Ton y Anna en sus idas y venidas del lavabo entran en un mundo que parece idéntico al suyo… los muebles, la decoración… Pero donde encuentran algunos cambios sutiles: una foto de un viaje que no siempre está en el mismo lugar… los platos no están en el armario de la derecha sino en el de la izquierda… Y un cambio significativo: la persona que se encuentran es la misma que han dejado en el mundo original, pero no lo es.
Así Ton 1 descubre una Anna 2 y una Anna 3. Y Anna 1 descubre otros Tons… Y ambos se dan cuenta de que, quizás, tienen más afinidad con los Tons y Annas de los otros mundos que con el del suyo propio. O no.
Porque Desaparellats no es solo una comedia de ciencia ficción, es también una comedia que nos habla del amor, de las relaciones humanas, de lo que queremos construir, de lo que esperamos de los demás y, también, de lo que queremos ofrecer.
Interpretaciones muy naturales y un buen equipo técnico
Esther López (Anna) y Ricard Farré (Ton) interpretan con mucha naturalidad una pareja que se ve en medio de un lío que les supera. Una pareja que acepta el destino que les da su baño singular. Una pareja que aprende a saber qué quiere y a saber qué quiere hacer con su vida.
Ramon Pardina ha escrito aquello que parece una comedia sencilla, pero que tiene más fondo de lo que parece.
Roc Esquius dirige con alegría una comedia que ya es alegre. Hay ritmo. Todo fluye. Y los cambios de mundo, incluso los más complicados, se hacen de forma que no haya interrupciones.
Desaparellats, en el Espai Texas, es una comedia que os hará reír y pasar un muy buen rato. Y también os hará plantearos “y yo, ¿elegiría lo mismo?”.
