Hay una pregunta que se hizo la compañía Application Rejected: "¿No sería genial que las brujas de Macbeth tuvieran un grupo de punk?". Pues bien, no solo es una idea "guay", sino que esta premisa se ha convertido en Hora Bruixa, una propuesta que rompe los esquemas de la cartelera barcelonesa para ofrecernos un ritual de punk, distorsión y mucha rabia política.
Bajo la dirección de Charlie Mills y Jana Serra, la obra nos presenta las tres brujas del clásico de Shakespeare, pero olvidaos de las túnicas y la niebla escocesa. Aquí las encontramos de gira eterna, protagonizando un concierto teatralizado que recorre los momentos de resistencia femenina más potentes de la historia: de Salem al RiotGrrrl, pasando por las obreras textiles de nuestra casa.
Hora Bruixa: Una banda punk con las brujas de Shakespeare
Paula Castillo, Natàlia Mas y Marta Niell encarnan a estas brujas-músicas que han aprendido a tocar sus instrumentos desde cero para la obra (un esfuerzo titánico que se nota en la energía del escenario). Entre canción y canción, nos muestran una nueva versión de las brujas de Shakespeare. En la obra del dramaturgo, las brujas de Macbeth son personajes secundarios, malvados y manipuladores que llevan al protagonista a la perdición. Son "las malas" que actúan desde la sombra. Pero aquí, ellas cogen el micrófono y pasan a ser las protagonistas.
Nos explican que no son "malas", sino mujeres que resisten. Utilizan las pausas entre canción y canción para hacer monólogos o diálogos donde reescriben lo que pasó en Macbeth (y en la historia de las mujeres en general) desde su punto de vista. Pero en este viaje no están solas: tienen una mánager, una figura que representa el control y el orden, que crea una fuerte tensión entre su deseo de libertad y las cadenas del sistema.
Estética y puesta en escena: El aquelarre fluorescente
Visualmente, el espectáculo es toda una explosión. El diseño de luces de Isa Joaniquet utiliza neones y fluorescentes que juegan con la dualidad entre el ritual mágico y el concierto de club underground. La puesta en escena, llena de parches y texturas, nos muestra una estética "do it yourself" que es puro punk. El momento del caldero humeante es, quizás, la única concesión visual a la tradición, pero filtrada por una visión psicodélica que nos hace sentir parte de un ritual.
Además, el paralelismo entre la brujería y el movimiento punk de los 80 es brillante: ambos han sido estigmatizados como "peligrosos" por su capacidad de sacudir el orden establecido.
Feminismo anticapitalista
Hora Bruixa lanza un mensaje muy claro: el feminismo solo es real si es anticapitalista. Denuncia cómo el sistema se apropia de la lucha de las mujeres y la convierte en un producto de consumo (como, por ejemplo, las infinitas rutinas de belleza y skincare que triunfan tanto hoy en día...). Este discurso se materializa en el escenario a través de la mánager, que actúa como el símbolo del capitalismo encargado de domesticar la rabia de las brujas. Vemos mujeres poderosas que gritan verdades contra el patriarcado, pero que se tienen que someter a las órdenes de una figura que las mercantiliza.
La interpretación: Naturalidad y rabia
El trabajo de Paula Castillo, Natàlia Mas y Marta Niell es sincero y honesto. Aprender a tocar instrumentos desde cero para un montaje es toda una declaración de intenciones: importa más la actitud y la verdad que la virtuosidad técnica (¡aun así, tocan muy bien!). La propuesta es brillante en los momentos de comedia y de auto-parodia; las actrices saben reírse de ellas mismas, y eso crea una conexión muy directa con el público que relaja la tensión del grito político.
Una estructura fragmentada
Si tuviéramos que señalar un punto débil, sería la cohesión narrativa. La obra funciona como una sucesión de gags, escenas y canciones con mucha fuerza individual, pero que a veces sufren para encontrar un hilo conductor sólido. Esta fragmentación hace que, hacia el final, el ritmo se pueda sentir un poco repetitivo. Aun así, se podría argumentar que esta falta de "limpieza" narrativa es una decisión para mantener el espíritu punky y rehuir de las estructuras teatrales más académicas.
Hora Bruixa es una propuesta original, valiente y muy necesaria. Es aire fresco para la cartelera de Barcelona, una obra que no pide permiso y que utiliza el punk como herramienta de pensamiento crítico. Un concierto-ritual que invoca los fantasmas del pasado para hacernos pensar sobre los demonios del presente. ¡Pura resistencia a ritmo de guitarra!
