Diez claves para dibujar cómo será la vivienda en la Barcelona de 2050

Turistes gaudint des de les vistes del MNAC. © Laura Guerrero
Turistes gaudint des de les vistes del MNAC. © Laura Guerrero

El informe Vidas futuras. Un día en 2050 del Gobierno de España dibuja una sociedad con hogares más pequeños y familias más diversas. Presentado en la capital catalana en plena crisis de la vivienda, el documento mira hacia 2050 en una jornada en la que el futuro de los hogares se cruza con el debate actual sobre la vivienda, con el nuevo decreto del Gobierno de España a punto de llegar al Consejo de Ministros.

(Redactora en The New Barcelona Post)
28 de septiembre de 2026 - 20:29

¿Cómo será la Barcelona de 2050? ¿Qué casas habrá, quién vivirá en ellas y cómo serán las vidas de quienes hayan nacido hoy? Imaginar una ciudad a veinticinco años vista puede parecer un ejercicio de ciencia ficción. Pero, para intentar acercarse a esa Barcelona que todavía no existe, la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia del Gobierno de España ha decidido mirar hacia el futuro a través de los datos. El resultado es Vidas futuras: un día en 2050, un informe que pone cifras, proyecciones y análisis a un futuro que, de entrada, parece lejano, pero que en realidad tiene mucho de presente.

Aunque el ejercicio es de carácter nacional, con cambios que apuntan al conjunto de España, el Gobierno ha elegido Barcelona para presentarlo y convertir la capital catalana en el escenario concreto de esta mirada hacia el futuro. De hecho, muchos de los cambios que se describen son extrapolables a la ciudad: hogares más pequeños, viviendas más flexibles y con más espacios compartidos, pero también una población más envejecida, familias más diversas y trayectorias vitales y laborales menos lineales. Es el dibujo de una sociedad que todavía se proyecta para dentro de veinticinco años, pero que en algunos aspectos ya se puede empezar a reconocer en las calles de Barcelona.

Y hay un aspecto que hace ese futuro especialmente evidente: la vivienda. Aunque este es solo uno de los grandes ámbitos que aborda el informe, ha sido el gran tema de trasfondo de esta jornada en Barcelona, con la presencia de los tres principales responsables políticos de la ciudad, Catalunya y el Estado: el alcalde Jaume Collboni, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Porque hablar de cómo viviremos dentro de veinticinco años obliga también a mirar qué está pasando hoy con la vivienda y qué decisiones se toman para llegar hasta aquella Barcelona del futuro.

La pregunta es especialmente pertinente en una jornada que llega a menos de 24 horas de un Consejo de Ministros en el que el Gobierno español prevé aprobar un nuevo decreto de vivienda, conocido como decreto Maricarmen, por el desahucio de una mujer de 87 años en Madrid del piso donde había vivido durante siete décadas. El caso, convertido en símbolo en todo el territorio, ha provocado toda una serie de movilizaciones en diferentes ciudades, desde Madrid —con más de 350 tiendas instaladas en la plaza del Sol— a Barcelona donde la visita de Sánchez ha coincidido con diversas manifestaciones y cortes de calles.

Es en este contexto que Sánchez ha aprovechado la presentación del informe para presionar a sus socios para que apoyen el decreto que se presenta en el Consejo de Ministros de mañana. Sobre la mesa hay medidas para contener la presión del mercado, reforzar la protección ante los desahucios, regular los alquileres de temporada y dificultar determinadas operaciones especulativas. “Gobernar el mercado de la vivienda es uno de los retos presentes y futuros”, ha afirmado Sánchez en la presentación de Vidas futures. Entre las medidas planteadas también hay un IVA del 21% a los pisos turísticos, en línea con la voluntad de “privilegiar el uso residencial de las viviendas frente al turístico" que ha expresado Sánchez también durante su intervención, a pesar de que el presidente español ha evitado entrar en detalles del contenido del decreto que se llevará mañana al Consejo de Ministros. 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en la clausura del acto de presentación del informe «Vidas futuras: un día en 2050».
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha cerrado el acto de presentación del informe Vidas furturas. Un día en 2050. © Sandra Armada / Moncloa

En la misma línea, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha reivindicado la necesidad de “poner límites al poder desenfrenado del dinero, la codicia y la especulación” y ha asegurado que el Govern catalán redoblará los esfuerzos para garantizar el acceso a la vivienda.

