"El lladre de llibretes", un monólogo sobre el poder de la literatura

Albert Triola protagoniza "El lladre de llibretes" en la Sala Versus Glòries. ©Mireia Tor
Albert Triola protagoniza "El lladre de llibretes" en la Sala Versus Glòries. ©Mireia Tor

"El lladre de llibretes", en la Sala Versus Glòries, es un buen monólogo basado en un texto muy bonito y lleno de esperanza.

30 de abril de 2026 a las 10:15h

El Lladre de llibretes es la historia de Davide, un chico cojo, que vive en un pueblo pequeño. El futuro de Davide está escrito. Cuida cerdos, como su padre… y cuando su padre no esté, seguirá cuidando cerdos. La vida parece fácil si ya está determinada. Pero Davide quiere hacer algo más… por eso, cuando el quincallero viene al pueblo, le roba libretas donde escribe lo que, para él, son letras.

“¡Tuuuu… si sabes cómo van las cosas pequeñas aprenderás lo que es más grande!”

Su punto de referencia es Teresa, una chica del pueblo que sabe leer y escribir. Una chica a quien todo el mundo va a buscar cuando hay que leer una carta, un periódico, una citación…

“- Las montañas también tienen nombre – ¡Sí, pero no tienen orejas para oírlo!” 

Un monólogo sobre el fascismo y el poder de la literatura

El mundo de Davide se revuelve del todo el día que, a su pueblo, llegan unos deportados de Nápoles. El fascismo está en todas partes y aplica políticas muy duras contra los que no comulgan con él. Entre los deportados están Nicolás y su padre. Dos personas que marcarán un antes y un después en la vida de Davide. Ya nada será lo mismo. Con las palabras, con la lectura y la escritura, Davide se abre al conocimiento del mundo… y el mundo es mucho más grande que su pueblo.

“Los actores hacen reír porque dicen la verdad”.

El texto avanza poco a poco

Nos hace avanzar con la historia como si fuéramos siguiendo unas migas de pan. En un bosque de ignorancia, el camino de migas nos lleva a la luz.

“¡No sé escribir, pero he creado una lengua!”

El texto habla de la vida del pueblo, de la vida de los deportados, de una sociedad estrecha y asfixiante. Nicolás y su padre son el mundo exterior. Nos habla de las ganas de la gente de salir adelante a pesar de los maltratos, la cárcel, la deportación…

“En los barracones donde están, han organizado una especie de escuela. Pero no se puede decir: es una escuela clandestina.”

Cada escena es un paso adelante. Davide nos las explica y las vive. Lo hace en presente. Todo es en presente. Lo que nos explica es lo que vive, y nos lo hace vivir a nosotros.

Albert Triola hace todos los papeles

De hecho, hace de Davide… y es Davide quien hace todos los papeles. Es una interpretación dentro de una interpretación. Los personajes que aparecen lo hacen a través de Davide, no de Albert Triola que consigue desaparecer tras Davide.

Una interpretación maravillosa en la que el actor se hace pequeño para hacer grandes a los personajes. Una interpretación que hace que Albert Triola muestre su talento y su profesionalidad.

"El lladre de llibretes" es un monólogo basado en la novela de Gianni Solla. ©Mireia Tor

La escenografía hace volver a Davide a la corte de cerdos, al pueblo. Con unas puertas muy bien colocadas, hace aparecer los cerdos, el quincallero, un escenario… Con un buen diseño de iluminación, la escenografía va avanzando con el texto.

La música, con un aire de música de cine mudo, acaba de ligar y dar tiempo y forma al montaje.

“Ahora, el invierno de nuestra mala suerte se ha vuelto un verano glorioso por este sol de York. Todas las nubes que colgaban sobre nosotros quedan enterradas en la parte más honda del más profundo océano”.

La dirección de David Pintó le da un buen ritmo a la obra

Sabe combinar momentos acelerados con momentos intensos, la risa con el llanto, el miedo con la esperanza. David Pintó hace que Albert Triola sea Davide, y que Davide sea el resto de personajes. Una dirección dentro de una dirección. Una interpretación dentro de una interpretación.

El lladre de llibretes, en la Sala Versus Glòries, es un buen monólogo basado en un texto muy bonito y lleno de esperanza. Un monólogo con una interpretación brillantísima de Albert Triola, que se merece todos los aplausos que recibe y que recibirá.
 

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