Rodalies de Catalunya: una postura decidida por el ferrocarril

Estos últimos días han representado una semana horribilis para el transporte ferroviario: la tragedia del AVE en Adamuz (Córdoba) se encadenó con la desgracia del descarrilamiento de un tren en Gelida, también con consecuencias mortales. A pesar de todo, es importante recordar que el ferrocarril es hoy el medio de transporte terrestre más seguro, muy comparable al sector aéreo, y con un papel clave en el futuro de nuestra sociedad.

El pasado martes, el temporal Harry provocó grandes afectaciones en la red ferroviaria catalana, entre las cuales, lamentablemente, destaca el descarrilamiento de Gelida, causado por la caída de un muro de contención, con el triste fallecimiento de un joven maquinista de Rodalies. Por desgracia, este es un hecho que, en los últimos años, se ha repetido de manera muy similar (también con trágicas consecuencias), y que no podemos permitir que vuelva a ocurrir. Pero de este temporal en concreto se extraen dos constataciones principales: que el cambio climático es un hecho que cada vez afecta de manera más frecuente y grave a las infraestructuras, y que la desinversión crónica de Rodalies debilita la red ante afectaciones e incidencias.

Lamentablemente, el ferrocarril en Catalunya no está viviendo el mejor momento de su historia: la sobreinversión que, durante los últimos 30 años, el Estado español ha dedicado a construir una red de alta velocidad que quizás no necesitábamos, provocó el abandono de las redes convencionales, los servicios de Rodalies y regionales, y las circulaciones de mercancías. En el caso concreto de Catalunya, la falta de inversiones arrastrada durante las últimas décadas fue un hecho reconocido por el ministro Puente el pasado miércoles (lo cual es de agradecer).

El tren de la R4 accidentado en Gelida. © Jordi Pujolar / ACN

Esta grave situación comenzó a revertirse recientemente gracias al Pla de Rodalies 2020-2030, un programa de inversiones realistas, ya iniciado y que, por ahora, se está cumpliendo. Pero es esencial que, como también reconocía el ministro, este ritmo de intervenciones no se detenga y se mantenga durante los próximos años. Además, durante los últimos meses también se ha aprobado la Estrategia Ferroviaria de Catalunya, un documento estratégico que por primera vez define cuál debe ser el futuro del ferrocarril en nuestra tierra, a medio y largo plazo, según criterios técnicos, aplicando una visión científica, analítica y, sobre todo, estadística. Es nuestro deber como sociedad vigilar y reclamar que tanto el Pla de Rodalies como la Estrategia Ferroviaria sean aplicados y se desarrollen durante los próximos años.

Por su parte, los frecuentes fenómenos meteorológicos derivados de la crisis climática, de los cuales hemos sido repetidamente testigos (y también víctimas) durante los últimos años, están llevando al límite la resistencia de nuestras infraestructuras de movilidad. No hace falta mucho esfuerzo para recordar la cantidad de carreteras, vías, puentes… que durante los últimos años se han visto gravemente afectados por los distintos temporales.

L'estació de Sants durant l'aturada de Rodalies per Laura Fíguls : ACN
La estación de Sants durante la parada de Rodalies de este jueves. © Laura Fíguls / ACN

En este punto, y teniendo en cuenta que la movilidad es una necesidad básica del ser humano, desde ahora mismo debemos empezar a reclamar el valor estratégico de las infraestructuras de transporte, especialmente del ferrocarril, el medio de transporte más eficiente y sostenible y que, por tanto, también se erige como la herramienta principal para minimizar la crisis climática. Por ello, ahora es el momento de defender nuestro derecho a la movilidad, nuestro derecho a un transporte eficiente y con garantías, del mismo modo que defendemos la educación, la seguridad o la sanidad. Debemos adoptar una postura decidida por el ferrocarril, porque la mejor manera de cuidar la tierra y de poder construir un futuro mejor para nuestros hijos es defender aquello que nos ayuda a garantizar nuestros derechos.

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Joan Carles Salmeron
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