A sus 47 años, Steven Hiroyuki Aoki no es solo uno de los DJ más populares del mundo; es una figura global con múltiples facetas que abarcan desde la música hasta los negocios o la ciencia. Fundador del legendario sello Dim Mak Records en 1996 y autor de álbumes como HiROQUEST 2: Double Helix, Aoki se define como artista, empresario y activista.
Su conferencia en el Talent Arena, conducida por la periodista musical Cris Regatero, en el contexto del MWC Barcelona, no ha sido un simple repaso de sus más de 30 años de carrera: fue un llamado a vivir con pasión, a abrazar la creatividad y a perseguir el propósito con todo el corazón. Consejos que anima a que los jóvenes, que a esa hora habían vaciado todos los pasillos para apretujarse de pie alrededor del escenario, replicaran en sus respectivos proyectos profesionales.
Para Aoki, la tecnología es una aliada, no una sustituta. “Debemos usar la inteligencia artificial, porque son parte de las reglas del juego actuales, pero nunca reemplazará el alma de lo que hacemos”, ha explicado. La IA puede aprender a componer y mezclar pistas, pero no puede sentir, ni contar historias que nazcan de la experiencia humana. “He intentado que la IA cree canciones ‘al estilo Steve Aoki’, pero ninguna ha logrado capturar mi esencia. La narrativa personal y la identidad son lo que conectan realmente con el público”.
Con todo, Aoki no entiende la IA como una amenaza, sino como una herramienta: él mismo, aunque sus producciones no contienen IA, confesó utilizarla como asistente artificial, no solo para su faceta como productor musical, sino también como hombre de negocios. “La verdadera amenaza no es la inteligencia artificial, sino un mundo sin reglas”. En este sentido, Aokki ha subrayado la necesidad de regular este nuevo entorno digital. “Con cada avance tecnológico, se necesitan herramientas de seguridad para proteger a las personas que escriben música”, ha defendido el DJ, sobre todo en temas tan delicados como la protección de los derechos de autor.
Pese a que Aoki ha admitido que la inteligencia artificial puede tener un papel como instrumento de apoyo en determinadas fases del proceso creativo, también ha defendido que nunca será capaz de reemplazar la experiencia humana, el sentimiento de comunidad que se crea alrededor de un show. “Durante la pandemia actué desde mi casa para millones de personas: fue la vez que actué para más personas, pero también la vez que más solo me sentí”.
Esa experiencia le enseñó que la conexión humana no puede ser reemplazada por ninguna máquina. “A los fans jóvenes de la Generación Z no les interesa la perfección: buscan momentos reales, espontáneos y auténticos”, afirmó. El futuro, para Aoki, no está en imitar la perfección fría de la máquina, sino en disfrutar de los momentos espontáneos e improvisados, como los lanzamientos de tarta después de cada espectáculo. Porque es esa conexión física la que la inteligencia artificial no puede imitar, sino ser un simple canal para ayudarte a llegar ahí.
Precisamente conectando con las nuevas generaciones que se encontraban en el público, y que luchaban por conseguir alzar su móvil entre las cabezas para lograr la mejor instantánea de Aoki, el DJ ha enviado dos consejos a su audiencia: nunca perder la sed de aprender y el hambre de disfrutar y mantenerse obsesionado por aquello que haces. Ya sea producir música y pincharla por las grandes salas de música como en el caso de Aoki, o iniciar una carrera en el sector digital, como muchos de los que se encontraban en la sala.
“La habilidad técnica más importante es forjar tu propio gusto, y para eso tienes que estar obsesionado con lo que sea que estés trabajando”“La pasión es la clave: los grandes DJs como David Guetta o Tiësto nunca han perdido esa sed de mejorar. Tienes que amar lo que haces, obsesionarte y proteger tu curiosidad. Esa es la energía que hace que la gente quiera saltar y vibrar contigo”, ha sentenciado el productor musical. “La habilidad técnica más importante es forjar tu propio gusto, y para eso tienes que estar obsesionado con lo que sea que estés trabajando”, ha añadido. De hecho, considera que una de las claves de su éxito es mantener su voz de juventud. “El Steve Aoki de hace 20 años todavía vive dentro de mí; todavía me grita y no pienso apagarlo”.
Y esa es la energía que Aoki traslada a sus espectáculos, siendo un habitual en salas de las grandes discotecas de Ibiza: “Siento una gran conexión emocional con España, debería hacer más canciones pensando en el público español”, ha reconocido Aoki, hablando de figuras como la de la catalana Rosalía como gran referente.
Más allá de la música, Aoki mantiene esa visión optimista de la tecnología —entendida como aliada y no como amenaza o enemiga— en otros campos totalmente alejados de la producción musical. Así, se muestra esperanzado en temas como la longevidad, gracias a conversaciones con el investigador estadounidense Ray Kurzweil: “En siete años llegaremos a un punto en el que básicamente dejaremos de envejecer. Podremos revertir la edad cada año que vivamos”.
Pese a todo, Aoki insiste en un principio inquebrantable: “Ninguna máquina podrá reemplazar la emoción, la pasión y la obsesión humana”. Igual que, por mucho que existan hologramas o robots humanoides, ninguna tarta artificial podrá reemplazar la experiencia con la que Aoki cierra todos sus shows: lanzando una tarta hacia el público. Aunque en el Talent Arena Aoki no ofreció ningún espectáculo musical como el que tiene acostumbrado a su audiencia, sí fue un alegato hacia la experiencia humana, que acabó con el acto más analógico posible: firmando autógrafos en papel y boli, en la época de los mensajes y los móviles. Porque la inteligencia artificial podrá aprender a componer, pero nunca aprenderá a obsesionarse o perseguir el propósito poniéndole todo el corazón.