Cuando terminen las obras, pasear por la Rambla ya no será lo mismo; no sólo por su nuevo pavimento y nueva configuración, sino también por las terrazas. El Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado la tramitación para declarar La Rambla como la primera Zona de Excelencia de terrazas de la ciudad, una figura que permitirá establecer un nuevo modelo basado en criterios de diseño, ordenación y calidad. La medida, que coincide con la ejecución de las obras en el tramo central del paseo, incluye la elaboración de un libro de estilo consensuado con el Gremio de Restauración y Amics de la Rambla, y marcará las condiciones para la reimplantación progresiva de las terrazas.
El proyecto abarca todo el eje de La Rambla y tiene como objetivo definir una imagen unitaria del conjunto de terrazas, equilibrando coherencia estética y singularidad de cada establecimiento. El nuevo libro de estilo fija criterios técnicos y visuales para los elementos que configuran estos espacios —mesas, sillas, parasoles o elementos auxiliares— con la voluntad de reducir el ruido visual y reforzar la identidad del paseo como uno de los espacios más representativos de Barcelona. La iniciativa se encuentra actualmente en fase de validación técnica a través de la Comisión Técnica de Terrazas de Barcelona, que deberá avalar la propuesta antes de su aprobación definitiva.
El libro de estilo propone una ordenación basada en la homogeneidad de determinados elementos estructurales. Entre ellos, destacan los parasoles de gran formato, que deberán mantener una misma altura y un color crema uniforme, creando un plano visual continuo a lo largo de todo el paseo. Este planteamiento busca generar una lectura más ordenada y reconocible de La Rambla, reduciendo la fragmentación visual que históricamente ha caracterizado la disposición de las terrazas.
Al mismo tiempo, el modelo contempla la posibilidad de diferenciar cada establecimiento mediante elementos como mesas, sillas o textiles, que podrán variar dentro de una gama de colores, materiales y formatos definidos. De este modo, se pretende encontrar un equilibrio entre una imagen conjunta coherente y la identidad propia de cada negocio.
Uno de los pilares del nuevo modelo es la reducción del impacto visual de las terrazas sobre el espacio público. El libro de estilo establece limitaciones claras sobre los elementos comunicativos: únicamente se permitirá la identificación del establecimiento en la pizarra y en el respaldo de las sillas, eliminando cualquier tipo de publicidad, marcas o mensajes adicionales.
También se regulan aspectos como la mantelería textil sin estampados y en colores neutros, así como los elementos complementarios como iluminación, estufas o sistemas de delimitación, que deberán ser lo más ligeros y transparentes posible. Asimismo, se introduce la obligatoriedad de desmontar diariamente el mobiliario —a excepción de los parasoles— y de mantener el espacio limpio y ordenado una vez finalizada la actividad.
Como parte del proceso de redefinición del espacio, el Ayuntamiento impulsará un concurso público de diseño para tres elementos clave de las terrazas: el mobiliario auxiliar, la pizarra y los elementos de delimitación. El concurso se desarrollará en colaboración con Adi-FAD y Arquin-FAD, entidades vinculadas al ámbito del diseño industrial, la arquitectura y el interiorismo. El objetivo es incorporar diseño local a la nueva Rambla y dotar al paseo de elementos que aporten personalidad y singularidad sin romper la coherencia visual del conjunto.
La creación de la Zona de Excelencia de terrazas se enmarca en un proceso más amplio de transformación de La Rambla, que busca recuperar espacio para el peatón y mejorar la calidad del entorno urbano. Actualmente, el paseo cuenta con 62 establecimientos de restauración, de los cuales aproximadamente la mitad disponen de terraza. Con la nueva ordenación, estas se concentrarán exclusivamente en el tramo central y deberán respetar distancias y criterios que garanticen la accesibilidad, la seguridad y la fluidez del tránsito. Esta reorganización permitirá liberar espacios clave como accesos al metro, zonas de paso o elementos urbanos, reforzando el uso ciudadano del espacio público.
El nuevo modelo de terrazas se desarrolla en paralelo a la reforma física de La Rambla, actualmente en ejecución en su tramo central. Las obras han obligado a retirar temporalmente las terrazas, lo que abre una oportunidad para redefinir su configuración antes de su regreso. El objetivo es que la reimplantación se realice de forma progresiva y ya adaptada a los nuevos criterios, consolidando un modelo más ordenado, coherente y alineado con la transformación urbana del paseo.
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