El primer museo flotante del mundo atraca en Barcelona: un viaje artístico por el Mediterráneo

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Hasta el 6 de abril, un catamarán de vela de gran tamaño se transforma en un espacio de experiencias inmersivas, instalaciones sonoras y exposiciones que exploran la riqueza, las tensiones y la belleza del mar

(Redactora en The New Barcelona Post)
07 de abril de 2026

El Mediterráneo ha sido un refugio habitual para los artistas: un mar que abraza con serenidad y belleza, pero que también guarda ecos de nostalgia, conflictos y migraciones. Pocas veces, sin embargo, este mar deja de ser solo un escenario de inspiración para convertirse en un espacio museístico. No obstante, el festival ArtExplora subvierte las reglas del juego. Tras recorrer once ciudades bañadas por el Mediterráneo, el primer museo flotante del mundo llega a Barcelona. Hasta el 6 de abril, instalaciones sonoras, performances y experiencias inmersivas invitan al visitante a sumergirse en un viaje artístico en el que el mar no es solo telón de fondo, sino que se convierte en un auténtico protagonista.

La revolución del festival ArtExplora, nacido en Francia en 2024, no radica solo en su formato —un gran catamarán de vela de 47 metros de eslora, con capacidad para recibir hasta 2.000 visitantes diarios—, sino también en su misión. “ArtExplora nace de una convicción sencilla: el arte debe ser accesible para todos”, defiende Frédéric Jousset, fundador de la fundación ArtExplora. Con este ambicioso propósito, el festival ha perseguido desde sus inicios un objetivo simple, a la vez que complejo: “llevar la cultura más allá de los muros de los museos y acercarla directamente a las personas”, incluso a aquellas que no suelen estar en contacto con el arte.

Inicialmente concebidos como camiones artísticos itinerantes para acercar la cultura a diferentes poblaciones, ArtExplora amplió después su mirada hacia el potencial del mar y del transporte marítimo. Así idearon este museo flotante, el primer museo-barco del mundo, que despliega una propuesta artística en el interior de la embarcación y también a su alrededor: con pabellones que invitan a repensar la relación con el Mediterráneo y sus contrastes, desde la serenidad de las olas hasta la violencia de los exiliados que buscan nuevas oportunidades por mar. “Navegando de puerto en puerto, construimos puentes entre culturas y abrimos nuevas perspectivas sobre los retos actuales”, resume Jousset.

Tras once escalas en ciudades mediterráneas —como Málaga, Niza (Francia), Rijeka (Croacia), Limassol (Chipre) o Durrës (Albania)— y tras recibir a más de 350.000 visitantes, Barcelona se convierte en el nuevo destino de este museo flotante, antes de que continúe su rumbo hacia Ibiza. En la capital catalana, y hasta el 6 de abril, la embarcación amarra en el Muelle de Barcelona, un paseo de 600 metros junto al mar inaugurado en mayo del año pasado, en el marco de la estrategia del Puerto para reurbanizar y abrir sus espacios a la ciudadanía.

Fiel a su propósito inaugural de convertir la cultura en un bien accesible para todos los públicos, el festival despliega una amplia programación gratuita —aunque algunas actividades requieren reserva previa—. La propuesta de ArtExplora no pasa desapercibida: un gran catamarán amarrado en el puerto espera, imponente, llamando la curiosidad de quienes se acercan y prometiendo una experiencia artística fuera del imaginario común. A bordo del barco, ArtExplora invita a dejarse llevar por los sentidos y las sensaciones, cerrando los ojos y, por unos instantes, abstraerse del ritmo frenético de la ciudad para reconectar con la esencia mediterránea en toda su…

Hasta el 6 de abril, el festival despliega un amplio programa gratuito. © Pinelopi Gerasimou

Una experiencia sonora, concebida por el IRCAM-Pompidou, de casi diez minutos, que entiende el Mediterráneo como una suma de capas, ritmos e incluso tensiones. Pero mientras en la cubierta la experiencia sonora propone un viaje por los distintos rincones del Mediterráneo, en el interior del barco una experiencia inmersiva de realidad virtual, desarrollada por Ubisoft, permite viajar en el espacio-tiempo hacia Alejandría, Atenas o Venecia en sus momentos de máximo esplendor.

A bordo del catamarán, ArtExplora invita a dejarse llevar por las sensaciones de la experiencia inmersiva. © ArtExplora

“El elemento diferenciador del festival es su enfoque en el sonido, profundamente vinculado a las artes visuales”, destaca la comisaria de ArtExplora, la catalana Rosa Lleó, quien ha trabajado en la propuesta artística junto a la curadora asociada Maguette Dieng. Lejos de los formatos tradicionales, el programa apuesta “por propuestas híbridas y transdisciplinarias”. Así, más allá de las experiencias inmersivas y las exposiciones estáticas, ArtExplora despliega una amplia programación de artes en vivo, que incluye desde performances, conciertos y sesiones de DJ de la mano de artistas del Mediterráneo y sus diásporas —como Nkisi, Nadah El Shazly y Dudù Kouate—, así como propuestas familiares, con talleres y actividades educativas.

Pero la programación no se queda solo a bordo: en el muelle de Barcelona, este festival también despliega pabellones con exposiciones estáticas. © ArtExplora

Pero la programación no se queda solo a bordo: en el muelle de Barcelona, este festival también despliega pabellones con exposiciones estáticas que amplían las sensaciones. En Present, la colaboración con el Museo del Louvre se materializa en un recorrido que pone el foco en la representación de las figuras femeninas en la historia del arte mediterráneo. Más allá del despliegue técnico, la experiencia refleja un espíritu compartido: la voluntad de revisar relatos y construcciones sociales.

Un propósito que se amplía en el pabellón contiguo, Contracorrent, con una muestra fotográfica en la que artistas árabes abordan conceptos como el exilio, el desplazamiento o la violencia, muchas veces desde un punto de vista doméstico, íntimo y autobiográfico. El Mediterráneo, en esta exposición, deja de ser solo un escenario simbólico para convertirse también en un escenario de conflictos y heridas, especialmente en un contexto de conflicto bélico como el actual.

Pero donde el mar asume su verdadero protagonismo es en el último pabellón, titulado Sota l’atzur, inspirado en un mito hitita según el cual el sol se hunde en el mar cada atardecer. Se trata de una exposición que combina diversas prácticas artísticas —desde la escultura hasta la pintura abstracta— y que reúne artistas de distintas procedencias, desde Joan Miró —el único artista catalán presente— hasta Etel Adnan y Anri Sala. Todos ofrecen una mirada particular sobre el Mediterráneo: unos lo conciben como un espacio de calma, mientras que otros se centran en los animales y las especies que lo habitan.

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Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

Redactora en The New Barcelona Post

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