Restaurant Apriori Barcelona
El color rojo inunda la planta baja del restaurante Apriori de Barcelona.
EL RESTAURANTE

Apriori, Tuset Street vuelve a la carga

La Granada del Penedès es una calle estrecha, pero cargada de mitología barcelonesa donde cuatro jóvenes abrieron hace unos meses un nuevo restaurante que han logrado convertir en el nuevo lugar de moda de la zona

En el tramo que delimitan Balmes y Tuset, la tortillería Flash Flash y el restaurante italiano il Giardinetto llevan medio siglo repartiéndose la herencia simbólica de la Gauche Divine y la fidelidad de una clientela militante. A escasos metros de ambos, en el número 19 de la misma calle, subía la persiana hace apenas un año Apriori, un local que reivindica el concepto de “restaurante con ambiente” y que tiene la delicadeza de dar de comer dignamente a todo aquél que quiera tomarse un bocado y una copa antes de adentrarse en alguna discoteca de los aledaños.

Cuatro milenials (Adrià Duarte, Òscar Cugat, Inés Arroyo y Borja Lario) son los socios de un proyecto que ha convivido con el éxito desde el día uno. Jóvenes, aunque sobradamente conectados, este grupo ha convertido Apriori en el nuevo lugar de moda de esta transitada zona, confiando en su visión de negocio y apoyándose en su amplia red de contactos.

Duarte, que en los últimos diez años ha compaginado la dirección de la discoteca Costa Breve con otros proyectos vinculados con la comunicación y el márketing, conoce bien los entresijos del Upper Diagonal más noctámbulo y está acostumbrado a llenar locales. Cugat se mueve como pez en el agua en el ecosistema influencer, y antes de Apriori creó una plataforma que ayuda a las empresas a optimizar su relación con ellos. Arroyo, representante del gremio influencer y fundadora de la firma de moda sostenible Laagam, lo ha petado en Instagram. Como dato, su número de followers supera la población de Terrassa.

Lario, el chef, se formó en las cocinas de Tickets y Bodega 1900, dos escuelas de altura cuyo nombre y propiedad ya no son los mismos tras la pandemia. Aquí, el joven cocinero huye de artificios superfluos, siendo coherente con la línea de platos “sencillos y elaborados con ingredientes de calidad” que propone Apriori.

Algunos ejemplos de esta cocina son la stracciatella con erizo de mar o el carpaccio de cigalas con huevas de pez volador y piñones. Dos combinaciones limpias y que funcionan sin necesidad buscar la foto con creatividades forzadas. 

En la carta de Apriori desfilan también algunos clásicos, impecablemente ejecutados, como la ensaladilla rusa, la esqueixada de bacalao o una ensalada de tomate y cebolla tierna que nos recuerda que el verano siempre pasa demasiado rápido. El precio medio, sin contar el vino, ni las copas que uno pueda tomarse, está en torno a los 35€ por cabeza.

Restaurant Apriori Barcelona
Stracciatella con erizo de mar y carpaccio de cigalas.

Para los desayunos, los socios de Apriori han dado en el clavo. Aliándose con Sacha y Mantequerías Pirenaicas, croissants, bocadillos y tortillas se convierten en opciones infalibles. Los cafés y tés corren a cargo de otro experto en la materia: Cafés El Magnífico. Con esta pequeña embajada de Mantequerías Pirenaicas, a las tortillas del Flash Flash les ha salido competencia.

Si Federico Correa y Alfonso Milà vistieron al Flash Flash de blanco y al Giardinetto de verde, el estudio Quintana Partners ha escogido el rojo para dotar de identidad el espacio de Apriori. El interiorismo, un elemento importante del restaurante, diferencia de manera clara las dos plantas en las que se divide el local. Arriba, el dibujo del suelo de gresite, las maderas y los espejos dotan al espacio del confort relajado de una cafetería. La barra y un puñado de mesas, suficientemente iluminadas tanto de día como de noche, permiten desayunar, comer o cenar sin necesidad de usar la linterna del móvil.

Restaurant Apriori Barcelona
La planta superior de Apriori.

Abajo, la cosa cambia. Hay penumbra al final de la escalera. Otra barra, esta vez de cocktails, da paso a un comedor rojísimo que va mutando en dancefloor a medida que la gente acaba de cenar. Aquí hay menos luz, y la que nos llega lo hace a través de lámparas de flecos y del filamento de las mil bombillas que rebozan el techo. Los miércoles hay música acústica en directo y todos los jueves, viernes y sábados, aterriza un DJ para que la noche despegue.

La atmósfera nocturna se completa con cortinas de terciopelo, una columna de espejos y un neón rojo en el que se pueden leer dos palabras: “Lo Verdadero”. Un enigmático lema que los socios buscan asociar al ambiente de Apriori, como demuestra la repetición constante de esta idea en la comunicación digital del restaurante.

Restaurant Apriori Barcelona
Los desayunos llevan la firma de Sacha, Mantequerías Pirenaicas y Cafés El Magnífico

Sin duda, cada generación ha imaginado una definición distinta para un asunto tan complejo como es “lo verdadero”, pero echando un vistazo a las paredes de Apriori, cubiertas de fotografías de los años 60 —en las que aparecen celebrities americanas disfrutando de una noche de juerga— parece que la reivindicación de la autenticidad se traduce aquí en una fantasiosa mirada al pasado.

Si hace 50 años, la Gauche Divine convirtió la calle Tuset en Tuset Street por querer que el futuro llegara lo antes posible, hoy los milenials buscan “lo verdadero” en fotos en blanco y negro. Cambian los nombres, pero las ganas de salir continúan intactas y una tortilla bien hecha siempre apetece.

Montaigne, que no era DJ, pero sí influencer, ya avisó: “La vida es ondulante”.