Volar más lejos empieza por saber hacia dónde se va, y Vueling lo tiene claro. La hoja de ruta que ha trazado la aerolínea hacia 2035 lo define con objetivo claves y cuantificables —5.000 millones de inversión, 60 millones de pasajeros—, pero también con propósitos intangibles: representa una apuesta por renovar su flota, acelerar la sostenibilidad y reforzar su papel estratégico en el sur de Europa. Siempre, con un foco claro: Barcelona.
La capital catalana vio nacer a la aerolínea en 2004, y desde entonces la ciudad ha formado parte de su ADN, pero no solo eso: “Barcelona es muy importante para la identidad de Vueling, y fundamental para su estrategia”, recalca la CEO y presidenta de Vueling, Carolina Martinoli. Así, Barcelona seguirá siendo clave en este rumbo de crecimiento de Vueling y en su ambición de alcanzar los 60 millones de pasajeros anuales en 2035, ganando 20 millones respecto a los 40 que transportó en 2025.
¿Cómo lo hará? Con más rutas, más vuelos y aviones más grandes. La sustitución de sus aeronaves de Airbus por modelos de Boeing representará un avance en este sentido: mientras que los aviones actuales de Vueling —con una flota de 130— disponen de alrededor de 180 asientos, los dos modelos de Boeing que incorporará la aerolínea catalana tendrán 197 asientos, o bien 224. Y eso ya suma en esta estrategia: “Con los mismos vuelos puedes servir más asientos”.
Esta sustitución gradual de Airbus por Boeing empezará a materializarse en octubre, cuando Vueling recibirá el primer avión de la firma americana. Será el primero de los 50 Boeing que la matriz de Vueling, el gigante aeronáutico IAG, adjudicó a la compañía catalana en agosto. Este será el primer de un objetivo global: sustituir la totalidad de la flota de Vueling para que acabe siendo toda de Boeing, con modelos más eficientes del fabricante estadounidense, en un proceso que estará supeditado a que los resultados y las previsiones se vayan alcanzando.
La actual flota de 130 aviones arrancó con dos únicas aeronaves en 2004. Los dos aviones, sus cinco destinos y sus 120 empleados iniciales han escalado hasta los 130 aviones, más de 100 destinos y 5.000 empleados, en una compañía que contribuye al PIB con alrededor de 6.700 millones de euros. La ambición para 2035 es multiplicarlo, y elevarlo hasta los 10.500 millones, un 57% más que el actual. A nivel estatal, quiere alcanzar los 17.500 millones, un 65% más que en 2025.
Tejiendo el territorio desde Barcelona
¿Vueling mira a otras ciudades como base principal? ¿Podrá ejecutar esta hoja de ruta si no se amplía El Prat? ¿Reforzará su presencia en Madrid? Ante numerosos interrogantes de la prensa sobre el papel de Barcelona en la estrategia de Vueling, la misma respuesta de Martinoli: “El foco geográfico estratégico de Vueling es Barcelona; la España doméstica, y las conexiones entre España y Europa”.De hecho, la aerolínea centra esfuerzos en conectar territorios a nivel estatal. Una cifra ilustrativa: uno de cada tres pasajeros que vuela dentro de España, lo hace con Vueling. “La conectividad de los territorios es importante”, defendió en un acto en la Llotja de Mar la CEO de la compañía, que cuenta con una amplia lista de ciudades españolas a las que vuela.
Esta conexión se seguirá capitaneando desde Barcelona. Tanto es así que “al menos la mitad” de la inversión de 5.000 millones recaerá en El Prat, tanto la que se destine a renovación de la flota como a proyectos vinculados a la sostenibilidad, la tecnología y la experiencia del cliente. Además, Martinoli desvincula el papel de Barcelona de la ampliación del Aeropuerto del Prat, que acaba de cerrar un 2025 de nuevo con récord histórico, con más de 57 millones de pasajeros.
“Para trazar nuestro plan, hemos tenido en consideración los planes y los tiempos que están previstos para el aeropuerto, y no tienen que comprometer nuestro desarrollo”. Es más, el hecho de que El Prat esté rozando su límite y solo permita crecer en las horas de menos afluencia no representa ningún handicap para Vueling, al contrario: “A nosotros las horas valle nos van bien para construir nuestra red”.
La ampliación del Prat no condicionará el crecimiento de Vueling, pero sí el de Catalunya, según el conseller d’Empresa i Treball, Miquel Sàmper: “Es imprescindible para mantener el nivel de crecimiento de nuestra economía”, ha garantizado el conseller. Tras elogiar la apuesta de Vueling por Barcelona, ha confiado en que el estrecho vínculo entre la compañía y la ciudad siga desarrollándose 20 años más, “y todo lo que haga falta”. Porque la compañía, además de números, aporta valor intangible, según Martinoli: “La aviación es una fuerza de bien. Genera valor social y valor humano, al conocer otras formas de vivir y otras culturas. Volar nos hace mejores”.
