Asegura el periodista Martin Wolf que “los críticos son útiles”. Lo dice con conocimiento de causa después de recibir el premio del Cercle d’Economia a la construcción europea. Es un buen reconocimiento teniendo en cuenta que también lo han levantado líderes europeos como Mario Draghi o Ursula Von Der Leyen. Añadiría, sin embargo, que la crítica es útil si es constructiva y, sobre todo, si es escuchada. Así pues, vale siempre la pena leer las columnas de Martin Wolf en el Financial Times donde profundiza sobre los claroscuros de la democracia, el capitalismo, la libertad o la verdad desde la independencia y el rigor intelectual. “Más que un periodista”, dice un compañero suyo de oficio como John Carlin referenciando a nuestro querido Barça.
Autonomía estratégica de Europa: ¿mito o realidad? La pregunta titular no era, en ningún caso, retórica, y definirá el futuro de nuestra ciudad, nuestro país y nuestro continente. Del mismo modo que tampoco han sido retóricas las otras cuatro preguntas clave de la 41ª Reunión del Cercle d’Economia: ¿Europa puede tener soberanía tecnológica? ¿Europa puede descarbonizar sin perder competitividad? ¿En qué sectores Europa puede liderar? ¿Quién financiará la transformación de Europa?
“La autonomía estratégica de Europa no es un mito. Pero tampoco es una realidad. Es un imperativo que requiere decisiones valientes, inversiones masivas y una capacidad de ejecución que Europa todavía no ha demostrado. Es una necesidad real y urgente”. Así lo avanzó la presidenta del Cercle d’Economia, Teresa Garcia-Milà, en su discurso inaugural y así lo ha reafirmado en una clausura de traca que ha sido fuertemente aplaudida por el público empresarial ante la atenta mirada del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Definitivamente, la confianza en las instituciones y la sociedad civil es uno de los activos más importantes que hay en democracia. Aseguraba el politólogo japonés Francis Fukuyama que los ciudadanos necesitan creer que su gobierno sabe lo que hace ante la complejidad. Es por eso que desde el Cercle d’Economia se apuesta por liderar, actuar y avanzar en el camino de una defensa común o un mercado único de Europa replicando los casos del Espacio Schengen o el Euro impulsado a finales del siglo XX por el canciller alemán Helmut Kohl y el presidente francés François Mitterrand. También me viene a la cabeza el famoso Whatever it takes de Draghi. Vale más recordar de dónde venimos para entender hacia dónde vamos.
La receta de Teresa Garcia-Milà para consolidar la sociedad del bienestar en tiempos convulsos de disrupción geopolítica incluye ingredientes como un sistema productivo de más valor ---que no volumen---, un sistema federal de financiación autonómica, regulación con sentido, una auténtica política migratoria o una mejor política de vivienda y en definitiva, implica grandes consensos para grandes temas de país y continente que no se pueden construir en ningún caso desde la confrontación partidista. “La autonomía estratégica es un proyecto de largo plazo que trasciende ciclos electorales”, alerta.
Lástima, sin embargo, que Alberto Nuñez Feijóo esquive una pregunta periodística diciendo que quiere “hablar de cosas serias” o que Pedro Sánchez aproveche el refugio discursivo del atril y del teleprónter que durante el coloquio se ha quedado ya sin señal en el Palau de Congressos de Catalunya para evitar responder a la destacada lista de reivindicaciones del Cercle d’Economia.
Valga la redundancia, todos estaremos de acuerdo en la importancia de los acuerdos, la generosidad, el consenso, el compromiso o la estabilidad. Las palabras se tienen que llenar de sentido. Parece, pues, que el reloj empieza a correr con la tramitación de los presupuestos o que el melón queda abierto con el modelo de financiación autonómica. Dice Sánchez que “si hablamos del Estado, somos todos” o que “cuando hay un problema siempre se culpa al de arriba.” De hecho, el fantasma de la moción de censura ---instrumental o no--- ha sobrevolado la edición de 2026 de la Reunión del Cercle d’Economia de la misma manera que se consumó en la Reunión del Cercle d’Economia de 2018 en Sitges entonces protagonizada por la presidencia de Mariano Rajoy y la oposición de Pedro Sánchez. PP y PSOE, ahora con los papeles cambiados. Es bien cierto que la histórica es cíclica o que nos movemos en una política de eterno retorno en busca de una agenda europea de reencuentro.
Liderar en tiempos de incertidumbre no es el título de una novela, sino que ha sido el título de la última sesión de la 41ª Reunión del Cercle d’Economia. Toda una declaración de intenciones capitaneada por la CEO de Penguin Random House, Núria Cabutí, con el presidente de Ingka Group | Ikea, Juvencio Maeztu, y el vicepresidente de Acciona, Juan Ignacio Entrecanales. Maeztu se autodefine como un rebelde y explica que en las decisiones de largo plazo es donde se encuentra la ventaja competitiva o que el liderazgo debe ser humilde y determinado porque es precisamente desde la humildad como se entiende y se resuelve la complejidad. “Quejarse es necesario, pero no es suficiente. El mundo necesita más humanismo”, reivindica. Añade Entrecanales que “todo el mundo debería querer ser empresario y que los empresarios vivimos bien en la incertidumbre”.
La nota de opinión del Cercle d’Economia ha dibujado diferentes horizontes que se deberán seguir explorando desde liderazgos fuertes: el cambio geopolítico, la soberanía tecnológica, la construcción del mercado único y los campeones europeos, la política comercial selectiva, las ayudas de estado, el papel de Europa en el mundo y su problema de gobernanza o las implicaciones para España y Catalunya, entre otros.
En definitiva, los críticos son aún más útiles si llegan a buen puerto con liderazgo, humildad, humanismo y mirada a largo plazo. Tal como dice el presidente ejecutivo de Telefónica, Marc Murtra, todos los caminos llevan a Roma y la vida son trade-offs. Pasemos, pues, del sueño y el mito a la realidad europea.