La misma Barcelona ha servido de escenario para poner ejemplos concretos de esta transformación. La zona de Glòries, donde ha tenido lugar la presentación del informe —concretamente en el Disseny Hub—, “concentra buena parte de la renovación urbana de la ciudad”, como ha destacado el alcalde Jaume Collboni, con nuevos equipamientos, espacios verdes e infraestructuras de transporte. Entre los proyectos que ha reivindicado como muestra de esta Barcelona del futuro por las que asegura que todas las administraciones están trabajando destaca el edificio Ona, inicialmente concebido para oficinas pero que finalmente incorporará 120 viviendas protegidas, además de un polideportivo, la biblioteca del Clot y oficinas públicas.

Aunque Sánchez no ha visitado el edificio Ona, que se prevé empezar a construir en 2029, sí que ha visitado la Illa Sibèria, en el Poblenou, una promoción de 42 viviendas protegidas de alquiler asequible, como muestra de esta Barcelona que ya empieza a construir su futuro, también en términos de vivienda. Porque, tal como ha remarcado Sánchez, el objetivo del informe no es solo imaginar qué pasará dentro de veinticinco años, sino identificar qué acciones se pueden "emprender hoy para llegar mejor preparados a ese mañana".

Una pregunta que atraviesa precisamente el informe Vidas futuras: ¿qué puede cambiar en nuestras vidas si las tendencias que ya detectamos hoy se mantienen? ¿Cómo serán los hogares y las familias? ¿Cómo trabajaremos, cómo envejeceremos, cómo aprenderemos o cómo nos relacionaremos con la tecnología? A partir del análisis y las proyecciones que plantea el documento, estas son diez de las principales transformaciones que pueden marcar la vida de aquí a 2050.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la visita a uno de los pisos de la promoción de viviendas de alquiler asequible.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la visita a uno de los pisos de la promoción de viviendas de alquiler asequible. © Sandra Armada / Moncloa

1. Hogares más pequeños y más flexibles

Los hogares serán cada vez más pequeños, sobre todo porque aumentará el número de personas que viven solas y de hogares formados por una o dos personas. El informe pronostica que, a partir de 2028, los hogares unipersonales serán los más numerosos en España. Esto también cambiará la manera de diseñar las viviendas. En los pisos compartidos por personas que no son familia, por ejemplo, se buscará que cada persona tenga más espacio propio y privacidad. En los hogares donde convivan familias, en cambio, se tenderán a compartir más espacios y a aprovechar una misma habitación para diferentes funciones, especialmente a medida que los pisos sean más pequeños. 

2. Familias más diversas

Pero no solo cambiarán el tamaño de los hogares, sino también las personas que viven en ellos y la manera en que conviven. La familia será cada vez menos un modelo único: aumentarán los hogares monoparentales y las familias con hijos de relaciones anteriores, las parejas que no conviven y las uniones entre personas del mismo sexo o de diferentes nacionalidades. También crecerá el número de personas que llegan a los 40 años sin haber tenido hijos: el 28,6% de las mujeres lo hacían en 2023, frente al 10,8% en el año 2000. Todos estos cambios obligarán también a repensar las viviendas, porque los pisos deberán dar respuesta a estas nuevas formas de convivencia y necesidades familiares cada vez más diversas.

3. La maternidad se retrasa

Esta transformación de los hogares también va ligada a otro cambio demográfico: cada vez se tienen menos hijos y más tarde. Si se mantienen las tendencias actuales, según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística, en 2050 las mujeres tendrán una media de 1,29 hijos y el primero llegará alrededor de los 32 años. Aunque este retraso no responde solo a una cuestión de preferencias personales —también condicionan factores como el acceso a la vivienda, las condiciones laborales, las dificultades para conciliar, las políticas de crianza y el acceso a la reproducción asistida—, estas tendencias pueden tener consecuencias en la composición de la sociedad y en la manera en que se repartirán los cuidados en el futuro.

Els canvis demogràfics impactaran al parc d'habitatge amb pisos més petits i flexibles. © Isaac Carbonell
Los cambios demográficos impactarán en el parque de vivienda con pisos más pequeños y flexibles. © Isaac Carbonell

4. Una sociedad más envejecida

Este descenso de la natalidad, sumado a una esperanza de vida cada vez más larga, hará que España sea una sociedad más envejecida. Y también con más personas viviendo solas: alrededor de una de cada cuatro podría hacerlo en 2050. Al mismo tiempo, unos 2,7 millones de personas de más de 65 años podrían necesitar ayuda para desarrollar actividades cotidianas. Una realidad que obligará a repensar los cuidados, que hoy recaen en buena parte sobre las familias y, especialmente, sobre las mujeres.

