Abrir vías para combatir la infertilidad. Con este objetivo, Oxolife ha desarrollado un fármaco pionero que mejora el proceso de implantación embrionaria y aumenta las tasas de embarazo. Y es que la infertilidad afecta a 75,8 millones de mujeres de todo el mundo, y cada año se realizan más de 3 millones de técnicas de reproducción asistida. Sin embargo, más de la mitad de ellas fracasan por fallos en la implantación o con la pérdida temprana de un embarazo.
Es aquí donde entra en juego la barcelonesa Oxolife, para incrementar esta implantación embrionaria y las tasas de embarazo con su fármaco. El OXO-001, sin embargo, nació inicialmente para dar respuesta al síndrome de ovario poliquístico (SOP), y es que actualmente no hay ningún fármaco disponible en el mercado que lo aborde específicamente, pese a ser el trastorno endocrino más común —hasta ahora, las medicinas van enfocadas a tratar los síntomas, que van desde problemas de piel a la obesidad, y no al síndrome como tal—.
En este contexto, la biotecnológica, ahora con un equipo de cuatro personas, estudia el uso de su fármaco para tratar la infertilidad asociada al SOP, donde “las tasas de éxito de embarazo son muy bajas”, como explica la cofundadora y CEO de la biotech, Agnès Arbat. Ahora, Oxolife está inmersa en una ronda de financiación con la que quiere captar unos 22 millones para entrar en la fase 2 del estudio clínico.
Arbat, especialista en farmacología clínica, se focalizó en Oxolife tras 15 años trabajando en la industria farmacéutica. Ya desde los inicios de su carrera, tuvo claro que le interesaba la salud de la mujer: “Hay muchas patologías muy prevalentes que no tienen tratamiento; hay muchas pacientes que sufren muchos años sin tratamiento”. Con esta base, se especializó en este ámbito y fue adquiriendo expertise en los procesos de desarrollo de medicamentos, siempre con el foco en la salud de la mujer.
El salto de pasar de la industria farmacéutica a liderar un proyecto propio estuvo impulsado por casos de su entorno marcados por la infertilidad y por complicaciones en el embarazo. “Siete transferencias embrionarias, cuatro años de tratamiento y mucho sufrimiento” de una amiga cercana sirvieron de palanca para que Arbat se decidiera a lanzarse a lo que ahora es Oxolife.
Fue en 20211 y estando trabajando en Bayer cuando la empresa biotecnológica empezó a tomar forma. Lo hizo de la mano de Arbat y de su socio, Ignasi Canals, que tenía experiencia en la molécula en la que querían trabajar, en la que vieron un potencial uso para tratar el síndrome de ovario poliquístico, que puede provocar irregularidades menstruales, obesidad, problemas en la piel y, también, infertilidad. Es más: es una de las principales causas de esterilidad.
En global, este “síndrome complejo” afecta a entre el 10% y el 15% de las mujeres en edad fértil; sin embargo, el 70% de las afectadas a escala mundial no están diagnosticadas. En este contexto, Arbat y Canals empezaron a realizar pruebas con ratones, y ya en 2011 obtuvieron los primeros resultados: “Fueron impresionantes a nivel preclínico”, resume Arbat. Y así lo corroboran los datos: Mientras que con el síndrome de ovario poliquístico solo se quedaban embarazadas el 9% de las hembras, con su fármaco la cifra ascendió al 80%.
La primera patente aprobada llegó en 2013, y entonces decidieron fundar formalmente Oxolife. Mientras, Arbat seguía compaginando el impulso de la startup con su trabajo, hasta que en 2018 dio el salto definitivo, cuando el fármaco de Oxolife ya estaba en etapas preclínicas, tras pasar por una farmacéutica con la que firmaron un acuerdo de licencia en 2014 y que venció precisamente en 2018.
“Decidí que me daba un año para levantar una ronda de financiación”, rememora Arbat. Finalmente, este objetivo se materializó en una ronda de cinco millones en 2020, liderada por el CDTI y la gestora de capital riesgo Inveready, y en la que participó BStartup de Banco Sabadell, además de inversores privados de la plataforma Capital Cell. Esos fondos llevaron el fármaco de Oxolife hasta las fases 1 y 2 del estudio clínico, que valoran la seguridad y la eficacia del tratamiento. “Tenemos resultados positivos de la fase 2 para mejorar la implantación embrionaria”, destaca Arbat.
Ahora, están inmersos en un nuevo reto: captar 22 millones para la indicación específica del ovario poliquístico. Y es que la voluntad de Oxolife es “hacer una aproximación holística al síndrome, independientemente del deseo reproductivo de la mujer”, con el fin de mejorar su salud en el caso de tener ovario poliquístico. El reto, sin embargo, no es menor, ya que levantar capital en el ámbito de la salud no es sencillo: “Estamos en niveles por debajo de 2017”.
"La dificultad es extrema"
“Hay recursos, pero hay mucha contención en la inversión”, puntualiza Arbat. Para añadirle más complejidad a su propósito, “la salud de las mujeres importa a menos del 5% de la inversión”. El diagnóstico está claro: “La dificultad es extrema”. Sin embargo, como destaca Arbat, “empiezan a verse algunas pequeñas inversiones en proyectos vinculados a la salud de la mujer; son los primeros brotes verdes”.Estos brotes verdes se siembran con iniciativas más allá de la financiación, como pueden ser reconocimientos como los que ha recibido Oxolife y sus cofundadores. Entre ellos, figuran el premio Catalonian Health, que reconoció la labor de la biotech en febrero, y también el reconocimiento de Arbat por el Premios de la UE a la Mujer Innovadora 2025. A estas distinciones, se suma otra aún más reciente: el Banco Europeo de Inversiones (BEI) la reconoció hace dos semanas como la ganadora de la Open Call for Advancing Innovation in Women’s Health. El premio se entregó en Viena durante el congreso internacional Bio-Europe mientras, en Barcelona, Oxolife participaba en el Smart City Expo World Congress, dentro de un Deep Tech Summit organizado por Barcelona Activa. El premio, que sitúa a Arbat entre las principales mujeres innovadoras en salud femenina, reconoce su trabajo pionero, así como “sus compromisos con resolver necesidades críticas con la salud femenina”.
Más allá del tratamiento
De hecho, la voluntad de Arbat respecto al SOP es ir más allá de los fármacos: aspira a “dibujar el viaje para las pacientes con ovario poliquístico”, y es que a menudo “no saben ni siquiera a qué especialista acudir” para tratar la diversidad de los efectos que provoca el síndrome. Con este objetivo, trabajarán para definir perfiles, identificando grupos de pacientes para facilitar el diagnóstico y su camino para abordar sus efectos a través de los especialistas más adecuados.“Desde Oxolife estamos comprometidos con conocer estas patologías desde la base”, para lo que incorporan nuevas tecnologías de análisis con IA. Así como explica Arbat, “aprovechamos las nuevas tecnologías para acelerar el desarrollo de nuestro fármaco y para romper barreras. Hay muchas, pero estamos trabajando duro para atravesarlas”.
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