LA SEMANA DE LA LITERATURA

La Barcelona literaria renueva su impulso con una FIL que fortalece su relato

Inauguració de la Biblioteca Gabriel García Márquez
Inauguració de la Biblioteca Gabriel García Márquez

El protagonismo en la FIL ejerce de revulsivo de un ecosistema literario sólido y en constante evolución. El encuentro en Guadalajara se vive como una “oportunidad única”, según su comisaria, Anna Guitart, en un camino literario que Barcelona transita desde el siglo pasado y, desde hace una década, también como Ciudad de la Literatura por la Unesco.

(Redactora)
02 de diciembre de 2025

Barcelona despliega desde el sábado y durante toda la semana todo su talento literario en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Consolidada como el evento más relevante e influyente en el ámbito de la literatura de habla hispana, la ciudad ha desembarcado en la FIL en un momento simbólico: la capital catalana es la invitada de la cita justo cuando celebra el décimo aniversario de su designación como Ciudad Literaria de la Unesco. Sin embargo, y pese a la relevancia del evento, ser ciudad invitada en la FIL no es la culminación de ningún camino: es un paso más para un sector consolidado que aspira a seguir creciendo tanto a nivel local como internacional.

Este paso más en esta senda llega después de un década en la que, como Ciudad Literaria de la Unesco, Barcelona ha reforzado su papel como epicentro editorial del sur de Europa, ha ampliado su proyección internacional y ha consolidado una red cultural que convive con la tradición y la innovación. Así, la ciudad se exhibe en Guadalaja no solo como cuna de escritores y sellos editoriales, sino como un ecosistema literario vivo y dinámico.

“Ser ciudad invitada en la FIL representa una oportunidad única. Atrae a más de 900.000 personas, y representa un aparador absolutamente privilegiado. Siendo invitado de honor, todos los ojos te están mirando”, resalta Anna Guitart, la comisaria de la participación de Barcelona en la FIL.

Situarse en este lugar preferente del aparador no es un hito que se logre en unos años, ni en diez. El papel de Barcelona como ciudad invitada tiene sus raíces en una tradición literaria que se ha construido a lo largo de más de un siglo de complicidades entre editores, autores y lectores, a pesar de guerras y dictaduras. En este proceso, también fue clave poner la mirada al otro lado del Atlántico, el mismo lado desde el que ahora mira la FIL. El conocido como boom latinoamericano despegó desde Barcelona, con el indiscutible liderazgo de Carme Balcells, que se lanzó a aupar talentos y autores latinoamericanos que entonces no llegaban a Europa.

Esta eclosión de autores del otro lado del Atlántico no solo representó un boom para la literatura latinoamericana, sino también para la propia Barcelona, que aprovechó el impulso y la inercia de ese boom para articular un rico ecosistema vinculado a la literatura que, justamente hace diez años, obtuvo su reconocimiento, siendo nombrada Ciudad Literaria de la Unesco —distinción con la que cuentan 63 ciudades en todo el mundo—.

Como destaca Jaume Muñoz, responsable del programa Barcelona Ciudad de la Literatura — creado por el Ayuntamiento a raíz de la distinción de la Unesco—, la ciudad asumió esta designación “como un reconocimiento y una motivación para sacar adelante proyectos en pro de la literatura”, como es la participación en la FIL y también en ferias como la de Buenos Aires y la del cómic de Angulema, en las que Barcelona fue ciudad invitada en 2019 y este mismo 2025. Pero, “más allá de estos momentos de gran visibilidad”, el programa desarrolla proyectos como la residencia para escritores Vil·la Joana, en Collserola, y la entrega de becas de apoyo a la creación literaria, como son las Montserrat Roig y Carme Montoriol, por las que han pasado nombres como Irene Pujadas, Albert Forns, Laia Viñas y Adrià Targa. Desde su creación, en total se han concedido 194 becas, otorgadas por el Ayuntamiento en el marco del programa Barcelona Ciutat de la Literatura del Institut de Cultura de Barcelona (Icub).

