En una pequeña colina del Penedès, entre viñedos que dibujan paisajes infinitos, Núria Garcia recibe cada día a los visitantes de la bodega Mas Rodó. Los guía, les habla de variedades, de aromas, de tierras y de clima. Les abre las puertas de un mundo que, hace solo unos años, aún era un sueño lejano. Hoy es su profesión y, sobre todo, su lugar en el mundo.
Núria tiene 54 años y es guía enoturística y sumiller. Pero su recorrido hasta aquí no ha sido lineal. Había estudiado filología anglogermánica y había ejercido como docente durante años, “pero mi pasión siempre fue el mundo del vino”. Aun así, las circunstancias laborales la llevaron por otros caminos: después de quedarse en el paro, entró en el sector de los seguros en Caixa Penedès, donde trabajó hasta que la desaparición de la entidad la dejó nuevamente fuera del mercado laboral; un impasse vital que le abrió las puertas hacia una segunda vida profesional.
Un nuevo comienzo a través de la formación
Hace cinco años, Núria decidió apostar por lo que siempre había sentido como vocación. Se inscribió en el certificado profesional de Sumillería de la Escuela de Enoturismo de Cataluña. Este paso le abrió las puertas al trabajo “que realmente quería y deseaba”, explica. “Mi pasión siempre fue el mundo del vino”, y esta pasión la demostró, una vez consiguió entrar en el sector del vino, a base de formación y voluntad de seguir creciendo.
A través del Consorcio para la Formación Continua de Cataluña, Núria ha cursado programas 100% subvencionados en ámbitos como la presentación de vinos, sumillería y maridaje, comercialización turística, promoción y comunicación turística, desarrollo de producto o atención turística en lengua extranjera.
El valor de una formación que no deja a nadie atrás
La historia de Núria es un ejemplo de lo que el Consorcio para la Formación Continua de Cataluña impulsa desde 2004: poner la formación de calidad y permanente al alcance de todas las personas trabajadoras ocupadas para que puedan mejorar, reinventarse o adaptarse a un mercado laboral en constante transformación. Creado por la Generalitat de Cataluña —a través del Departamento de Empresa y Trabajo— y por los principales agentes sociales (UGT, CCOO, Pimec y Foment del Treball), el Consorcio es hoy una pieza esencial para garantizar que la formación a lo largo de la vida sea una realidad y no un privilegio.