Sin límites: Hypatia Mars demuestra que la exploración espacial también tiene nombre de mujer

Les tripulants de la missió Hypatia III © Pau Fabrega
Les tripulants de la missió Hypatia III © Pau Fabrega

La asociación catalana celebra cinco años inspirando nuevas generaciones, desde las primeras expediciones al desierto de Utah para recrear la vida en Marte, hasta la nueva y ambiciosa misión del verano de 2027, que llevará a la tripulación femenina al Ártico

11 de febrero de 2026 a las 00:06h

Cerremos los ojos e imaginemos a un astronauta flotando en la inmensidad del espacio. ¿Cómo lo dibujamos? A menudo, como un hombre, blanco y estadounidense. Este ejercicio aparentemente inocente revela hasta qué punto el imaginario colectivo sigue marcado por estereotipos. Precisamente para romper estos esquemas nació, hace justo cinco años, Hypatia Mars. El 11 de febrero de 2021, coincidiendo con el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, la astrofísica Mariona Badenas-Agustí y la divulgadora científica Carla Conejo González fundaron la asociación con un objetivo claro: impulsar la participación y el liderazgo de las mujeres en la exploración espacial y demostrar que, cuando se trata de llegar al espacio, no existen límites ni géneros.

El 11 de febrero no es una fecha casual. Desde 2015, las Naciones Unidas dedican este día a visibilizar referentes femeninos e incentivar vocaciones científicas entre niñas y adolescentes. Una misión que Hypatia Mars comparte, abriendo camino hacia el espacio exterior, un terreno todavía dominado mayoritariamente por hombres. Más de sesenta años después del primer vuelo espacial tripulado —cuando en 1961 el piloto ruso Yuri Gagarin completó una órbita alrededor de la Tierra con la nave Vostok—, solo una de cada diez personas que han viajado al espacio eran mujeres, y ninguna de las doce astronautas que han pisado la Luna lo era.

En los últimos años, esta desigualdad ha empezado a revertirse tímidamente: más de 75 mujeres han viajado fuera de la Tierra y en 2019 se produjo el primer pasaje espacial exclusivamente femenino, protagonizado por las astronautas de la NASA Christina Koch y Jessica Meir. Este año, además, la misión Artemis II aspira a convertir a Koch en la primera mujer en orbitar la Luna, aunque todavía sin pisarla.

La divulgadora Carla Conejo González y la astrofísica Mariona Badenas-Agustí, fundadoras de la asociación Hypatia Mars.

A pesar de estos avances, la desigualdad persiste en el espacio, una brecha que va más allá de la representación simbólica de las mujeres y que condiciona la manera en la que se diseñan y preparan las misiones, pensadas principalmente para cuerpos masculinos. Es en este contexto que nace Hypatia Mars, con la voluntad de cambiar esta mirada: haciendo visibles referentes femeninos e impulsando la investigación con perspectiva de género, investigando, por ejemplo, los efectos de viajar al espacio sobre cuerpos femeninos. Lo hacen mediante misiones análogas, es decir, expediciones de dos semanas en estaciones que reproducen las condiciones de vida en Marte o en la Luna, marcadas por el aislamiento, el confinamiento, los recursos limitados y salidas al exterior que requieren trajes espaciales simulados.

Nombres que iluminan el camino

El nombre de la asociación rinde homenaje a Hipatia de Alejandría, matemática y astrónoma de la Antigua Grecia, considerada la primera científica de la historia. Hipatia es una de las pocas mujeres científicas que ha logrado trascender al paso de los siglos. Y, todavía hoy, cuando las mujeres buscan referentes femeninos en los que inspirarse y reflejarse, a menudo deben remontarse a Hipatia o a la Antigüedad, no porque no hayan existido mujeres clave para la ciencia, sino porque muchas de ellas han sido invisibilizadas o borradas del relato.

“Recuerdo que a mi hija alguien le dijo que no podía ser pirata por el simple hecho de ser mujer. Fue entonces cuando decidí que quería contribuir a cambiar esos estereotipos”, explica la ingeniera aeronáutica Estel Blay, comandante de la misión Hypatia III, que liderará un equipo de diez científicas en la tercera misión análoga de la asociación, en verano de 2027. “No queremos que todas las niñas sean científicas, pero sí demostrar que ser niña no debe ser una barrera para alcanzar esos sueños”, defiende la comandante.
La asociación Hypatia Mars impulsa misiones análogas, es decir, expediciones que reproducen, en estaciones espaciales, las condiciones en Marte o la Luna.

“El problema no es que las niñas no tengan vocaciones científicas, porque nacemos como lienzos en blanco, pero la educación, la sociedad y el contexto nos condicionan e impulsan a pensar que, siendo mujeres, no podemos llegar igual de lejos”, añade Carlota Keimer, ingeniera aeroespacial y piloto de aviones en formación, quien también se unirá a la nueva misión de la asociación. Sin mujeres científicas ni investigación con perspectiva de género, advierte, “estamos invisibilizando al 50% de la población”. Keimer asegura que su referente son mujeres como su abuela materna, que, aunque quería estudiar una carrera científica —medicina, en su caso— no pudo perseguir sus sueños. Referentes invisibles pero presentes, que inspiran a estas científicas a romper barreras y estereotipos.

