Barcelona, en maqueta: 1.204 piezas que dibujan la ciudad
Making off maqueta Barcelona (1)
Del modelo digital a la realidad física: 21.000 horas de impresión 3D en el DFactory y 950 kilos de material han dado forma a una maqueta viva que captura la complejidad de la ciudad y su evolución constante
Intentar entender la complejidad de una ciudad comienza por observarla. Pero hay ciudades que no se dejan comprender a simple vista. Barcelona es una de ellas: el ritmo frenético de sus calles y la densidad de sus barrios hacen que parezca difícil percibirla en toda su magnitud. Alzar la vista desde la calle permite ver fachadas modernistas, rascacielos y construcciones singulares; pero solo cuando la mirada se eleva aparece realmente la imagen completa: los contrastes, los relieves, las montañas y el mar que abraza la ciudad. La gran Barcelona. Ahora, esta misma mirada se puede vivir sin levantar los pies del suelo: la nueva maqueta del “Plan de Barcelona 2026-2035” despliega toda la complejidad de la metrópolis en miniatura.
La maqueta, creada para celebrar la Capitalidad Mundial de la Arquitectura que este año ostenta Barcelona y expuesta hasta diciembre en la antigua sede de la editorial Gustavo Gili, permite contemplar toda la metrópolis de un solo vistazo. A escala 1:1.500, la maqueta despliega esta ‘Gran Barcelona’, un territorio que se extiende desde Collserola hasta el mar y del Besòs al Llobregat, revelando su magnitud. Desde la regularidad del Eixample hasta los relieves de Montjuïc, y desde las antiguas Tres Xemeneies de Sant Adrià de Besòs hasta el corazón industrial de la Zona Franca; con calles, plazas y arterias principales como la avenida Diagonal o la avenida Paral·lel que atraviesan la ciudad.
Detrás de esta pieza monumental hay un trabajo técnico mayúsculo. La maqueta se ha producido gracias a más de 21.000 horas de impresión 3D, con diez impresoras trabajando de forma simultánea y cerca de 950 kilos de material. Un despliegue tecnológico que no habría sido posible sin el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), el principal nodo de innovación en fabricación aditiva del sur de Europa.
La maqueta se ha producido gracias a más de 21.000 horas de impresión 3D, con diez impresoras trabajando de forma simultánea y cerca de 950 kilos de material.
La fabricación se ha realizado principalmente con los recursos de impresión 3D disponibles en el DFactory. Concretamente, ha sido la empresa Wind Force Investments, instalada en este espacio, quien ha asumido la producción. En total, la maqueta está formada por 1.204 piezas, todas extraíbles, que ocupan más de 82 metros cuadrados de superficie. Cada pieza, de unos 35 centímetros, ha sido impresa en ácido poliláctico (PLA) —un polímero biodegradable— con acabado mate, asegurando al mismo tiempo durabilidad y un alto nivel de precisión.
Antes de materializarla en 3D, la maqueta requirió un largo y complejo proceso de conceptualización. Así, nació de un modelo digital tridimensional de toda el área metropolitana, desarrollado con la colaboración de geógrafos, arquitectos e ingenieros informáticos. Durante este proceso, se integraron datos procedentes de múltiples fuentes, seleccionando los más relevantes para construir un modelo claro y fácil de leer.
El nivel de detalle de cada pieza ha sido estudiado milimétricamente para permitir que las calles y los edificios sean fácilmente identificables, a la vez que se evita una sobrecarga visual que dificulte la lectura de la ciudad a esta escala. Este trabajo ha permitido encontrar un equilibrio entre detalle y simplificación: los edificios más singulares —desde la Sagrada Familia de Gaudí hasta monumentos o equipamientos culturales— se han representado con gran fidelidad y un mayor nivel de detalle, preservando los elementos característicos que los hacen únicos. En cambio, las zonas en transformación se muestran con volúmenes más simples, basados en los planos y no en las construcciones existentes, para reflejar su evolución futura.
El resultado es una síntesis precisa de un territorio que incluye 15 municipios y más de 2,4 millones de habitantes. La maqueta representa íntegramente Barcelona, L’Hospitalet de Llobregat, Esplugues de Llobregat y Sant Adrià de Besòs, así como partes de Santa Coloma de Gramenet, Badalona, Montcada i Reixac, Cerdanyola del Vallès, Sant Cugat del Vallès, Molins de Rei, Sant Feliu de Llobregat, Sant Just Desvern, Sant Joan Despí, Cornellà de Llobregat y El Prat de Llobregat, cubriendo una superficie total de 177,5 kilómetros cuadrados.
Una ciudad viva
A pesar de su excepcionalidad técnica, esta no es la primera vez que Barcelona intenta explicarse en miniatura: ya en 2004 se construyó una maqueta de la ciudad con tecnología láser. Desde entonces, la capital catalana ha experimentado transformaciones que no estaban reflejadas en esta antigua maqueta y, además, los avances tecnológicos también han permitido que la nueva "Plan de Barcelona 2026-2035" sea hoy un modelo mucho más grande, detallado y fiel a la realidad.
Esta nueva maqueta, construida en el marco de la Capital Mundial de la Arquitectura 2026, no se plantea como una instalación efímera, sino como uno de los grandes legados del evento. Así, una vez finalizada, la maqueta quedará instalada de manera permanente en la antigua sede de la editorial Gustavo Gili —convertida en la Casa de la Arquitectura—, donde actualmente también está expuesta y desde la cual se coordina toda la Capitalidad, con las oficinas técnicas instaladas en este edificio racionalista.
Pere Navarro, delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB); Jaume Collboni, alcalde de Barcelona; y Maria Buhigas, arquitecta en jefe de la ciudad, junto a la maqueta.
Este espacio simbólico, desde donde late la Capitalidad y donde ahora la ciudad se muestra en miniatura, condiciona la experiencia del visitante: la maqueta se despliega entre las columnas del edificio racionalista, que definen el marco visual, mientras que los grandes ventanales permiten que la luz clara resalte sus texturas, relieves y contrastes. Además, cuatro dispositivos alrededor de la maqueta permiten explorarla con capas de realidad aumentada, superponiendo información sobre el patrimonio arquitectónico de Barcelona, la Capitalidad y las transformaciones futuras de la ciudad.
Pero incluso la propia maqueta no es completamente inmóvil: es un objeto vivo. Sus piezas se pueden reemplazar para incorporar nuevas transformaciones urbanas y proyectos estratégicos que Barcelona experimentará en los próximos años, con intervenciones a gran escala como la estación de La Sagrera, Montjuïc o el barrio de la Marina. De este modo, la maqueta del “Plan de Barcelona 2026-2035” no es solo una reproducción física de la complejidad de la ciudad, sino que también se convierte en una herramienta de análisis, un instrumento de divulgación y una invitación a imaginar su futuro.
En total, la maqueta está formada por 1.204 piezas que ocupan más de 82 metros cuadrados de superficie.
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