Barcelona cierra un año en el que la gastronomía debía ser protagonista. En 2025, Catalunya ha sido reconocida como Región Mundial de la Gastronomía, el primer territorio del mundo en recibir este título. Un reconocimiento que habla de talento, de producto, de cultura… y de una forma de entender la cocina que va más allá de los chefs o las estrellas Michelin.
Era una oportunidad para visibilizar todo lo que ya tenemos: mercados que son patrimonio vivo, comercios que cuidan el producto de temporada, bares y colmados que mantienen la esencia del barrio. Y sí, se han impulsado iniciativas (rutas, mapas, talleres), pero la sensación general es que, en Barcelona, ha faltado algo: movimiento, implicación, calle. Y eso, como retailer, me preocupa. Porque cuando las cosas no pasan, es que algo no está conectando. Falta visión compartida, impulso.
Barcelona atraviesa un momento extraño. Hay obras que dificultan la movilidad, un clima político espeso, y muchos sentimos que la ciudad ha perdido ritmo. Se anuncian oportunidades (la Copa del América, esta capitalidad gastronómica, otros proyectos estratégicos), pero cuesta que se noten. Cuesta que lleguen al día a día de quien levanta la persiana cada mañana.
Hace cinco años publiqué Retail Power, una guía que nació en plena pandemia para ayudar a los comercios a reaccionar. Eran tiempos duros, pero también de acción. Nos tocó reinventar escaparates, digitalizar procesos, cuidar al cliente más que nunca. Y aprendimos algo que hoy sigue siendo válido: moverse, aunque sea poco, es siempre mejor que quedarse quieto.
Hoy no propongo otro manual. Pero sí una actitud: activar el Barcelona Power. No es una campaña, ni un eslogan, sino una forma de pensar la ciudad como un lugar donde las cosas pueden pasar. Donde cada negocio, cada barrio, puede volver a sumar, proponer, empujar.
¿A qué me refiero con esto? A no esperar siempre al plan perfecto. A hacer desde donde estamos. Como cuando una tienda organiza un taller, un mercado recupera recetas de siempre, un bar recomienda producto local o una escuela enseña a cocinar con lo que tenemos cerca. Es en esos gestos donde empieza el cambio. Porque todo eso cuenta. Y lo que cuenta, construye ciudad.
Sabemos lo que es liderar desde lo local; solo hay que recuperar esa energía y empezar a actuarNo vamos a competir con el algoritmo. Pero sí podemos ofrecer algo que ninguna app puede dar: trato humano, conversación real, descubrimiento, confianza. Y ahí es donde el comercio tiene fuerza, mucha más de la que a veces creemos.
Barcelona Power va de eso. De no quedarse esperando a que alguien lo arregle, hacer lo que está en nuestras manos, desde nuestras tiendas, mercados o proyectos. A veces será algo pequeño. Pero si suma, ya vale la pena. Ya lo hemos hecho antes. Sabemos lo que es liderar desde lo local, desde lo pequeño, desde el día a día. Solo hay que recuperar esa energía y empezar a actuar.
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