El Club del Disco recupera el ritual de escuchar música más allá del ‘play’

En sus 300 metros cuadrados, El Club del Disco concentra sala de conciertos, bar y disquería.
En sus 300 metros cuadrados, El Club del Disco concentra sala de conciertos, bar y disquería.

Una tienda de discos, un Hi-Fi bar y una sala de conciertos conforman el nuevo espacio de 300 metros cuadrados que abre en la calle Casp, 62. Un triple concepto impulsado por el sello discográfico homónimo que apuesta por una escucha más pausada y compartida.

17 de septiembre de 2026 a las 05:30h

Conectar los auriculares, abrir Spotify, darle al play a nuestra canción preferida y seguir con el día. Escuchar música nunca había sido tan fácil. En cuestión de segundos podemos acceder prácticamente a cualquier canción, álbum o artista desde el teléfono, sin necesidad siquiera de tener una conexión a Internet. Esta facilidad de escuchar música al instante parece haber convertido el formato físico en una reliquia para coleccionistas y nostálgicos. Sin embargo, y pese a que el streaming se ha convertido en la forma dominante de consumir música, también ha ido creciendo el interés por volverla a tener entre las manos. Una apuesta que también comparten los músicos, para quienes la venta de discos y, sobre todo, el directo permiten una relación más directa con el público y con los ingresos que genera su música, frente a un modelo de streaming donde la remuneración por escucha es mucho más difícil de percibir. 

Elegir un disco, detenerse en la portada, hojear el libreto y finalmente, colocarlo en el reproductor. Es un ritual que cada vez encuentra más adeptos y espacios que apuestan por este formato también en Barcelona, donde en los últimos años han ido apareciendo, aunque de forma todavía discreta, espacios dedicados al vinilo o la escucha de alta calidad, los conocidos como espacios Hi-Fi. La próxima semana, la capital catalana celebrará la inauguración de un local que lleva este ritual a su máxima expresión: El Club del Disco (calle Casp, 62).

En 300 metros cuadrados del Eixample este local reúne una tienda de discos, un Hi-Fi bar y una sala de conciertos: tres maneras distintas de relacionarse con la música que parten de una misma idea, recuperar el tiempo y el espacio que dedicamos a este ritual de escucha.

El local combina una tienda de discos, un Hi-Fi bar y una sala de conciertos. 

Más allá de su concepto, poco habitual en Barcelona —no existe otro espacio que reúna bajo un mismo techo estos tres formatos—, la apertura de una sala de música de pequeño formato ya representa, en sí misma, una apuesta poco frecuente y, en cierto modo, arriesgada. En una ciudad acostumbrada a los grandes festivales y cada vez más consolidada como parada habitual de artistas internacionales —no hace falta remontarse más allá de Bad Bunny, Robbie Williams o, como se ha anunciado recientemente, Oasis—, las salas de pequeño formato no atraviesan la misma situación.

Las dificultades económicas, los cambios de uso, los problemas para mantener la actividad y, en algunos casos, los cierres son una constante para estos espacios. Sin embargo, la apertura de El Club del Disco coincide con algunas señales que apuntan en otra dirección, como la reapertura, esta misma semana, de JazzSí, en el corazón del Raval, o la inauguración, hace unos meses, de La Perla del Born. El Club del Disco lo hace, además, con una propuesta que amplía el concepto de sala de conciertos: abre de martes a domingo, de 12 a 23 horas, y plantea una programación que no se limita a la noche ni al directo. 

Habrá sesiones de escucha, conciertos al mediodía, ensayos abiertos y encuentros con artistas. Todo, mientras se venden vinilos de colección o se sirven pequeñas tapas en el bar. “Queríamos crear una silla con tres patas muy claras para que fuera lo más estable posible”, explica Jan-Erik Grothe, responsable del proyecto. La intención es que el espacio funcione también como punto de encuentro para la escena musical local. Paula Comberti, directora del espacio, lo resume así: “La escena local necesitaba un espacio así. Queremos que sea un punto de encuentro para darnos a conocer y, sobre todo, crear una comunidad alrededor de la música”.

En El Club del Disco habrá sesiones de escucha, conciertos al mediodía, ensayos abiertos y encuentros con artistas. 

