El espacio ha dejado de ser un lugar solamente reservado para astronautas y cohetes. Desde hace décadas, miles de satélites orbitan la Tierra, recibiendo y enviando datos continuamente. Aun así, en los últimos años esta información y datos han dejado de ser una herramienta reservada exclusivamente para gobiernos y grandes corporaciones y se están convirtiendo en una herramienta accesible y útil para administraciones y empresas, pero incluso para pequeños productores y agricultores. Este es el objetivo de la startup catalana Spascat: democratizar el acceso a estos datos y hacer posible que empresas de diferentes sectores puedan aprovechar su potencial.
Con solo dos años de trayectoria, desde que en 2023 Roger Huerta y Bernat Gené decidieron fundarla en El Masnou, Spascat ha conseguido crear un sistema informático que hace accesibles y también comprensibles los datos generados por satélites, transformándolas en información útil para diferentes sectores, desde la economía azul hasta la agricultura. “En aquel momento, Catalunya empezaba a despuntar en el New Space, con la primera estrategia para posicionarse mundialmente, y, como empresa, teníamos la ambición de formar parte de este ecosistema en crecimiento desde el primer momento”, remarca Roger Huerta, consejero delegado de la startup.
“Era el lugar y el momento correcto”, resume Huerta. No solo por un ecosistema espacial en crecimiento, sino también porque, en los últimos años, las imágenes y datos generados por satélites “se han democratizado, cuando hace solo una década estaban reservadas exclusivamente a gobiernos y grandes corporaciones, principalmente para propósitos militares”, añade Bernat Gené, director tecnológico de la compañía. Un cambio que ha abierto la puerta a nuevas posibilidades de usos de estos datos, que se pueden integrar en procesos que, hasta ahora, se hacían de forma manual, como, por ejemplo, el control de los campos de cultivo.
Aun así, a pesar de que el acceso a estos datos se ha democratizado en los últimos años —con programas como Copernicus, sistema europeo que ofrece datos accesibles públicamente, pero también compañías privadas que comercializan las imágenes captadas por estos dispositivos, o incluso por satélites catalanes como Menut— esta información no es fácilmente comprensible. “Descargar una imagen de un satélite no tiene valor si no sabemos interpretar qué estamos mirando”, apunta Gené.
Y es en este proceso de traducción y comprensión de las imágenes y datos de estos dispositivos que pilotan el espacio donde entra en juego Spascat. La compañía dispone de un algoritmo propio de descarga, ingestión, digestión y presentación de estas imágenes captadas por satélites, complementadas con otros datos que también aportan estos dispositivos, porque puedan ser utilizadas incluso por compañías pequeñas que no disponen de un equipo técnico especializado en georreferenciación o cartografía.
Este era precisamente el objetivo que perseguían hace dos años Huerta y Gené, dos ingenieros que se conocían desde el Bachillerato y que, después de años de trayectorias independientes, decidieron volver a su ciudad natal y apostar por el sector espacial catalán con su propia startup. Lo hicieron después de años trabajando en el extranjero y en diferentes compañías: Huerta en los Estados Unidos, pero también en la Agencia Espacial Europea desde Alemania y en Indra en la capital catalana; y Gené en Mónaco en el sector naviero.
El impulso necesario para fundar la compañía llegó con la victoria del Smart Catalonia Challenge 2022, concurso de innovación promovido por el Departament de Polítiques Digitals de la Generalitat que anima a autónomos y emprendedores a idear soluciones creativas para retos públicos. En menos de tres años de trayectoria, la empresa ha conseguido consolidarse, triplicando su facturación cada año, y ya cuenta con una plantilla de cinco empleados. Y el objetivo es seguir creciendo todavía más en los próximos años, con la previsión de alcanzar una facturación de un millón de euros de cara a 2027, después de haber iniciado su fase comercial.
Así, la startup ya cuenta con productos específicos diseñados para que sectores concretos puedan sacar rendimiento a estos datos. Por un lado, han desarrollado la tecnología Sorraline para monitorizar el estado de la línea de costa a partir de las imágenes captadas por estos dispositivos. Un sistema que permite, por ejemplo, hacer un seguimiento de la cantidad de arena de playa de forma semanal. “Con este sistema, se obtiene información mucho más fiable y actualizada, ya que algunos Ayuntamientos hasta ahora tomaban de referencia mapas o cartografía que no se habían actualizado en años”, puntualiza Huerta. Actualmente, el sistema se está en el Ayuntamiento del Masnou, a pesar de que también ha desembarcado en Italia, de la mano de la compañía italiana Coste360, donde se han integrado a su plataforma.
Aun así, también han aplicado su tecnología a la agricultura de precisión, especializándose en cultivos arbóreos y frutales. “A pesar de que la agricultura es uno de los sectores pioneros en el uso de avionetas, drones e incluso satélites, los sistemas no acostumbran a estar pensados para el control de los sistemas arbóreos, por sus particularidades, y, por este motivo, desde Spascat queremos centrarnos en este tipo de cultivos”, insiste Gené. De momento, sin embargo, han centrado el producto en las viñas, a partir de un proyecto con colaboración público-privada, con el Institut d'Estudis Espacials de Catalunya, el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya y Raventós-Codorníu.
“Hasta ahora los agricultores acostumbraban a usar imágenes de avionetas o drones, pero las fotografías de los satélites, no solo permiten abaratar los costes, sino también tener información más actualizada”, resume Huerta. De momento, la tecnología de Spascat ya controla y hace seguimiento de 4.000 hectáreas de viña en Catalunya.
De cara al futuro, la startup también planea adaptar su tecnología a otros sectores específicos, como por ejemplo el de la energía, facilitando la monitorización y seguimiento de infraestructuras de líneas de alta tensión. Para escalar su producto y llegar a nuevos mercados, la empresa se plantea buscar financiación externa de cara a 2026, ya que hasta ahora la startup se había financiado a partir de ayudas públicas —como los 50.000 euros por formar parte de la incubadora aeroespacial ESA BIC Barcelona instalada en el Parc Mediterrani de la Tecnologia— y la comercialización de sus servicios.
A pesar de que la empresa ya ha desembarcado en países como Italia, Spascat quiere consolidar su presencia en el territorio mediterráneo, por ejemplo extendiendo su tecnología para viñas por todas las denominaciones de origen catalanas, para después expandirse en Portugal, Francia, Grecia… Pero también más allá, llegando incluso a China, país que también dispone de una gran cantidad de viñas y donde su plataforma podría tener un elevado número de clientes.
