Cuando Barcelona empezó a hablar de startups, el Mobile World Congress hacía poco que se había instalado en la ciudad, Instagram acababa de nacer y el 22@ existía pero todavía era, en buena medida, una apuesta de futuro. Hoy, la capital catalana concentra entre 2.403 y 2.558 startups, según la fuente consultada, y se ha consolidado como uno de los principales hubs de innovación de Europa.
Según el último informe de StartupBlink, Barcelona acoge 2.558 startups y concentra el 41% de todas las empresas emergentes de España. ACCIÓ rebaja ligeramente la cifra hasta las 2.403, pero coincide en la tendencia: el ecosistema creció un 5% durante el último año y generó cerca de 3.000 millones de euros de facturación agregada. Es más, las startups catalanas ya dan trabajo a más de 30.500 personas, una cifra equivalente a la población entera de una ciudad como Sitges.
Pero ¿qué es exactamente una startup? El término nació en Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XX para referirse a empresas jóvenes, de nueva creación, con un alto potencial de crecimiento, habitualmente vinculadas a la tecnología y la innovación. En España se empezó a utilizar, casi de forma marginal, entre 2000 y 2010. Pero no es hasta 2011-2012 que la palabra empezó a aparecer de manera habitual en los medios y en el debate económico, coincidiendo con la eclosión del emprendimiento digital después de la crisis financiera.
Actualmente, sin embargo, determinar exactamente qué es una startup —y sobre todo cuándo deja de serlo— es casi tan complejo como decidir cuándo alguien deja de ser joven. Hay entidades que consideran que una empresa deja de ser startup a los 5 años, a los 7 años y otras hasta los 10 años.
Eso sí, este concepto importado de Silicon Valley ha acabado transformando una parte importante del tejido empresarial catalán y alcanzando un liderazgo a escala internacional. Barcelona cuenta con una posición de liderazgo a escala internacional. Ocupa la posición 32 a escala mundial (subiendo 1 puesto gracias a un crecimiento del 5,5% en su puntuación) y es el quinto hub de startups de la Unión Europea, solo por detrás de capitales como París, Berlín, Estocolmo y Ámsterdam.
"Determinar exactamente qué es una startup —y sobre todo cuándo deja de serlo— es casi tan complejo como decidir cuándo alguien deja de ser joven"
Y entre estos hitos, destaca la velocidad de transformación. En menos de una década, el número de startups se ha más que duplicado (+121%) y casi la mitad de las empresas emergentes actuales han nacido durante los últimos cinco años. Pocas transformaciones empresariales en Barcelona han avanzado a este ritmo.
Un ecosistema atractivo que genera un efecto bola de nieve y que sitúa Barcelona como la sexta ciudad europea preferida por los emprendedores para fundar una startup, solo por detrás de Londres, Berlín, París, Ámsterdam y Múnich. El dato proviene del ranking Startup Heatmap Europe 2025, un informe en el que Barcelona ha perdido algunas posiciones —anteriormente ocupaba el tercer lugar— y en el que Madrid ha ido acortando distancias, pasando de la undécima a la octava posición.
¿Y cómo es la cara más joven del tejido empresarial catalán? Profundamente tecnológica e internacional. Según ACCIÓ, el 61% de las startups exportan productos y servicios, el 57,5% trabajan con tecnologías vinculadas a la industria 4.0 —como la inteligencia artificial, el big data o la computación en la nube— y 374 se clasifican como deep tech, es decir, desarrollan soluciones basadas en ciencia y tecnología avanzada.
En este retrato, sin embargo, también emergen algunos retos: el ecosistema emprendedor barcelonés continúa siendo mayoritariamente masculino, como en el resto de Europa. Según datos de South Summit para el conjunto de España, las mujeres representan solo el 17,5% del total de emprendedores, una proporción que, además, ha retrocedido respecto al 20% registrado en años anteriores.
Los cuatro unicornios barceloneses
Como hub de innovación y emprendimiento, Barcelona es también la cuna de varios unicornios. Este término se utiliza para definir startups no cotizadas con una valoración superior a los 1.000 millones de dólares.
Barcelona tiene cuatro: Factorial, TravelPerk, Wallbox y Letgo. En algunos rankings también aparecen otras empresas como Glovo o Adevinta, pero deberían quedar excluidas de la clasificación. En el caso de Adevinta, porque se trata de una multinacional consolidada y no de una startup en el sentido estricto del término. En el caso de Glovo, porque dejó de ser una empresa independiente después de su adquisición por parte de la multinacional alemana Delivery Hero.
Por otro lado, a la cola del grupo y esforzándose por llegar algún día al podio de los unicornios, hay varias empresas que aspiran a superar la barrera de los 1.000 millones de dólares de valoración. Entre ellas, destacan Typeform, SeQura o Heura.
La red que lo hace posible
Detrás de este crecimiento hay múltiples factores: el efecto tractor del Mobile World Congress, el 4YFN y muchos otros congresos, el desarrollo del 22@, la red de centros de investigación, el Barcelona Supercomputing Center, Eurecat o Leitat, la capacidad de atraer talento internacional, la alta conectividad aérea de la ciudad, la calidad de vida que destacan numerosos rankings internacionales y el papel de organismos como Barcelona Activa, Tech Barcelona, ACCIÓ y muchísimas redes y aceleradoras de startups que dan apoyo a la emprendeduría y la internacionalización.
Una gran red de factores, instituciones, empresas y decisiones acumuladas durante décadas que explican por qué Barcelona se ha convertido en una de las capitales europeas de las startups y que darían, en verdad, para abrir muchos más lunes con Barcelona en cifras. Y así será.
