrarrestar la fuerte competencia que ejerce la plataforma de ventas de Amazon. De hecho, el retraso en la estrategia digital de la cadena de centros comerciales ha sido uno de los argumentos que ha corrido en torno a la crisis interna que ha terminado por apartar de la cúpula a su hasta ahora presidente, Dimas Gimeno.

Pero aunque nadie duda ya que ser capaz de generar ventas online es vital para la supervivencia de las marcas (incluso de las pymes), lo cierto es que el comercio electrónico todavía tiene retos pendientes. Uno de los más evidentes es que las transacciones siguen dominadas por franjas de precio en la escala media o baja. A pesar de que el 74% de los internautas españoles de entre 16 y 65 años han hecho alguna compra online en el último año, este porcentaje bajaría considerablemente si se contabilizaran sólo las adquisiciones de más valor. Con todo ya empiezan a haber, por ejemplo, marcas de coches que se atreven con la venta online para vehículos nuevos. Seat es un buen ejemplo. El fabricante anunció en abril su entrada en Noruega, donde ha puesto en marcha su primera tienda online de venta directa.

Otro reto es la capacidad de ser eficientes en la entrega, es decir, la parte logística de todo el proceso. Las inversiones multimillonarias de Amazon ponen en evidencia la necesidad constante de más y mayores infraestructuras para ser capaces de ofrecer al cliente una buena experiencia de compra, que significa cada vez más entregas en pocas horas. Pero no todo el mundo es capaz de hacer este esfuerzo inversor, y por eso ya hay voces que alertan de un mayor peligro de una concentración en pocos grupos del sector del comercio electrónico. Otro reto es el tecnológico. Las estadísticas muestran que la mayor parte de los internautas no realizan sus operaciones a través de los ordenadores, sino que lo hacen cada vez más a través de sus teléfonos móviles u otros dispositivos como las tabletas. Por eso las marcas deben contar con aplicaciones bien desarrolladas, porque hoy en día vender online ya no significa necesariamente vender a través de la web.