Barcelona, una ciudad que también se descubre a través del olfato

Essència Palau de la Música Catalana
Essència Palau de la Música Catalana

Rutas olfativas, instalaciones inmersivas y jornadas profesionales convierten Barcelona en el epicentro del universo de las esencias durante la Barcelona Olfaction Week y ponen de relieve un sector clave de la economía española, que sitúa a España como el segundo exportador mundial de perfumes

20 de mayo de 2026 a las 00:06h

Barcelona se deja descubrir de muchas maneras: a través de la arquitectura modernista, de su gastronomía, del dinamismo empresarial o de su pulso creativo. Pero existe otra forma de recorrerla, menos evidente y mucho más íntima: a través del olfato. Porque las ciudades no solo se miran o se caminan. También se experimentan a través de los sentidos, y el olfato es uno de los más potentes. Esta es la filosofía que inspira la Barcelona Olfaction Week, la iniciativa que hasta el 24 de mayo transforma la capital catalana en un gran mapa sensorial del perfume. Durante estos días, espacios emblemáticos como el Palau Güell, la Casa Vicens, el Palau de la Música, el Poble Espanyol o el CCCB se convierten en escenarios de instalaciones inmersivas, rutas históricas y experiencias olfativas que proponen una nueva forma de leer la ciudad: con la nariz. La iniciativa, sin embargo, va más allá de la experiencia artística y se convierte en una forma de visibilizar la fuerza de uno de los grandes sectores de la industria catalana y española: el de la belleza y la perfumería, a menudo asociado únicamente al consumo y no tanto a su verdadera dimensión económica. Pero las cifras dibujan la magnitud del sector: hoy España exporta más cosméticos y perfumes que productos tan emblemáticos como el vino o el aceite de oliva, y se ha consolidado como el segundo exportador mundial de perfumería, solo por detrás de Francia. Según los últimos datos de la patronal STANPA, el sector superó los 10.000 millones de euros en exportaciones en 2025, con los perfumes como gran motor, ya que representan casi la mitad del total (un 47%). En este escenario, Catalunya juega un papel central: Barcelona y su entorno se han consolidado como uno de los principales hubs europeos de perfumería, con empresas emblemáticas como Puig o Eurofragance. En conjunto, el sector supera los 12.000 millones de euros anuales de facturación —más de la mitad vinculados directamente a la perfumería—, representa cerca del 4% del PIB catalán y emplea a unas 35.000 personas, según datos de Acció.

Pese a su dimensión económica, la perfumería sigue siendo una industria discreta: muy presente en la vida cotidiana de los consumidores, pero a menudo invisible como potencia industrial y exportadora. Por este motivo, el Beauty Cluster —que agrupa a más de 250 empresas de cosmética, perfumería y cuidado personal— impulsa cada año dos grandes eventos alternos: el Barcelona Perfumery Congress, orientado al público profesional, y la Barcelona Olfaction Week, concebida para abrir el sector a la ciudad y acercarlo al gran público.

Este año, esa conexión con Barcelona se vuelve más intensa que nunca. Por primera vez, el proyecto despliega recorridos sensoriales por espacios patrimoniales y culturales de la ciudad con la voluntad de llegar también a un público ajeno al sector de la perfumería. “La Barcelona Olfaction Week nació con una mirada más bien profesional, muy centrada en el canal empresarial (B2B), pero este año hemos decidido romper esa barrera y abrirla a todo el mundo, acercándola mucho más al público general”, explica Carles Solsona, responsable de desarrollo de negocio del Beauty Cluster. La idea es que cualquier persona pueda descubrir Barcelona desde esta nueva dimensión: desde el turista que entra en un espacio emblemático y se encuentra con un olor inesperado, hasta el propio barcelonés que redescubre un lugar conocido con otros ojos o, quizá, con otra nariz, con una nueva esencia.

El sector de la belleza factura unos 12.000 millones de euros anuales y emplea a unas 35.000 personas en toda Catalunya.

