Nos encontramos ante Soho Pool House, la antigua casa Bernat i Creus, proyectada en 1906 por el maestro de obras Josep Masdeu. Hoy renace convertida en la nueva apuesta de este club internacional en la zona alta de la ciudad, un espacio donde los socios pueden teletrabajar, hacer networking, comer, entrenar en el gimnasio y participar en actividades que van desde visitas a estudios de artista hasta charlas con creativos locales.
Soho House nació en 1995, cuando el empresario británico Nick Jones abrió el primer club sobre su restaurante Café Bohème, en el Soho de Londres, pensado como un espacio de encuentro para profesionales creativos. Treinta años después, esta vocación se mantiene intacta y su apuesta por el arte es decidida: en cada nueva casa que abre, el grupo apuesta por el arte local. En Estocolmo, por ejemplo, todas las obras que decoran el club son de artistas escandinavos. En Barcelona, la colección reúne cerca de treinta artistas nacidos, residentes o formados en la ciudad.
En Barcelona, la colección reúne cerca de treinta artistas nacidos, residentes o formados en la ciudad.
La artífice de la selección de arte tan singular es Kate Bryan, directora artística de Soho House desde 2016. Bryan explica que el equipo trabaja siempre con una red de contactos locales en cada ciudad, formada por galeristas, artistas, comisarios y profesionales del sector. En 2018 hizo la selección de Little Beach House Barcelona en el Garraf, así que mantuvo el contacto con muchos de ellos, lo que le permitió reactivar esta red para este nuevo proyecto. Entre los nombres que trabajaron con ella se encuentran la gestora cultural Mali Parkerson y Bernat Daviu, artista y cofundador, junto con Joana Roda, de la galería Bombon Projects.
La rehabilitación del edificio es en sí misma un ejercicio admirable, así se deberían restaurar todas las casas modernistas de la ciudad, con frescos y elementos originales recuperados con mucho cuidado. Pero lo que sorprende nada más entrar es que el arte no funciona aquí como mera decoración sino que es un elemento esencial de la experiencia y de la casa.
En la recepción recibe a los socios una obra de Juaki Pesudo (Barcelona, 1995). Según Bryan, colocar Love Painting VI en este punto de paso fue una decisión meditada ya que la obra marca el tono nada más cruzar la puerta y se va transformando con la luz cambiante del día, sosteniendo el diálogo con un edificio con tanta personalidad.
Recorrer la casa es una experiencia que combina el interiorismo cuidado y el estilo reconocible de Soho House con una exposición permanente de ochenta obras que dialogan con los frescos y detalles decorativos originales del edificio. Al entrar, a la izquierda, nos encontramos con dos obras de Josep Bonell (Barcelona, 1989) y una de Rita Sala (Barcelona, 1994), artista de la cual el club ha adquirido tres obras para esta sede.
Kate Bryan destaca que Sala está creando una pintura extraordinaria que conviene tener en el radar y que representa actualmente la galería BETA Contemporary. En la misma planta se puede ver una obra de Regina Giménez (Barcelona, 1966) y la serie Polifília de Eva Fàbregas (Barcelona, 1988). Sobre esta última, Bryan explica que admiraba su trabajo desde hacía tiempo, desde que vio su instalación en la Hayward Gallery de Londres, donde le impresionó la manera como ocupa el espacio. Para ella, poder incorporar cuatro obras sobre papel de Fàbregas, fue muy importante.
La selección combina nombres ya consolidados, Eva Fàbregas, Regina Giménez, Antoni Tàpies, con artistas emergentes como Bea Bonafini, Ana Monsó, Josep Maynou o Cristina Stolhe.
Subiendo la escalera hacia el restaurante aparece otra obra de Rita Sala junto a una obra de Sara Bonache (Barcelona, 1991), ganadora del Premio Vila Casas de Pintura 2025. En el Bistrot acompañan la sala las pinturas sobre lino doméstico de Iván Forcadell, nacido en Alcanar en 1993 y residente en Barcelona, recuperando el lenguaje matérico y cromático propio de la casa. La selección combina nombres ya consolidados, Eva Fàbregas, Regina Giménez, Antoni Tàpies, con artistas emergentes como Bea Bonafini, Ana Monsó, Josep Maynou o Cristina Stolhe.
Lo interesante de Soho Pool House no es solo la calidad de las obras, sino el gesto que hay detrás: que un club internacional, con sedes en medio mundo, decida invertir tiempo y presupuesto en tejer una red local, escuchar a comisarios y artistas de la ciudad y adquirir obra en lugar de limitarse a adquirir obras de artistas internacionales con quienes colaboran o tienen en el radar.
Es un compromiso que no todos los espacios privados tienen y que es importante poner en valor, apoyar y promover el arte contemporáneo local en un espacio donde entran tantas personas que residen y visitan la ciudad, es muy relevante.
Entrar en Soho Pool House es, en este sentido, una oportunidad de tomar el pulso a la escena artística barcelonesa actual, condensada en las salas de una casa soñada.
