Barcelona es una ciudad de emprendedores. La capital catalana es considerada el hub de startups del sur de Europa y, por lo tanto, un importante polo de atracción de talento. No es extraño encontrar directivos, emprendedores y expertos en tecnología deambulando por la ciudad, alquilando un piso o trabajando en empresas catalanas. A pesar de que el ecosistema existe, el trabajo entre compañías todavía tiene margen de crecimiento y la colaboración, en algunos casos, es escasa. Vincent Jong había pasado buena parte de su carrera trabajando en empresas de software y tecnológicas y, cuando llegó a Barcelona, quiso relacionarse con profesionales con una trayectoria similar a la suya, pero se encontró con dificultades para hacerlo. De esta necesidad nace AI Campus Barcelona, un espacio concebido para conectar este talento y fomentar el intercambio de conocimiento a través de talleres, reuniones y conferencias sobre inteligencia artificial y las nuevas tecnologías.
"Se trata de reunir a la gente correcta en una habitación y dejar que las cosas pasen", dice Jong en una entrevista con el The New Barcelona Post. Su idea es innovadora en Barcelona, pero también en el resto del mundo. La realidad es que hay muchos espacios de conferencias y talleres en todas las ciudades plurales y tecnológicas como Barcelona, pero no siempre desde esta perspectiva de que "es tan importante lo que pasa en el escenario como lo que dice el compañero que se sienta al lado", menciona el empresario. Su idea surgió de la necesidad de conectarse con más gente con su pensamiento y criterio, pero también de intentar encontrar unas instalaciones en las que los empresarios se pudieran ayudar los unos a los otros: "No fomentar la competencia, sino la colaboración empresarial", dice Jong.
AI Campus Barcelona también pivota sobre un eje muy importante en la sociedad actual: el uso de las tecnologías avanzadas. Evidentemente, Jong buscaba un espacio de encuentro, pero también quería comentar, reflexionar y ayudar a implementar esta nueva tecnología que muchas veces se ve con reticencia por parte de las empresas. De esta manera, las conferencias y actos siempre van relacionados con la inteligencia artificial y las nuevas maneras de integrar la tecnología. "Un espacio de aprendizaje para todos", remarca el fundador. Ubicadas en el barrio de Gràcia, las instalaciones de este proyecto son diáfanas pero también íntimas. En este sentido, los grupos de personas que se reúnen lo hacen desde una perspectiva social y discreta, en la que poder comentar y opinar. Jong también asegura que los grupos que montan son reducidos, de una treintena de personas para favorecer esta conexión entre profesionales.
Patrocinadores y exclusividad de boca-oreja
Las sesiones del AI Campus Barcelona son exclusivas y solo se puede entrar con invitación previa o rellenando un formulario que es revisado. Esta metodología permite a Jong y su equipo establecer grupos de sectores similares o con intereses comunes que puedan trabajar perfectamente sus inquietudes sobre el negocio o el mundo. Además, son sesiones gratuitas que buscan explorar la conectividad entre personas, más allá del rédito económico. Sin embargo, la iniciativa tiene patrocinadores que financian parte del proyecto y a cambio tienen un espacio donde dar algunas de las charlas que les gusta con la seguridad de que los asistentes están interesados en el tema que se expone.
Uno de estos patrocinadores es Holded, la empresa catalana que ha desarrollado un software de gestión empresarial en la nube, especialmente pensado para pymes y autónomos. Scott Dodson, vicepresidente de Marketing de la compañía explica a este diario que los valores de AI Campus Barcelona "se alinean a la perfección con Holded". El experto relata que a veces es complicada la conexión entre empresas y que un espacio así facilita las relaciones entre empresas tecnológicas. Dodson asegura que patrocinan esta iniciativa porque puede ayudar a crear una comunidad y un ecosistema "y ellos quieren formar parte del cambio", concreta.
Talleres para empresas
Fuera de la conectividad, AI Campus Barcelona también quiere formar parte de la vertiente educativa empresarial. Tienen un espacio dedicado a talleres para empresas, en los que los mismos directivos pueden plantear sus necesidades y crear dinámicas para que los equipos continúen avanzando en el uso de la tecnología de la mano de sus trabajadores. Estos workshops tienen un carácter eminentemente práctico y se adaptan a las funciones y al día a día de cada equipo, con ejercicios basados en situaciones y tareas reales. La formación puede hacerse tanto en el mismo campus como en las oficinas de las compañías o en línea, y está pensada para que la IA deje de ser una herramienta abstracta y se convierta en una tecnología aplicable al trabajo cotidiano.
En definitiva, Barcelona tiene un ecosistema tecnológico creciente, pero los expertos entrevistados coinciden en la falta de espacios donde hacer transferencia de conocimiento y no solo en líneas mías verticales -de directivos a trabajadores- sino también en horizontal, es decir, de empresa a empresa. AI Campus Barcelona busca convertirse en este espacio de referencia para la reflexión sobre la tecnología; un proyecto para hacer crecer este ecosistema y unirlo cada vez más a través de formaciones, actos y conferencias de todo tipo.
