La Barcelona de los 1.146 autobuses

Dos autobuses urbanos en la calle Balmes © Ajuntament de Barcelona | Laura Guerrero
Dos autobuses urbanos en la calle Balmes © Ajuntament de Barcelona | Laura Guerrero

Un recorrido por las cifras de la red de autobuses que mueve cada año más de 223 millones de pasajeros

27 de julio de 2026 a las 08:47h

Cada mañana, antes de que muchos comercios levanten la persiana, 900 autobuses ya circulan por las calles de Barcelona. Es el número de vehículos que, según TMB, coinciden simultáneamente en servicio durante las horas punta. Y lo hacen siguiendo un orden bien ordenado: las líneas H recorren la ciudad horizontalmente; las V, verticalmente, de montaña a mar; y las D, en diagonal. Y si el nombre de la línea empieza por una N, seguramente no será hora punta. Es más, es probable que la ciudad ya duerma. Porque Barcelona siempre tiene autobuses en circulación: cuando se detienen las líneas diurnas, toma el relevo la red NitBus, gestionada por AMB.

Para mantener esta actividad incesante, TMB dispone de una flota de 1.146 autobuses que cada año transportan 223,2 millones de pasajeros. La red está formada por 104 líneas, que recorren 2.635 paradas por 221,8 kilómetros de carril bus, convirtiendo el autobús en uno de los pilares de la movilidad cotidiana de Barcelona.

Pero la red no se acaba en los límites de Barcelona. Las líneas de TMB también conectan Barcelona con diez municipios del área metropolitana: l'Hospitalet de Llobregat, Badalona, Santa Coloma de Gramenet, Sant Adrià de Besòs, Esplugues de Llobregat, Sant Just Desvern, Sant Joan Despí, Cornellà de Llobregat, Montcada i Reixac y el Prat de Llobregat.

Para calibrar la dimensión de la red, la comparación más natural es con Madrid. Según la EMT, la capital española dispone de 2.150 autobuses distribuidos en 229 líneas, que transportan cerca de 512 millones de pasajeros anuales. En números absolutos, prácticamente dobla a Barcelona en flota, líneas y demanda. Ahora bien, Madrid ocupa cerca de 605 kilómetros cuadrados, casi seis veces más que Barcelona y viven 3,5 millones de personas, el doble que en Barcelona (1,7 millones). La capital catalana, por lo tanto, cuenta con menos vehículos, pero también tiene que dar servicio a un territorio mucho más reducido.

Barcelona dispone de unos 67 autobuses por cada 100.000 habitantes

Concretamente, en términos de densidad, Barcelona cuenta con cerca de 11 autobuses por kilómetro cuadrado, mientras que Madrid se sitúa alrededor de los 3,5. Y si comparamos la relación la flota con la población, Barcelona dispone de unos 67 autobuses por cada 100.000 habitantes, una cifra ligeramente superior a la de Madrid, que tiene 61. Dicho de otra manera, Barcelona dispone de una red mucho más concentrada, adaptada a un modelo urbano compacto en el que buena parte de los desplazamientos se hacen en distancias relativamente cortas.

Autobús de la cochera de autobuses del Triangle Ferroviari © Ajuntament de Barcelona -

Los semáforos también dan preferencia al autobús

La prioridad que Barcelona da al autobús también se ve en los semáforos. En muchos cruces, los vehículos de TMB disponen de un sistema de prioridad semafórica que detecta su aproximación y adapta el ciclo de los semáforos para reducir el tiempo de espera. Según el caso, el sistema puede alargar unos segundos la fase verde o acortar la roja para que el autobús no tenga que detenerse. 

Este mecanismo, implantado especialmente en los principales ejes de la Nueva Red de Bus, contribuye a hacer los trayectos más rápidos y regulares. La prioridad semafórica se suma a otras medidas, como la ampliación de los carriles bus, la creación de paradas dobles o el rediseño de los recorridos, con el objetivo de convertir el autobús en una alternativa cada vez más competitiva frente al vehículo privado. Y, de hecho, las cifras apuntan que esta estrategia está dando resultados: la red de bus de TMB alcanzó en 2025 un nuevo récord de demanda, con 223,2 millones de viajes, casi un 8% más que dos años antes.

Una fotografía de la flota

Otra característica de la red barcelonesa es la progresiva transformación de su flota. Los 1.146 autobuses de TMB son íntegramente de piso bajo y disponen de aire acondicionado, pero el cambio más importante es energético. Solo 177 funcionan todavía exclusivamente con gasóleo, mientras que la mayoría ya utilizan tecnologías más sostenibles: 417 son híbridos, 303 funcionan con gas natural, 203 son completamente eléctricos y 46 se mueven gracias a una pila de hidrógeno.

Esta renovación ha permitido reducir progresivamente las emisiones contaminantes y situar Barcelona entre las ciudades europeas que más han apostado por la electrificación del transporte público de superficie. Además, la flota tiene una edad media de poco más de ocho años, lo que garantiza vehículos relativamente modernos y accesibles.

Del autobús al autocar: la transformación de la Estación Barcelona Nord

Más allá de la red urbana de TMB, Barcelona es también una de las principales puertas de entrada y salida del transporte en autocar en Cataluña. Cada día entran y salen de la ciudad cerca de 7.000 autobuses interurbanos, que la conectan con centenares de municipios de Cataluña, otras ciudades españolas y numerosos destinos internacionales, como Francia, Portugal o Italia. Su gran fortaleza es la capilaridad: llegan a poblaciones donde el tren no llega o lo hace con menos frecuencia, convirtiéndose en una pieza clave de la movilidad.

Renovación de la estación de autobuses Barcelona Nord -

Y este protagonismo creciente ha quedado reflejado, de hecho, este mismo mes de junio con la culminación de la renovación integral de la Estación Barcelona Nord, la principal terminal de autocares de la ciudad. La actuación, con una inversión de 14 millones de euros, responde al aumento sostenido de la demanda y a la voluntad de hacer del equipamiento el principal hub de autocares nacionales e internacionales de la ciudad. Y no es una apuesta banal: desde 2019, el número de viajeros ha crecido cerca de un 50% y las previsiones apuntan a que todavía aumentará un 30% más antes de 2030.

Ahora bien, a pesar del incremento de la demanda y el gran volumen de autocares que entran y salen cada día de la ciudad, Barcelona difícilmente le quitará nunca a Arbúcies el título de ser la capital catalana del autocar. Es allí donde, desde hace décadas, se han desarrollado algunos de los principales fabricantes de carrocerías del país. Pero esta -y las cifras de la industria automovilística en Cataluña- es otra historia, que probablemente merezca otro Barcelona en cifras. Otro lunes.

Etiquetas