El programa Barcelona Ciutat de la Literatura

El programa Barcelona Ciutat de la Literatura promueve la lectura y la creación. © Ceci Fimia

Para potenciar el ecosistema literario y la creación, el programa también fomenta la colaboración y el intercambio de escritores con otras ciudades con el mismo reconocimiento de la Unesco, y promueve iniciativas para explicar el patrimonio literario de la ciudad. “Lo hacemos en base a tres líneas: el fomento a la lectura, el apoyo a la creación y la difusión de nuestro patrimonio literario”, resume Muñoz. “Este reconocimiento ha permitido dar un salto hacia adelante en las políticas del fomento a la lectura, del apoyo a la creación y de la difusión de este patrimonio”, resalta mirando hacia la última década. Girando la mirada hacia la década que están por venir, Muñoz defiende que “estos diez años deberían ser de consolidación, de apoyar iniciativas creativas y de libertad de expresión y de difundir qué es Barcelona y su literatura en todo el mundo”. Y es que Barcelona ya tiene otras grandes citas por delante: en abril de 2026, coincidiendo con Sant Jordi, la ciudad acogerá la asamblea general de la International Cities of Refugee Network (Icorn), en una iniciativa con el PEN Català, y en 2027 será la sede del congreso mundial de literatura infantil y juvenil IBBY World Congress.

Setmana llibre en català por Lucas Amillano

Parada de libros durante la Setmana del Llibre en Català. © Lucas Amillano

El papel de Barcelona en estas próximas citas quedará determinado por el que está ejerciendo en la FIL, que se alargará hasta el próximo lunes. “Es el festival en lengua española más importante del mundo, y eso supone una gran visibilidad y una oportunidad de negocio incomparable”, reitera Muñoz. Con esta perspectiva, Barcelona hará brillar no solo el potencial de su literatura, sino también su amplia realidad cultural, con exposiciones, artes escénicas, gastronomía, cine e incluso ciencia. “Para Barcelona, representa una oportunidad para poderse explicar desde muchos puntos de vista”, señala Guitart.

La importancia del trabajo de fondo

Así, la FIL se presenta como una oportunidad clave para el sector y para la Barcelona literaria, pese a que su posicionamiento no depende tanto de grandes eventos, sino del trabajo diario, como destaca Muñoz: “El sector es fuerte en esta ciudad y lo es en el día a día, también con lectores en las bibliotecas y con ciudadanos en las librerías para participar en clubs de lectura. Es la lectura diaria de los barceloneses lo que da vida al sector”.

La lectura es clave para el desarrollo del ecosistema literario.

“La FIL es una cita importantísima, pero tenemos la suerte de tener un sector robusto y muy sólido. Estos grandes momentos de visibilidad son una oportunidad; son grandes aparadores, pero sin un trabajo de fondo continuado, estas oportunidades ni llegan ni se consolidan”, reitera Muñoz, que pone en valor los distintos eslabones del sector literario. En la misma línea, Guitart defiende que participar en la FIL potenciará el posicionamiento de Barcelona también a medio y largo plazo: “Es plantar una semilla”. De hecho, ya ha germinado con los primeros brotes, con las traducciones de obras en catalán al castellano para poder llevarlas a la FIL. “Nos pusimos codo con codo con el Institut Ramon Llull para ampliar su programa de ayudas a la traducción y, durante los dos últimos años, hemos estado trabajando con editoriales y agencias para poder traducir libros que no estaban disponibles en castellano”, relata Guitart.

“Con todo este proceso, hemos abierto puertas”, añade Muñoz, sobre un ecosistema literario que va más allá de los escritores, agencias y editoriales —desde grandes grupos a sellos independientes—, y abarca también librerías, bibliotecas y festivales, como La Setmana del Llibre en Català, BCNegra, ArtsLibris o Kosmopolis, con Sant Jordi otra cita literaria que va mucho más allá de un festival. La literatura se expande en la ciudad también con rutas literarias, actividades en los barrios y clubs de lectura, con Barcelona como un laboratorio literario y una ciudad que se escribe día a día.

