El agua es clave en la industria agroalimentaria, y transformar su gestión es un reto. Desde regar los cultivos hasta producir y transformar alimentos, es un recurso imprescindible para el sector. Tanto es así que la forma en la que el agua se utilice en este ámbito representa un factor clave en un escenario en el que el agua puede presentarse como un recurso escaso a la vez que vital.
Así, maximizar la eficiencia en esta industria representa una prioridad. En este contexto, Aigües de Barcelona colabora con Impact Hub para poner en marcha el nuevo Lab de Transición de Recursos Hídricos, con el fin de transformar la gestión del agua en la industria agroalimentaria. Para avanzar en esta línea, el Lab reúne a expertos, administraciones y emprendedores para codesarrollar soluciones innovadoras que puedan aplicarse a la industria agroalimentaria. De este modo, emerge como un programa de innovación colectiva que se propone avanzar hacia soluciones más resilientes y regenerativas.
“El objetivo es reunir a personas de distintas entidades ligadas al sector agroalimentario con visiones diferentes que comparten la problemática del agua”, destaca la directora de Innovación de Aigües de Barcelona, Joana Tobella. De este modo, el Lab constituye “una forma innovadora de trabajar en los retos y las soluciones” vinculadas a la gestión del agua en este ámbito, en el que puede desempeñar un rol relevante el agua regenerada, según Tobella: “Lo que nos interesa desde Aigües de Barcelona es promover el uso sostenible del agua, en este caso dentro de la cadena agroalimentaria”.
Para hacerlo, el Lab se ha marcado cuatro retos clave, que se han definido y priorizado a través de talleres, como ha detallado el responsable de la iniciativa en Impact Hub, Ramón López, en la presentación de los retos en la sede del hub en Barcelona. Para empezar, el Lab se propone aumentar la eficiencia del agua, con el fin de optimizar el uso del agua para producir más con menos, reduciendo la huella hídrica para obtener los mismos o incluso mejores resultados. También se propone incrementar la reutilización, apostando por sistemas circulares del uso del agua, así como avanzar en nuevos modelos de gobernanza y financiación público-privada para el sector agroalimentario y explorar soluciones innovadoras para el tratamiento del agua.
Una vez definidos estos retos, se ha abierto la convocatoria para empezar a buscar soluciones, en un proceso que estará abierto hasta otoño y que interpela a startups, empresas, expertos, universidades, centros de investigación y cualquier actor que “tenga algo a aportar” en esta transformación del modelo, destaca López. Una vez seleccionadas las diversas iniciativas que quieran contribuir en este proceso, los retos se abordarán en talleres y encuentros mediante los que se irán construyendo las soluciones a cada uno de estos desafíos. El Lab trabajará a lo largo de un año junto a empresas del sector, en espacios de cocreación diseñados para desarrollar iniciativas piloto con impacto real. “Si las soluciones demuestran su eficacia y su coherencia, el año siguiente buscaremos financiación para llevarlos a la práctica”, avanza López.
El Lab, que cuenta con Coca-Cola y Lainco como socios estratégicos, trabajará colaborando con empresas y con entidades del sector hídrico. En concreto, cuenta con la colaboración de Familia Torres, BonÀrea, BonpreuEsclat, L’Institut Agrícola de Sant Isidre, la Cooperativa Agrícola de Viladecans, el Catalan Water Partnership, el Cluster Food Retail de Catalunya y la Agència Catalana de l’Aigua, que contribuirán al desarrollo y a la aplicación de estas soluciones. “Contamos con agentes de toda la cadena de valor, desde la producción hasta la industria y la distribución”, destaca el responsable del proyecto desde Impact Hub Barcelona, integrado en una red de 120 hubs con presencia en 70 países.
De hecho, esta colaboración entre Aigües de Barcelona e Impact Hub no nace con el Lab: ambos ya se habían aliado anteriormente para buscar soluciones a retos concretos de la compañía, y ahora han ido más allá. Como destaca López, “teniendo en cuenta que la gestión del agua es estratégica para muchas empresas, en lugar de identificar retos para una en concreto, hemos ido a identificar retos compartidos para un gran sector”.