Hypatia III, el reto del Ártico

Además de Blay y Keimer, la misión Hypatia III estará formada por un equipo de diez mujeres, mayoritariamente catalanas, con edades diversas y perfiles multidisciplinarios, que abarcan desde la ingeniería aeroespacial hasta la biotecnología y la comunicación científica. Entre ellas se encuentran la física e ingeniera aeroespacial Anna Sabaté; la doctora en Ciencias del Universo e investigadora en teledetección por satélite Qi Gao; la nanotecnóloga Lucía Matamoros; o la farmacéutica especializada en comunicación científica Roser Bastida, quien se encargará de documentar la experiencia en la estación aeroespacial a través de un poemario sobre la vida en el espacio

La misión Hypatia III se desplegará en verano de 2027, cuando diez científicas viajarán al Ártico canadiense. © Pau Fabregat

También forman parte del equipo la ingeniera aeronáutica Laura González; la biotecnóloga Maria Lastra; la ingeniera aeroespacial Andrea Jaime, responsable de las relaciones internacionales de la misión; y Marta Milà, médico especialista en medicina nuclear y salud espiritual. El equipo ha sido seleccionado entre más de 80 candidaturas, una muestra clara de que no faltan mujeres científicas con currículums sólidos, aunque a menudo sí que falta visibilidad.

Con esta tripulación, Hypatia Mars ya prepara el viaje hacia la Flashline Mars Arctic Research Station (FMARS), en la isla de Devon —la isla deshabitada más grande de todo el planeta—, situada en el Ártico canadiense. Se trata de un salto cualitativo respecto a las dos misiones anteriores, que tuvieron lugar en la Mars Desert Research Station (MDRS), en el desierto de Utah (Estados Unidos). La nueva estación, en el Ártico, ofrece un escenario aún más extremo: temperaturas bajo cero, nieve, hielo, permafrost y un aislamiento total.

La primera misión de Hypatia se llevó a cabo en abril de 2023, convirtiéndose en la primera tripulación íntegramente femenina del Estado seleccionada por la Mars Society para realizar una misión en la Mars Desert Research Station, un espacio desértico en Estados Unidos que simula las condiciones del Planeta Rojo.

Dos años después, en febrero de 2025, Hypatia II profundizó en el impacto del aislamiento y las condiciones extremas en el cuerpo femenino, estudiando la fuerza y la masa muscular, la nutrición o el ciclo menstrual. En lugar de alterar el ciclo menstrual de las tripulantes —una práctica habitual en muchas misiones espaciales para eliminar la menstruación— comprobaron que la copa menstrual era una alternativa totalmente viable, compatible con los trajes espaciales. Este hallazgo no solo demostraba que las mujeres no deben adaptar sus cuerpos a los estándares masculinos durante las misiones, sino que abría la puerta a nuevas posibilidades: demostrando que incluso la sangre menstrual podría tener aplicaciones prácticas fuera de la Tierra, como fertilizar plantas en hipotéticos invernaderos en Marte.

La misión Hypatia II se desplegó en la Mars Desert Research Station, en el desierto de Utah en febrero de 2025.

Ahora, con esta experiencia, Hypatia III afronta un entorno todavía más exigente: el hospital más cercano ya no se encuentra a cuatro horas en coche, como en el desierto de Utah, sino a cuatro horas en avión. El Ártico, por tanto, añade una “línea de complejidad”, según la comandante de la misión Estel Blay, con condiciones todavía más parecidas a las del Planeta Rojo: un entorno más frío, aislado y que requiere una mayor preparación logística, física y mental. En sus 25 años de historia, la Flashline Mars Arctic Research Station solo ha alojado una veintena de tripulaciones científicas, y la de Hypatia III será la primera misión análoga formada íntegramente por mujeres en esta estación, así como el primer equipo catalán en establecerse allí.

En el Ártico, la tripulación ampliará el conocimiento sobre el impacto de las misiones espaciales en el cuerpo femenino, estudiando la salud física, el envejecimiento celular, la salud muscular y también el bienestar y la salud espiritual, analizando cómo el aislamiento afecta a las dinámicas humanas y al rendimiento del equipo. Sin embargo, las investigaciones no solo se centrarán en aspectos que afectan al cuerpo femenino, sino que el impacto de los hallazgos podría ser global. Así, se recogerán datos sobre el deshielo y los movimientos del terreno, información clave para planificar infraestructuras seguras en condiciones extremas tanto en la Tierra como, en el futuro, en Marte.

La estación Flashline Mars Arctic Research Station (FMARS), en la isla de Devon (Canadá). © Mars Society

Las tripulantes seguirán una dieta pensada para mejorar su resiliencia biológica, porque, más allá del espacio, estos conocimientos tienen un objetivo fundamental: que las conclusiones extraídas en condiciones extremas puedan servir para mejorar las condiciones de vida en el planeta Tierra.

Con todo, el objetivo de fondo es claro: “demostrar que las mujeres pueden liderar no solo proyectos científicos, sino también exploraciones espaciales que transforman el mundo”, tal como subraya Qi Gao, investigadora en el Centro Tecnológico de Telecomunicaciones de Catalunya (CTTC) y miembro de la misión. Un sueño que, desde hace cinco años, persigue Hypatia Mars: rompiendo barreras, abriendo caminos y demostrando que el espacio no entiende de límites, pero tampoco de géneros. Un propósito que en días como hoy —coincidiendo con el Día Internacional de las Niñas y las Mujeres en la Ciencia— cobra aún más fuerza.

La tripulación estudiará, entre otras investigaciones, el impacto de las misiones espaciales en el cuerpo femenino.
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