En este relato de la Barcelona literaria, las nuevas generaciones de escritores encuentran un terreno fertil en el que experiementar y crear, pese a las dificultades que a menudo entraña moverse por el ecosistema literario. En este contexto, la ciudad se escribe desde perspectivas diversas, que han generado un imaginario literario en el que Barcelona ejerce de escenario e incluso protagonista de innumerables relatos que recorren sus calles y dibujan historias de quienes las habitan desde hace décadas.

Calles de Barcelona abarrotadas en Sant Jordi. © Jordi Borràs / ACN

Las nuevas hornadas de escritores siguen encontrando inspiración en la ciudad, como es el caso de Laia Bové, que se estrena como escritora relatando una historia a caballo entre la capital catalana y Estados Unidos, reflejo de su propia experiencia residiendo al otro lado del Atlántico, donde ha ejercido de patinadora sobre hielo profesional. Escribir siempre había sido una pasión para ella, y se sumó a una iniciativa nacida en Estados Unidos que ha ido expandiéndose por el globo: el Novel Writing Month, que se celebra en noviembre. “Te propones escribir cada día unas 1.500 palabras, y acabas el mes con 50.000, que ya es un manuscrito”.

Con esta iniciativa, retomó esa pasión por escribir, que ha desembocado en la novela Saber tornar. Escrita inicialmente en catalán e inglés ---y ahora con la ilusión de que se traduzca a su segunda lengua—, la novela narra dos historias paralelas de dos personajes que no saben cómo enfocar su vida; con uno en Chicago y el otro en el Masnou, Barcelona ejerce de punto de encuentro y “casi de un personaje más”. Y es que la ciudad, sobre todo sus calles más antiguas, han sido fuente de inspiración para Bové: “Es una parte muy viva de la historia, que afecta a las emociones de los personajes”.

“Los catalanes deberíamos apostar más por los autores catalanes"
Barcelona también inspira el debut novelístico de Gil Pratsobrerroca, El joc del silenci, publicado hace dos meses: aunque la trama transcurre en el Pirineo, con una niña de siete años desaparecida e innumerables secretos familiares al descubierto, todo empieza en Barcelona y, en este caso, en el impulso de salir de la gran ciudad. Con giros de guión inesperados y una construcción a base de flashbacks, el escritor confía en que esta novela sea la primera de otras. Sin embargo, no es sencillo: “El porcentaje que nos llega a los autores a veces es tan limitado que cuesta poderse dedicar a escribir”, resalta, aunque pueda no ser de Pratsobrerroca, que se adentró en el mundo literario a base de presentarse a concursos y ganar premios, hasta dar el salto como guionista y, finalmente, escritor.

Ciudadanos en una parada de libros. © Miquel Vera / ACN

Pratsobrerroca suma un hándicap más: “Los catalanes deberíamos apostar más por los autores catalanes. A menudo viene un nombre famoso de fuera, y lo compramos sin pensar que la calidad de autores locales es incluso superior”. Pratsobrerroca va más allá: “Igual que está pasando con la música, con un boom de opciones en catalán desde el rap al pop y al folk, tenemos autores en catalán de todos los géneros, desde novela negra hasta romántica, de misterio o novela histórica”. Cita nombres como los de Oriol Canals, Irene Solà, Laia Vilaseca, Magda Minguet, Núria Fortuny y un largo etcétera: “Tenemos que apostar por los autores catalanes”.

Con estos deberes pendientes y con muchos otros superados y con nota, Barcelona encara el futuro desde un impulso renovado con la FIL y desde un ecosistema sólido y vivo, que combina tradición e innovación. Todo con un reto y una oportunidad por delante: consolidar la ciudad como centro literario, manteniendo su identidad a la vez que refuerza su proyección y la de sus escritores.

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Anna Badia López
Anna Badia López

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