Una fragancia para evocar el pasado

En el Palau Güell, esta idea adquiere una dimensión especialmente emocional. La intervención, desarrollada por EMSA Esencias Moles —empresa catalana especializada en fragancias con más de setenta años de historia—, no busca simplemente perfumar el espacio. La propuesta pretende reconstruir la memoria invisible del palacio: recrear la vida de los Güell —inquilinos de la casa proyectada por Gaudí— y de la burguesía catalana de finales del siglo XIX a través de los olores.

“Al Palau Güell le faltaba precisamente este sentido: el olor”, explica Dolors Farga, responsable de marketing de EMSA Esencias Moles. “Es un sentido muy emotivo, ya que las fragancias tienen la capacidad de transportarnos inmediatamente a un recuerdo o a una época. Y esa era nuestra idea: hacer revivir la vida que había dentro del palacio”, añade. Pocas disciplinas tienen esta capacidad tan directa de activar la memoria: con un solo olor, se puede ser transportado instantáneamente a un lugar, a una persona o a un momento vital con una intensidad difícil de igualar.

Pese a su dimensión económica, la perfumería sigue siendo una industria discreta: muy presente en la vida cotidiana de los consumidores, pero a menudo invisible como potencia industrial y exportadora.

La experiencia del Palau Güell es, ya de por sí, un recorrido concebido para despertar los sentidos. El tacto de las texturas y materiales inspirados en el Oriente que imaginó Gaudí, la luz que se filtra entre las formas arquitectónicas y transforma los espacios, o el sonido profundo y monumental del órgano, que resuena varias veces durante la visita. Ahora, a todos estos elementos se suma también el olfato: fragancias que impregnan discretamente las distintas estancias y evocan su pasado.

El recorrido comienza en las antiguas caballerizas. Allí, notas de cuero, madera y ámbar evocan la presencia de los caballos, la humedad de la piedra y el movimiento de los carruajes. En la sala de fumadores, los aromas de tabaco, vetiver y maderas oscuras recrean la atmósfera íntima de las conversaciones privadas que allí se mantenían, mientras que en el tocador esa intimidad adopta un carácter más floral, evocando el maquillaje que utilizaban las mujeres en este espacio. Pero es en el gran salón central donde la experiencia alcanza su punto álgido. El incienso, la mirra y las especias envuelven el espacio mientras el órgano llena la sala. Los encargados de perfumar este conjunto son difusores casi invisibles que hacen que la fragancia parezca surgir de la propia arquitectura, llenando cada rincón de las estancias perfumadas.

Este enfoque no se limita al Palau Güell, sino que se extiende al resto de la ciudad durante la Barcelona Olfaction Week. En la Casa Vicens, el Palau de la Música o el Poble Espanyol y el CCCB, diferentes instalaciones proponen viajes olfativos para viajar a través de los sentidos. En el Poble Espanyol, por ejemplo, los visitantes pueden recorrer distintos paisajes del país a través de aromas inspirados en el Mediterráneo, el norte o el sur peninsular, convirtiendo el espacio en una geografía sensorial. Incluso las calles del centro histórico se convierten en escenario de este ejercicio de memoria sensorial. Las rutas olfativas por el Gòtic explican cómo olía Barcelona en distintos momentos de su historia: desde la Barcino romana hasta los mercados medievales o los antiguos gremios

Panel informativo del recorrido sensorial en el Palau Güell.

Pero el sector tampoco descuida su vertiente profesional, ya que la programación incluye citas como el Barcelona Perfume Day, donde expertos en neurociencia, sostenibilidad y creatividad reflexionan sobre el futuro de la industria. Barcelona acogerá también, por segunda vez, la entrega del premio del Concurso Internacional de Perfumería Mouillette d’Argent, uno de los certámenes de referencia del sector, dedicado este año al pachulí como ingrediente protagonista.

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