La coca de Sant Joan ya no se conforma con ser la de siempre. Sigue habiendo brioche, crema, piñones y fruta confitada, claro, porque la verbena tampoco va de romperlo todo. Pero cada año aparecen nuevas versiones que juegan con pistacho, yuzu, fresas, haba tonka, chocolate o mojito, muchas de las cuales acaban subiendo al podio de los concursos. Entre recetas familiares, cocas premiadas y unas cuantas dosis de imaginación, Barcelona vuelve a demostrar que uno de sus grandes símbolos gastronómicos sigue más vivo que nunca.
Hofmann: pistacho, yuzu y pasaporte en el bolsillo
Hofmann llega a Sant Joan con cinco cocas artesanas pensadas para respetar la tradición y, a la vez, sacarla un poco de paseo. La gran protagonista es la coca de pistacho y cítricos, reconocida con el primer premio en la categoría de coca creativa del concurso La Mejor Coca de Sant Joan 2026, organizado por el Gremi de Pastisseria de Barcelona. Combina masa y crema de pistacho con un relleno cítrico de naranja, yuzu y fruta de la pasión, y se acaba con gianduja crujiente de pistacho, un punto de sal y kumquats confitados. Es decir: la coca de siempre ha salido de casa y ha vuelto con sellos en el pasaporte.
📍 C/ Flassaders, 44 y Av. Pau Casals, 5. Precio: 39 euros. Disponible por encargo.
Pa de Kilo: albaricoque, crema y cero moderación
Pa de Kilo también se ha ganado un lugar entre las panaderías de referencia de Barcelona, de aquellas donde el pan no es un trámite sino casi una manera de estar en el mundo. Este Sant Joan, la casa presenta tres cocas que combinan tradición, oficio y algún giro propio. La más clásica es la coca de albaricoque y crema pastelera con crumble de almendra, que elaboran desde los inicios del proyecto. También hay una coca de crema catalana quemada, con ese punto de azúcar caramelizado que siempre hace fiesta. Y, para quienes no han venido a la verbena a negociar con la moderación, una de chocolate rellena de crema montada de caramelo, crumble de cacao, toffee, avellanas garrapiñadas y crema de chocolate.
📍 C/ Dr. Dou, 12 y Verdi, 56. Precio: 35 euros.
L’Atelier Barcelona: la coca se disfraza de pastel
Si hay alguien dispuesto a sacar la coca de Sant Joan de su zona de confort, este es Eric Ortuño. Este año, presenta dos novedades que desdibujan las fronteras entre coca y pastel: una coca fraisier, inspirada en el clásico francés, con brioche de larga fermentación, crema de vainilla y fresas frescas, y una coca deluxe de chocolate, con bizcocho, masa de cruasán bicolor y un relleno de avellana y caramelo salado. La idea, explica Ortuño, es convertir las cocas en un gran pastel de celebración, con propuestas pensadas también desde la mirada de sus hijos. Y para quienes prefieren no alejarse tanto del guion, vuelven los clásicos de la casa, incluida la coca de chicharrones más adorable de la temporada: una pasta de hojaldre ultracrujiente que llega con la silueta de un cerdito. Sí, una coca de chicharrones puede ser kawaii.
📍 C/ Viladomat, 140 bis. Precio nuevas cocas: 44 euros. Coca de chicharrones: entre 17 y 33 euros.
Faixat: cuando los clásicos siguen mandando
Si este año hay una coca que demuestra que los clásicos todavía tienen mucho que decir, es la de Pastisseria Faixat, segundo premio a la Mejor Coca de Chicharrones de Catalunya. Al frente de la tercera generación familiar, Enric Faixat sigue perfeccionando una receta histórica que ha evolucionado con los años sin perder la esencia. La clave es una pasta de hojaldre artesana elaborada con mantequilla y chicharrones, crujiente pero a la vez melosa, a la que se suman piñones del Montseny y un toque de canela. Una combinación que recuerda que, mucho antes de que las mezclas de dulce y salado se pusieran de moda, la coca ya dominaba el juego.
📍 C/ Muntaner, 159-161. Coca pequeña, 34 euros; grande, 46,35 euros.
Forn Sagà: el premio está en los detalles
Forn Sagà abrió sus puertas en Granollers impulsado por la pasión de Andreu Martorell por el oficio de panadero y pastelero, y por la voluntad de continuar una tradición familiar. Desde entonces, el proyecto ha apostado por fermentaciones cuidadas, técnicas tradicionales y una selección exigente de materias primas. Este Sant Joan, la casa reivindica dos clásicos que le han dado una alegría doble: la coca de crema y piñones y la de chicharrones, reconocidas este año como las mejores de Catalunya en sus respectivas categorías. La clave, explican, es la suma de pequeños gestos: una masa artesana, ingredientes de calidad y una elaboración íntegramente hecha en el obrador. Nada de atajos.
📍 C/ Roger de Flor, 45, Granollers. Precio: consultar en la tienda.
Arenas Molins: crema, brioche y paciencia
Arenas Molins también juega en terreno clásico, pero con premio incluido. Este año, su coca de crema artesana ha sido reconocida en el concurso La Mejor Coca de Sant Joan en la categoría de crema y piñones. La casa parte de una coca tradicional de brioche con crema pastelera natural, pero la lleva un poco más allá con una masa enriquecida con mantequilla, huevos y nata, que aportan ternura y una miga suave y esponjosa. El azúcar invertido ayuda a reforzar la textura, mientras que los aromas de limón, naranja, vainilla y canela acaban de redondear el sabor. Dicho así parece fácil, pero las buenas cocas no salen de pulsar un botón.
📍 Avenida de Barcelona, 4, Molins de Rei. Precio: de 16,50 a 42 euros.
Más cocas para alargar la ruta
En Panes Creativos (Plaza de Garrigó, 5), la verbena se pone camisa hawaiana con ediciones limitadas como Mojito, Piña o Cocacherry, pensadas para quienes prefieren una coca con un punto más fresco, tropical y descarado. Suca’l (C/ Fluvià, 113), por su parte, se escapa un poco del guion con una coca de crema con haba tonka, cerezas amarena confitadas y piñones, además de una versión tradicional con fruta confitada para quienes siguen creyendo en los clásicos. Brunells (C/ Princesa, 22) completa el mapa con clásicos de brioche con crema o fruta confitada, coca de chicharrones y dos piezas premiadas que vuelven a escena: la de chocolate y la de limón y albahaca. Bonus track para quienes no quieren compartir: también las hacen en formato individual.
