"La Reunión Anual del Cercle d'Economia tiene la capacidad de reunir a las personas adecuadas en el momento más incómodo", afirmó Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, durante su intervención en la segunda jornada de la 41ª edición del encuentro económico. Unas sesiones que, a pesar de tener como eje central la pregunta Autonomía estratégica de Europa: ¿mito o realidad?, volvieron a demostrar que los indicadores económicos no siempre son los únicos protagonistas del debate. En varios momentos, de hecho, la atención del auditorio parecía desplazarse hacia otro escenario menos explícito pero más persistente.
Según el líder del PP, esta realidad tomaba forma de elefante en la habitación, una presencia tan evidente como incómoda. En la Reunión Anual del Cercle d’Economia, sin embargo, los asistentes ya son conscientes de que estos elefantes no son excepcionales. Hace justo un año, el elefante tenía forma de OPA. La posible adquisición del Banco Sabadell por parte del BBVA monopolizaba las conversaciones en los pasillos y condicionaba buena parte del debate económico.
Este año, sin embargo, el animal ha cambiado de forma. Ya no tiene que ver con el futuro del sector bancario, sino con el futuro de la legislatura española. Los presuntos casos de corrupción que en los últimos meses han salpicado al entorno del PSOE y la creciente presión sobre una posible convocatoria de elecciones anticipadas, forzada por una moción de censura de la oposición, se han convertido en un telón de fondo constante del encuentro, presente tanto en los debates como en los pasillos. Un elefante tan invisible como persistente que ha hecho aún más esperada la intervención de Pedro Sánchez en la clausura de la 41ª Reunión.
"Algunos están aquí solo para saber si alguien hablará sobre este elefante", había advertido Feijóo durante la anterior jornada. Y el presidente del Gobierno español ha acabado recogiendo el reto. De manera implícita, se ha referido al clima político que planeaba sobre el encuentro y se ha mostrado confiado en la continuidad de la legislatura. Una confianza que, de hecho, ha materializado en un anuncio de peso: esta misma semana el Gobierno iniciará los trámites para presentar los Presupuestos Generales del Estado para 2027.
Un anuncio que, más allá de la lectura política, vuelve a evidenciar una de las singularidades de la Reunión Anual del Cercle d’Economia desde hace más de cuatro décadas: su capacidad de marcar el debate público. No solo porque reúne durante tres días a los principales actores políticos y empresariales —convirtiendo sus pasillos en espacios de encuentro informal entre figuras que difícilmente coinciden en otros contextos— sino porque se ha consolidado como uno de los pocos foros donde los dirigentes suelen aprovechar el escenario para anunciar decisiones o fijar prioridades.
El Cercle, entre debate económico y mensaje político
Así, si el elefante de esta edición era la incertidumbre sobre la duración de la legislatura, Sánchez ha querido responder proyectando horizonte. El inicio de la tramitación de los presupuestos para 2027 refleja precisamente la voluntad del presidente del Gobierno español de agotar el mandato y culminar las dos grandes prioridades que, según ha defendido, definen esta etapa política: la finalización de los fondos europeos de recuperación y “la agenda de reencuentro entre Catalunya y España”.
Por este motivo, Sánchez ha pedido "un esfuerzo de generosidad, responsabilidad y compromiso a las fuerzas parlamentarias" para conseguir tramitar estos presupuestos, en una apelación directa a Junts y ERC. Según el presidente español, este esfuerzo "merece la pena" porque debe servir para continuar la mejora de los indicadores económicos, tanto para España como para Catalunya.
En este sentido, ha citado las previsiones de la OCDE, que apuntan a un crecimiento del 2,2% para la economía española en un contexto de desaceleración global. En el caso catalán, ha celebrado que las exportaciones hayan superado los 100.000 millones de euros y ha puesto en valor algunos hitos que, según ha defendido, son señales de entendimiento político entre España y Catalunya, después de años de distanciamiento, como el acuerdo reciente para que la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona refuercen su peso en el Consorci de la Zona Franca.
Pero con el objetivo de reforzar aún más la relación entre el Estado y las comunidades autónomas, Sánchez también ha querido subrayar “la importancia de que prosperen las conversaciones sobre el modelo de financiación autonómica”. Según ha defendido, la propuesta que tiene el Gobierno español supone un “enorme sacrificio”, ya que implica una cesión de 21.000 millones de euros a las comunidades autónomas, pero también “permite avanzar hacia una respuesta más homogénea a las necesidades de los diferentes territorios”.
Más allá de este debate, los futuros presupuestos también incorporan objetivos de carácter macroeconómico. En este sentido, Sánchez se ha fijado el ambicioso reto de continuar reduciendo el déficit público y cerrar la legislatura con una deuda inferior al 100% del PIB.
Europa como marco de fondo
Con todo, los futuros presupuestos serán "más ambiciosos, más sociales y más responsables desde el punto de vista fiscal", según el presidente español. La vivienda tendrá un papel destacado. Sánchez ha asegurado que representarán "el despliegue más ambicioso de recursos públicos en este ámbito que se haya visto nunca en la historia de la democracia".
Una cuestión que también preocupa al Cercle d’Economia ya que, a pesar de no haber protagonizado ninguna de las grandes sesiones de debate, el acceso a la vivienda ha aparecido de manera transversal durante toda la reunión, convirtiéndose en una preocupación compartida tanto por empresarios como por representantes institucionales. De hecho, saliendo del marco del anuncio de los presupuestos, la presidenta del Cercle d’Economia, Teresa García-Milà, ha aprovechado la intervención de Sánchez para trasladarle estas inquietudes, especialmente en materia de vivienda e inmigración, dos áreas en las que ha reclamado más políticas estructurales.
Todo ello, sin perder de vista el marco general que ha atravesado todo el encuentro: la necesidad de avanzar en la autonomía estratégica europea. “El diagnóstico es claro. El problema es que Europa no consigue ponerse de acuerdo para actuar”, ha lamentado García-Milà. Por este motivo, la presidenta del Cercle ha planteado la necesidad de explorar nuevas fórmulas de cooperación entre países europeos, recordando que proyectos como el euro o el espacio Schengen también comenzaron con grupos reducidos de Estados dispuestos a avanzar.
Sánchez ha coincidido en el diagnóstico, remarcando que España, con Catalunya como activo destacado, tiene la capacidad de liderar algunos de los retos económicos de Europa, como la transición energética, la digitalización o el refuerzo de la capacidad industrial. No es casual que, durante su visita a Barcelona, el presidente español haya aprovechado para visitar y poner el foco en dos sectores que considera estratégicos para este objetivo de liderazgo europeo: el farmacéutico, con el inicio de las obras de Grifols en Lliçà de Vall como ejemplo paradigmático, y el automovilístico, con el nuevo CUPRA Raval como símbolo de innovación, convertido en el primer vehículo 100% eléctrico diseñado, desarrollado y fabricado íntegramente en España.
