Un supermercado de Barcelona cerrará y se convertirá en salas de cine. Sí, así, y no a la inversa, como suele ser más habitual. Mientras que las grandes cadenas acostumbran a ganar terreno sobre espacios históricos, en esta ocasión la fagocitación es a la inversa: los Cines Verdi crearán dos salas nuevas en el espacio que ahora ocupa un supermercado de una cadena internacional.
“Siempre había sido un sueño, y en el año de centenario lo vamos a hacer”, ha celebrado la responsable de los Cines Verdi, Paz Recolons, en la presentación de los 100 años del cine desde una de sus salas. El local con el que se va a ampliar es de propiedad del Verdi; ahora está en alquiler, que no se renovará, algo que los trabajadores del supermercado han explicado que miran con resignación.
Todavía no saben si el supermercado se va a trasladar a otro local cercano para dejar espacio a la ampliación del Verdi, con unas obras que empezarán en febrero —coincidiendo con el aniversario— y que se alargarán previsiblemente hasta octubre. Con las obras, los cines pasarán de nueve salas a once, y ganarán 200 butacas hasta alcanzar las 1.750. Esta apuesta por el crecimiento llega tras un 2024 en el que sus espectadores aumentaron un 30%, hasta los 500.000, en contraste con la reducción del 1,3% general en el sector.
La ampliación será solo uno de los elementos que festejarán estos 100 años de actividad, como ha explicado Adolfo Blanco, consejero delegado de A Contracorriente Films, que gestiona el Verdi desde hace diez años. Desde proyecciones hasta exposiciones, un libro y un documental, el centenario busca llegar a la ciudadanía y poner en valor su trayectoria y el cine de autor desde múltiples ángulos. También desde los más imprevisibles: junto a la Filmoteca de Catalunya y otros colaboradores, están trabajando para restaurar la primera película que se proyectó en los Verdi: Los náufragos del destino.
“Es una película que nadie ha visto. Hay materiales restaurables, y parece que va por buen camino y que la podremos ver. Seguramente no hablamos de un gran clásico del cine, pero podría ser un gran clásico de la ciudad, porque fue la primera que se vio en esta sala”, ha destacado Blanco. Y es que lo que ahora es el Verdi no empezó como un cine, sino como un teatro. Pero el público descendía y, en paralelo, iba en aumento cuando se proyectaba alguna película, motivo por el que sus gestores apostaron por dar este giro, y reabrió el 11 de febrero de 1926 con el nombre Salón Ateneo Cine. La conversión en multicine, ganando más salas, llegó años después, en 1981, con el impulso de Enric Pérez, que fue adoptando una mirada que apuesta por el cine de autor europeo y la versión original, para el gusto de cinéfilos que llegan atraídos por una programación que no defrauda.
Toda esta historia es la que recogerá un libro con Plataforma Editorial, que repasará una historia y evolución que ha avanzado en paralelo a la del barrio que lo rodea. Es una historia con baches y crisis, que lo han llevado hasta el momento dulce que vive ahora el Verdi, y que se celebrará también a través de un programa de proyecciones gratuitas en bibliotecas de Barcelona; con una exposición en la de Jaume Fuster, ubicada en la cercana Lesseps, y con centenares de proyecciones para grupos escolares, para que hacerles llegar “el flechazo” con el mundo del cine.
Otro de los platos fuertes del centenario llegará, cómo no, a través de la gran pantalla. Lo hará con un largometraje con toques de documental que, con el Verdi como hilo conductor, quiere ser un homenaje al cine y a las historias que genera. Dirigido por Berta García Lacht con el nombre La vida es Verdi, el documental ha sido coproducido con Isabel Coixet, con la voluntad de reflejar “la huella cinéfila que deja una instalación como el Verdi”.
El largometraje, que se estrenará el 10 de febrero como pistoletazo de salida al aniversario, cuenta con caras inesperadas —o ya no tanto—, como la de Richard Gere. El afamado actor visitó el cine en mayo, en el marco del Barcelona Film Fest, festival que este año tendrá como protagonista precisamente al Verdi, también el marco de este centenario. Y los festejos no se acaban aquí: el aniversario tendrá su papel en las fiestas de Gràcia, los Verdi Classics “volverán a aparecer de algún modo por la pequeña pantalla”, y muchas novedades que celebrarán la efeméride durante todo un año, hasta febrero de 2027.
"El core de Gràcia"
Los Verdi han llegado a su centenario siendo no solo un cine, sino también ejerciendo de “distribuidor y productor, e impulsor de un festival que contribuye a colocar a Barcelona en una lógica cosmopolita”, ha destacado el concejal de Cultura, Xavier Marcé. “Este conjunto de elementos de distribución, programación y amor al cine le da al Verdi muchos años de futuro”, ha enfatizado Marcé, que ha remarcado que “celebrar un centenario no es solo un acontecimiento, sino una prueba de resistencia”.Y esta resistencia adquiere un valor adicional en un entorno tan denso y cotizado como el barrio de Gràcia, como ha destacado Edgar García, director del Institut Català d’Empreses Culturals de la Generalitat. Tras rememorar sus visitas a los Verdi —sobre todo en la sesión golfa después de cenar y antes de una copa—, ha puesto en valor “la mirada de los Verdi al cine independiente, al cine europeo y al cine de autoría”, una mirada que se ha mantenido en esta década con A Contracorriente.
Esta ubicación de los cines en Gràcia ha marcado a los Verdi y esta mirada y, a la vez, “Gràcia no se entiende sin los Verdi; son una parte fundamental del barrio”, ha ensalzado Ignasi Camós, director general del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) del Ministerio de Cultura. Camós, nacido precisamente en Gràcia, ha ido más allá: “El Verdi es el core del barrio, representa más que un cine. Es un gran refugio para los amantes del séptimo arte, un paraíso para los cinéfilos y un ejemplo claro de una voluntad de cuidar el cine de autor y europeo”.