Todo el mundo ha soñado en algún momento con estar en medio del mar, a bordo de un velero y de camino a alguna isla paradisíaca. Aunque para buena parte de la población esto es solo una utopía, hay un porcentaje de personas que tienen el interés —y el dinero— para comprarse un barco. Para estos aficionados, profesionales y amantes de la náutica, Barcelona se ha convertido en una ciudad perfecta del 14 al 18 de octubre, días en los que el Port Vell y el Moll de la Fusta acogen el Salón Náutico, un espacio con centenares de embarcaciones, marcas de alta gama y nuevas áreas dedicadas al deporte náutico, destinos, experiencias en agua y barco eléctrico. La primera jornada del evento ha sido tranquila con una afluencia constante, "sobre todo al mediodía", en palabras de Josep Antoni Llopart, director del salón, quien en una conversación con The New Barcelona Post ha remarcado que desde los expositores han comentado que las cifras "eran positivas".
En concreto, se prevé que, durante los cinco días que dura este evento, alrededor de 20.000 personas se paseen por los diferentes stands, pregunten, conozcan y, en algún caso, compren algún barco, experiencia o actividad. Llopart ha asegurado, sin embargo, que las primeras impresiones demuestran que los visitantes "son de calidad", un concepto que ya priorizaron en la presentación del salón y que representaba a aquellos visitantes que no solo van a pasear, sino que ven el sector como un lugar de referencia. Con una muestra de unos 200 barcos tanto en el agua como en tierra, el Salón Náutico de Barcelona presenta candidatura para ser uno de los referentes en el mundo y, de momento, según las conclusiones del director, lo está cumpliendo.
La parte más importante de este salón son las empresas de la economía azul. El Salón Náutico pretende ser mucho más que un expositor de barcos y busca incluir actividades y subsectores que cada vez ganan más importancia en el mar. Es por ello que actividades de ocio dentro del agua también tienen cabida. Ahora bien, la atracción clave continúan siendo los barcos y, sobre todo, la innovación que los rodea. "Queremos consolidarnos como referente internacional proyectando Barcelona al mundo", ha explicado a este diario Marc de Antonio, CEO de De Antonio Yachts. La compañía catalana hace años que tiene sus barcos expuestos en este evento. Para ellos Barcelona es una ciudad que se lleva en el corazón, "es como volver a casa", ha dicho el directivo. De esta manera, enaltece el trabajo de los organizadores y recuerda que aunque cada vez más visitantes viajen a otros países en busca de barcos, "en Barcelona se pueden probar los barcos en el agua". Su diseño pensado en la arquitectura moderna y su motor innovador los convierten en una de las grandes estrellas de este evento.
Mientras De Antonio Yachts tiene una larga trayectoria en el sector de la náutica, Kumbra Yachts es una empresa relativamente nueva. Víctor Moure, quería crear el barco de los barcos, es decir, aquel producto que aglutinara todas las cosas buenas que él veía en sus competidores y ninguna de las malas. Bajo el lema From Sailors to Sailors, la compañía presenta tres modelos en el Salón con la esperanza de llegar al cliente final. De hecho, su marca crea barcos personalizados y destaca en el Moll de la Fusta por haber traído barcos grises: "Evidentemente, tenemos modelos blancos, pero nuestra filosofía es vender el barco de los sueños del comprador", ha argumentado a este diario Gerard Álvarez, responsable de marketing de la compañía.
Evidentemente, sin embargo, el salón tiene otras empresas que no se dedican a la venta de barcos. Garmin desarrolla productos principalmente de navegación por satélite, con presencia en diversos ámbitos como el outdoor, el fitness, la automoción y la náutica. En el salón presenta todo su portfolio náutico, que incluye plotters, sondas, motores eléctricos, digital switching, sistemas de iluminación y audio. Según Lucas Lobato, Marine Sales Manager de la empresa, el estand es "una oportunidad para que los clientes finales conozcan los productos, resuelvan dudas de funcionamiento, mejoren su barco, creen un nuevo ecosistema a bordo o reciban asesoramiento personalizado". Su tecnología se adapta a embarcaciones de todo tipo, desde un kayak de pesca o una embarcación pequeña hasta barcos de 50-60 pies: basta con una sola pantalla con transductor para la navegación costera, mientras que los equipos de pesca requieren pantallas más grandes y sondas más potentes, y los barcos grandes buscan una integración completa de pantallas, luces y audio.
Un salón para hacer marca
Las ventas en un salón de las características del Náutico no son el motor principal de las empresas expositoras. De hecho, la razón de ser de estos eventos es la potencia de marca y la necesidad de aparecer en estos escaparates mundiales que atraen a miles de posibles compradores. En este sentido, los entrevistados por este diario, coinciden en presentar el evento como un espacio de contacto, de marca y de relación con el cliente, más que un lugar de venta inmediata. De Antonio y Álvarez, lo explican de manera explícita, ya que subrayan que las ventas pueden acabar de cerrarse al cabo de un año del salón o incluso empezar mucho antes y culminar en este evento. Lobato, de Garmin, precisa que su empresa no vende en el salón, sino a través de los distribuidores, pero que su participación en esta clase de congresos es clave para "explicar aquello que hacemos". En definitiva, el Salón Náutico invita a los amantes de los barcos a descubrir las marcas que hay detrás del centenar de estands que se exponen. La apuesta de este año es clara: atraer a más gente, pero también a más visitantes de calidad, y parece que en la apertura se ha conseguido: "El balance que hacemos el primer día es muy positivo", concluye Llopart.