La historia detrás de El Club del Disco: de Buenos Aires a Barcelona

El Club del Disco no nace, sin embargo, de cero. El proyecto es la extensión física de un sello independiente nacido en Buenos Aires en 2005, inicialmente vinculado al jazz y que con los años ha ampliado su catálogo hacia el tango, el folklore y otras formas de música contemporánea. Durante más de dos décadas, el sello ha trabajado con artistas alejados de los grandes circuitos discográficos. En 2024, Grothe asumió la dirección general y la operación se trasladó a Barcelona, desde donde trabaja con músicos europeos y latinoamericanos.

Fue entonces cuando detectaron la necesidad de contar con un espacio que reuniera algunas de las actividades que ya formaban parte de su trabajo: descubrir música, editarla, escucharla y ponerla en contacto con el público. Jan-Erik Grothe, alemán, y su pareja, Paula Comberti, argentina, decidieron hacerlo en la ciudad en la que ambos llevan más de dos décadas viviendo. “Con el objetivo de devolverle a la ciudad aquello que nos ha dado”, explica Comberti. 

“Descubrir y apoyar al talento local es más que un deseo, es una necesidad y una de las razones de ser del proyecto”, explica Grothe. La discográfica ya ha trabajado con numerosos artistas locales, pero la apertura del espacio busca reforzar ese vínculo. Además de en la programación, esta apuesta por la escena local también se reflejará en las estanterías de la disquería. Esta tienda no solo servirá como un escaparate del catálogo propio, sino también como una selección de música independiente, en la que podrán encontrarse también sellos como ACT Music, Edition Records, Late Night Tales, Disk Union, RGS, Fresh Sound —que recientemente cerró su tienda en Sarrià—, Discos Elgozo o Guerssen. 

Tres patas, una misma experiencia

La apertura de este proyecto ha requerido una extensa reforma, iniciada en mayo, para adaptar técnicamente el local y hacer posible la convivencia de sus tres usos. La insonorización de los distintos espacios permite que el Hi-Fi bar pueda funcionar mientras, a pocos metros, tiene lugar un concierto. El diseño de interiores, a cargo de Verónica Luco, sigue esa misma lógica: crear ambientes diferenciados pero conectados por una misma idea de cómo vivir la música. Butacas y zonas de escucha conviven con estanterías llenas de discos, mientras que la sala de conciertos, marcada por el rojo y una iluminación cálida, se aleja de la estética habitual de una sala de música. Esa misma atención se traslada al Hi-Fi bar, con capacidad para 36 personas y una carta diseñada por Massimiliano Musso, chef con estrella Michelin, que incluye sándwiches, ensaladas y pequeñas raciones.

Sin embargo, la joya de la corona es la sala de conciertos, con capacidad para 74 personas sentadas y 148 de pie, aunque el formato habitual será de unas cien. La programación combinará artistas del catálogo del sello, músicos locales e invitados internacionales, con The Endless Trio, formado por Alessandro Campobasso, Pablo Costas y Carlos Ródenas, como uno de sus proyectos residentes. Para su integrante Carlos Ródenas, disponer de un espacio pensado desde el principio para la música es como “haber escrito la carta a los Reyes Magos”: una sala sin cables innecesarios, con sonido natural y condiciones acústicas para que los músicos puedan escucharse durante la actuación sin conectar un solo altavoz. 

El grupo residente de El Club del Disco, The Endless Trio. © TNBP

Más allá de los conciertos, la programación busca ampliar las formas y los horarios de acercarse a la música. Habrá ciclos y colaboraciones con instituciones como el Conservatori del Liceu y el Taller de Músics, además de sesiones de escucha, ensayos abiertos y encuentros con artistas. La programación también se alejará de los horarios habituales –ya que solo ofrecerán conciertos hasta las 23 h—, con propuestas, por ejemplo, al mediodía. 

De hecho, la programación con la que el local desembarca en la ciudad del 22 al 26 de septiembre, coincidiendo con La Mercè, uno de los momentos de mayor actividad de la ciudad, ya servirá como una pequeña muestra de esta variedad. Serán cinco días de actividades gratuitas (aunque con reserva previa) para todos los públicos, con una agenda que combinará conciertos, sesiones de escucha y diferentes propuestas alrededor de la música.

El local desembarca en la ciudad del 22 al 26 de septiembre con cinco días de actividades gratuitas.

Al final, todas las propuestas tan variadas responden a una misma lógica: que El Club del Disco sea un espacio vivo en el que siempre esté pasando algo alrededor de la música. Que se pueda escuchar un disco, descubrir a un artista, comer, conversar o asistir a un concierto, pero que, de una forma u otra, el ritual de la música esté siempre presente.

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