Catalunya es un país de empresas emergentes, investigación e innovación tecnológica. Barcelona ha sido considerada un polo de atracción de start-ups y el hub tecnológico del sur de Europa en diversas ocasiones. No es de extrañar, pues, que cuando se habla de datos estatales, el territorio catalán despunte, sobre todo en la deep tech. En un último informe elaborado por Mobile World Capital Barcelona y SEDIA, Catalunya ostenta la primera posición del rànquing de spin-offs (empresas emergentes surgidas de una empresa o entidad preexistentes, en muchos casos universidades o centros de investigación) de todo el estado español. El estudio identifica 1.014 de estas empresas activas en España y Catalunya aglutina el 28,6%, seguida de la Comunidad de Madrid con un 20,2%. La Rioja, se mantiene como el territorio con menos spin-offs con un 0,1%. Una vez más, pues, el país lidera la transformación tecnológica española y reafirma su posición como actor clave del mundo de las start-ups.
"La transferencia de conocimiento es una palanca en el crecimiento del ecosistema tecnológico", ha explicado durante la presentación del informe Albert Mascarell, director de Tech Transfer de Mobile World Capital. En este sentido, Mascarell ha querido recordar que hay una clara necesidad de convertir la investigación de alto valor de universidad y centros de investigación en empresas solventes. Para añadir, Laia Corbella, CEO de la entidad ha concretado que es "la única que analiza este mercado tan de nicho", pero ha confirmado que "es muy estratégico para Catalunya". De hecho, las cifras recogidas en el estudio le dan la razón a la directiva: en el Estado, las spin-offs de deep tech generan alrededor de 11.500 puestos de trabajo, cerca de 1.132 millones de euros de facturación y hasta 1.340 millones de euros en activos intangibles, es decir, patentes, marcas comerciales, softwares o algoritmos propios, entre otros. En Catalunya se precisa que hay 236 spin-offs que dan trabajo a 2.855 trabajadores. Un sector, pues, que a pesar de que todavía se encuentra en aumento, ya ha crecido un 4,6% en el último año y ha pasado de 969 empresas a 1.014 a escala estatal. Además, el 40% son de nueva creación, fundadas en los últimos cinco años.
El sector que más spin-off ha generado es el de la salud, biotecnología e innovación médica, que acumula el 42,3% de esta clase de empresas. Le sigue, con un 31,7%, el de los chips, la computación y la IA (31,7%). Estas dos especializaciones —según los datos del informe— representan tres de cada cuatro empresas del estado español. Mascarell ha pronosticado, además, un próximo aumento de las spin-offs relacionadas con la inteligencia artificial, ya que ha considerado que "hay un reto con la IA" en el contexto actual. A más distancia se sitúan los materiales, la manufactura y la industria avanzada (9,3% del total), seguido de la energía, el clima y los recursos (8,8%), la robótica y los sistemas autónomos (4,3%) y el espacio, la conectividad y la seguridad (3,7%). En cuanto a los espacios en los que se han cocinado estas empresas, todavía se puede ver un gran liderazgo de las universidades, que aglutinan el 65,4% de las fundaciones. Los centros de investigación aportan un 18,2%, seguido de los institutos de investigación sanitaria y los centros tecnológicos. Además, hay alrededor de un centenar de empresas que surgen de la colaboración entre entidades, lo cual se percibe en el informe como una voluntad de crecimiento por parte del ecosistema.
El sector que más spin-off ha generado es el de la salud, biotecnología e innovación médica
La importancia de la financiación pública
Las spin-offs no son empresas emergentes tradicionales. Primeramente, salen, en muchas ocasiones, de investigación científica de entidades que ya existen. Además, sin embargo, tienen unos plazos mucho más largos que las start-ups tal como se conocen. Una empresa emergente de nueva creación puede ver resultados en dos o tres años. Cuando se habla de spin-offs y con más énfasis, de deep tech, estos plazos pueden llegar a alargarse 8 o 9 años. Por este motivo se necesitan inversiones muy costosas en las primeras rondas de financiación a un riesgo muy elevado, ya que el retorno se prolonga. Según el estudio, estos riesgos los toma con más asiduidad la administración pública. Se puede comprobar en las cifras presentadas que un 45% de las compañías han obtenido dinero público como primera fuente de recursos. Un 35% ha recurrido a capital privado y un 10% ha combinado ambos tipos de financiación. En el 10% restante "no ha sido posible determinar su procedencia", han apuntado. Fernando Escobar, subdirector general de ciudadanía, talento y emprendimiento digital de SEDIA, ha celebrado las cifras y ha reafirmado que "el capital público llega primero; cuando no hay producto, ni mercado ni gente que quiera arriesgarse".
Un 45% de las compañías ha obtenido dinero público como primera fuente de recursos
Escobar también ha recordado que desde la administración "se está trabajando" para mantener estas inyecciones de dinero en las empresas emergentes y ha mencionado la aprobación de la Estrategia Deep Tech España el pasado 19 de mayo, como iniciativa del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y del de Transformación Digital. El proyecto prevé movilizar más de 8.000 millones de euros hasta 2030 para convertir las capacidades científicas de España en liderazgo tecnológico. Además, el subdirector general de ciudadanía, talento y emprendimiento digital de SEDIA ha reconocido que "se está preparando una ley de scale-ups", para dar apoyo más allá de la fase de creación, "también en la fase de crecimiento", ha dicho.
Una oportunidad para Barcelona
El alto porcentaje de spin-offs que se originan en Catalunya pone a Barcelona en una buena posición para crecer en innovación y tecnología, pero también da la oportunidad de ser líderes en sostenibilidad, ética y soberanía. Lorenzo di Pietro, director general de Barcelona Activa ha remarcado que la capital catalana ya tiene "la base para ser referentes": "Tenemos un talento y capacidad de atraer inversión que pocas ciudades de Europa tienen". En este contexto, ha recordado que desde el Ayuntamiento de Barcelona, a través de Barcelona Activa tienen el Fondo Barcelona Deep Tech, dotado con 10 millones de euros. No invierte directamente en start-ups de deep tech, sino en entidades de capital riesgo privadas (nacionales o internacionales) que, a su vez, financian estas empresas emergentes de nueva creación en Barcelona, como las spin-offs surgidas de universidades y centros de investigación.
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