Un contenedor amarillo para descubrir las historias migrantes que conviven en Barcelona

El Museo Migrante Migrante se ha instalado en la plaça Canòdrom.
El Museo Migrante Migrante se ha instalado en la plaça Canòdrom.

Instalado en la plaça del Canòdrom hasta el 18 de octubre, el Museo Migrante Migrante recoge historias de desplazamientos a través de retratos fotográficos y testimonios personales

14 de octubre de 2026 - 05:30

Un gran contenedor amarillo se ha instalado esta semana en la plaça del Canòdrom, en el distrito barcelonés de Sant Andreu. Pero, a pesar de su apariencia, no transporta mercancías, sino historias de vida: las de quienes dejaron atrás su lugar de origen para empezar de nuevo y buscar nuevas oportunidades en Barcelona. Se trata del Museo Migrante Migrante, un proyecto artístico itinerante por España que recoge experiencias relacionadas con la migración y la identidad. 

Impulsado por la fotógrafa Angélica Dass, coordinado por la consultora social Cidalia y financiado por la Dirección General de Derechos Culturales del Ministerio de Cultura, el Museo Migrante Migrante (MMM) permanecerá en Barcelona hasta el próximo 18 de octubre. En el interior de este contenedor amarillo, los visitantes encontrarán retratos fotográficos acompañados de testimonios personales que ponen voz a quienes han cambiado de lugar para comenzar una nueva etapa.

Y no todos los testimonios hablan de cruzar una frontera internacional o cambiar de país. También hay historias de quienes dejaron atrás su pueblo natal para buscar nuevas oportunidades en la ciudad, y de la realidad de muchas familias que todavía conservan la memoria de los desplazamientos de generaciones anteriores.  Unas historias que, en definitiva, no solo hablan de pasado, sino también de presente. De hecho, la Barcelona actual es un reflejo de esa diversidad de trayectorias: según los datos del padrón municipal, más de una de cada tres personas que viven en la ciudad ha nacido en el extranjero.

A estas historias de personas llegadas de otro país, se suman las de quienes llegaron desde otros puntos de Catalunya o de España para instalarse en la capital y comenzar una nueva etapa. Son experiencias distintas que estos días confluyen en el Museo Migrante Migrante, donde los retratos fotográficos y los testimonios personales dan voz a quienes dejaron atrás un lugar para construir su vida en otro.

Pero la visita al contenedor amarillo no se limita a recorrer las historias expuestas. Quienes se acercan al museo también pueden compartir voluntariamente sus propias experiencias y contribuir a una colección fotográfica y de testimonios escritos que crece con cada parada del proyecto. De este modo, el espacio incorpora nuevas voces a medida que avanza su itinerario. Un recorrido que empezó en Bilbao, donde el museo tuvo su primera activación en Itsasmuseum entre el 5 y el 10 de mayo. Y, tras su estancia en la capital catalana, el proyecto prevé continuar por Santander, Catarroja (Valencia), Málaga y Santa Cruz de Tenerife.

La fótografa Ángelica Dass en el contenedor de Migrante Migrante
La fótografa Ángelica Dass en el contenedor del Museo Migrante Migrante. © Museo Migrante Migrante

Asimismo, durante estos días, el museo también abrirá un espacio para el diálogo. El próximo 15 de octubre, de 18 a 20 horas, el Ateneu d’Innovació Digital i Democràtica Canòdrom acogerá Conversaciones de Memoria en Movimiento, un encuentro en el que participarán Ali González-García, experta en transformación digital en gobiernos; Silvina Merino, vinculada al proyecto Microhistorias Migrantes; y Angélica Dass, coordinadora artística del Museo Migrante Migrante. La conversación pondrá el foco en cómo los desplazamientos influyen en la identidad y el sentido de pertenencia, y en el papel de las historias personales en la memoria de las ciudades. La presencia de Dass en Barcelona coincide, además, con la exposición de otra de sus obras en la ciudad. Su proyecto fotográfico Humanae forma parte de El culto a la belleza, una muestra del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) que puede visitarse hasta el 8 de noviembre y recorre la evolución de los ideales de belleza a lo largo de la historia.

Además, la programación del Museo Migrante Migrante se completa con actividades educativas y comunitarias en la plaça del Canòdrom, previstas hasta el 18 de octubre y dirigidas a públicos de distintas edades. Hasta cinco centros educativos participarán en visitas y propuestas adaptadas a las diferentes etapas formativas para acercar al alumnado a las historias y experiencias que reúne el proyecto. 

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