Viktor Ishchuk es una de las figuras más relevantes de la danza clásica actual. Formado en la tradición del ballet ucraniano, ha desarrollado una brillante trayectoria como bailarín principal, coreógrafo y director artístico. Su nombre está vinculado a la excelencia técnica y a la preservación del gran repertorio universal, un compromiso que este verano lo lleva al Teatro Tívoli de Barcelona para presentar una de las obras meca del género: El lago de los cisnes.
En el año 2017, Ishchuk dio un paso decisivo en su carrera al fundar el Ballet de Kiev, reuniendo un elenco de reconocidos intérpretes de la escuela ucraniana. Bajo su dirección, la compañía inició una intensa expansión internacional que la consolidó en los principales circuitos europeos. Este proyecto evolucionó en 2025 hacia el World Ballet Tour, una plataforma global diseñada para acercar la danza académica a nuevos públicos y preservar un patrimonio cultural vivo.
La llegada de Ishchuk y su compañía al Tívoli refleja la culminación de esta línea de tiempo: un proyecto artístico consolidado que mantiene viva la elegancia, la precisión y la belleza de títulos inmortales como El cascanueces, Giselle o Don Quijote, ballets que se han adaptado con el rigor y la pasión que caracterizan a su fundador.
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