5. Nuevas formas de vivir para combatir la soledad

Ante una sociedad más envejecida y con más personas viviendo solas, también deberán cambiar las formas de convivencia y de cuidado. El informe apunta al crecimiento de fórmulas como el cohousing, la vivienda intergeneracional o las comunidades de vecinos con servicios y espacios compartidos, que permiten mantener espacios privados pero también crear redes de apoyo. 

Además, también ganará peso la idea de buscar soluciones a la soledad más allá del ámbito sanitario: profesionales y servicios podrán poner a las personas en contacto con actividades, entidades y grupos de su entorno para ayudarlas a crear vínculos y reducir el aislamiento. Incluso los animales de compañía pueden tener un papel más importante como fuente de compañía y apoyo ante la soledad no deseada.

6. Trayectorias laborales menos lineales

Los cambios en la forma de vivir también irán acompañados de cambios en la forma de trabajar. Las trayectorias profesionales serán menos lineales y más cambiantes, con más posibilidades de combinar periodos de trabajo, formación y pausa. El teletrabajo y los horarios flexibles pueden consolidarse, mientras que también podrían ganar terreno las semanas laborales de cuatro días o los periodos de pausa profesional para estudiar o descansar. Esta flexibilidad modificará también la relación con la vivienda, que en muchos casos se habrá convertido en un espacio de trabajo, con el aumento del teletrabajo. Pero esta nueva forma de organizar el trabajo no estará al alcance de todos de la misma manera.

7. Una vida cada vez más guiada por los algoritmos

La tecnología no solo cambiará cómo trabajamos, sino también cómo decidimos qué mirar, qué escuchar o incluso qué nos interesa. Los algoritmos tendrán cada vez más capacidad para anticipar y condicionar nuestros gustos, hábitos y decisiones, pero esta capacidad también puede hacer más fácil influir en lo que pensamos y en las decisiones que tomamos. La personalización del ocio y de la información puede hacer que incluso las personas que viven juntas compartan menos referentes. Al mismo tiempo, sin embargo, también puede crecer la voluntad de desconectarse de las pantallas y recuperar espacios fuera del entorno digital.

8. La IA también transformará las aulas

Esta transformación digital llegará también a la educación. La inteligencia artificial podría permitir adaptar los contenidos y el ritmo de aprendizaje a cada alumno y ayudar al profesorado a preparar materiales y tareas. Pero esta personalización, como alerta el informe, también plantea riesgos, como el aumento de las desigualdades o los posibles sesgos de los sistemas. El reto será, pues, incorporar esta tecnología sin sustituir el papel de los maestros ni las relaciones que se crean dentro del aula.

Aula de una escuela de Barcelona. © Mariona Gil
Aula de una escuela de Barcelona. © Mariona Gil

9. Del coche en propiedad a una movilidad más compartida

El informe apunta también a un cambio que hoy todavía puede parecer futurista: una movilidad basada en vehículos autónomos y flotas de coches y motos compartidas bajo demanda. Si esta transformación se consolida, el coche podría dejar de ser sobre todo un bien en propiedad para convertirse en un servicio que se usa cuando se necesita. Una tendencia que ya es especialmente visible entre las generaciones más jóvenes, que cada vez tienen menos relación con el vehículo privado: en 2023, solo el 56% de los jóvenes de entre 18 y 29 años tenía carné de conducir.

10. Una salud más preventiva, pero con nuevos riesgos

Los avances tecnológicos también cambiarán la manera como cuidamos nuestra salud. En 2050, detectar una enfermedad antes de que aparezcan los síntomas o controlarla desde casa podría ser cada vez más habitual, con más peso de la telemedicina, la monitorización a distancia, la inteligencia artificial, la genómica y nuevas terapias.

Pero una medicina más avanzada no significará necesariamente una sociedad más sana. El aumento del sedentarismo y la obesidad, los problemas de salud mental y la aparición de nuevos riesgos pueden ganar peso en las próximas décadas. El informe también alerta de una posible expansión de las alergias y de un aumento de la resistencia a los antibióticos, que podría dificultar el tratamiento de algunas infecciones. 

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Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

Redactora en The New Barcelona Post

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