¡Qué calor!
Le despiertan de la siesta las gaviotas, a quienes hasta el calor las ha vuelto pacíficas. Había conseguido quedarse dormida pero le está dando el sol y no se ha puesto crema solar. Bebe lo que queda de un batido que se ha convertido en aguachirri. Se tranquiliza cuando constata que se han callado los del piso turístico de enfrente. Han funcionado todas las maldiciones mentales que les ha lanzado. Pero mira hacia su balcón y se asusta. En la piscina hinchable donde antes bebían cervezas, hay un enorme dragón abanicándose mientras se limpia los morros. ¿Se los ha comido? Empieza a sudar culpa y decide encerrarse en el piso, aunque no tenga aire, no vaya a ser que se le gire en contra el karma. Pero no puede moverse. Está enganchada en la hamaca. Está forcejeando cuando empieza a sonar muy fuerte ‘Despacito’. “¿Pero aún está de moda?”, piensa justo antes de despertarse y ver que los guiris siguen donde estaban y que no hay ningún dragón para ayudarla.
INFORMACIÓN
Ilustración: Anastasia Druzhininskaya
Texto: Cristina Martín Valbuena
Título: '¡Qué calor!
Contacto: nastyadruzhininskaya@gmail.com
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