¿Os imagináis un país sin librerías?

"Combat la distopia, tria la llibreria" es el lema de la nueva campaña del Gremi de Llibreters de Catalunya
"Combat la distopia, tria la llibreria" es el lema de la nueva campaña del Gremi de Llibreters de Catalunya

Eric del Arco, presidente del Gremi de Llibreters, lanza esta pregunta a la sociedad en el marco de la campaña “Combate la distopía, elige la librería”.

(Redactora)
19 de mayo de 2026

El Gremi de Llibreters de Catalunya lanza una campaña de concienciación y denuncia para proteger el oficio frente a las malas prácticas que precarizan el sector. Más de 300 establecimientos se unen bajo un mensaje claro: la supervivencia del modelo cultural de proximidad depende de cómo compramos los libros.

“Estamos a tiempo de evitar este futuro sin librerías”. Así de contundente se ha mostrado Eric del Arco durante la presentación de la campaña “Combate la distopía, elige la librería”. El encuentro ha servido para poner sobre la mesa una realidad incómoda: aunque las cifras de Sant Jordi hayan sido positivas, el día a día de las librerías de proximidad se ve amenazado por una suma de prácticas comerciales que erosionan, desmontan y precarizan el sector.

La campaña tiene sus raíces en el Plan Nacional del Libro y la Lectura (2022/2023) impulsado por la Generalitat. “Venimos de lejos y queremos llegar lejos. Es un compromiso colectivo”, ha subrayado Maite Cusó, encargada de leer un manifiesto que ya puede consultarse en Trialallibreria.cat. El texto plantea fenómenos graves como la concentración del mercado y la “amazonización” de la cultura, y advierte de que la compra de libros fuera de los canales tradicionales pone en peligro todo el ecosistema.

Escuelas, bibliotecas y licitaciones, los puntos críticos

El Gremi ha explicado claramente cuáles son las líneas rojas. Por un lado, existen prácticas que incumplen directamente la Ley del Libro, como determinados descuentos. Por otro, maniobras que, aunque sean estrictamente legales, persiguen un beneficio individual inmediato que acaba debilitando un sector fuertemente interdependiente.

Gemma Barrufet ha señalado las malas prácticas de algunas grandes editoriales que suministran a los centros escolares. Estas empresas aplican descuentos ilegales en los libros de texto como reclamo para saltarse a los libreros y quedarse también con la venta directa de los libros de lectura obligatoria.

Asimismo, el sistema actual de concurso público impide que las bibliotecas compren directamente a las librerías de su barrio o municipio. Esto abre la puerta a que grandes fondos de inversión se queden con los contratos, convirtiendo la cultura en lo que Aitor Martos ha definido como “supermercados de libros”. Como consecuencia, las bibliotecas pierden autonomía: ya no compran el fondo que realmente querrían para sus lectores, sino el que la empresa adjudicataria les ofrece desde su almacén. “Nosotros queremos que las bibliotecas sean lo más diversas y plurales posible”, ha recordado Martos.

Sobre este último punto, Eric del Arco ha lamentado que el Gremi lleva entre cinco y seis años manteniendo conversaciones con las administraciones públicas para revertir un modelo de licitaciones que excluye a los libreros como agentes culturales y prescriptores clave.

Cartel de la campaña impulsada por el Gremi de Llibreters de Catalunya

¿Qué está en juego? Un combate contra el algoritmo

Más de 300 librerías se han sumado a la iniciativa para recordar una premisa básica: cómo se compran y se venden los libros, importa. Según ha destacado el Gremi de Llibreters de Catalunya, cuando un lector elige una librería de barrio en lugar de una gran plataforma digital, está defendiendo cinco pilares fundamentales:

  • Pluralidad de voces y diversidad: La concentración de poder de las grandes plataformas impone qué se publica, qué se visibiliza y qué se promociona. Las librerías independientes son las únicas que sostienen catálogos pequeños, críticos e independientes, además de traducciones minoritarias, autores locales y literatura experimental.
  • Prescripción humana: La recomendación de un librero nace del conocimiento y de la vocación de servicio. En la librería de proximidad, la propuesta nunca está condicionada por criterios comerciales ni por algoritmos.
  • Lectura no utilitaria: La librería protege el libro como una herramienta de pensamiento y pausa, y no como una simple mercancía.
  • Tejido comunitario y vida de barrio: Una librería actúa como un punto de encuentro cultural vivo —clubes de lectura, presentaciones y debates—. Cuando una persiana baja para siempre, lo que desaparece no es solo un comercio, sino también un espacio comunitario que conecta cultura, territorio y vecinos.
  • Comercio de proximidad y sostenibilidad: Comprar en librerías protege puestos de trabajo y sostiene un modelo comercial que redistribuye el valor de manera directa y justa dentro del propio territorio, en lugar de desviar los beneficios hacia fondos internacionales.

“Sin librerías se desprotege una lectura crítica e independiente”, insistía Maite Cusó.

De izquierda a derecha: Maite Cusó, Fe Fernández, Eric del Arco, Elisa Fernández, Gemma Barrufet y Aitor Martos, miembros de la junta del Gremi de Llibreters

Más allá de la burbuja de Sant Jordi

La rueda de prensa también ha servido para recordar que, aunque la diada de Sant Jordi es muy importante porque sitúa a las librerías en el centro, las librerías no viven de un solo día. “Estamos aquí porque hacemos un esfuerzo muy grande el resto del año”, ha recordado Eric del Arco.

Como ejemplo de respeto mutuo entre los agentes del sector, se ha puesto el modelo de la Feria de Besalú, donde las editoriales acuden de la mano de los libreros para que sean estos últimos quienes expongan y vendan el fondo editorial. De esta manera, se respetan todos los eslabones de la cadena.

“Los libreros somos utópicos, no distópicos”

La hoja de ruta que seguirá la campaña

Para hacer llegar este mensaje a la sociedad, el Gremi ha trazado varias acciones dentro de la campaña:

  • Divulgación de las malas prácticas: Jornadas informativas para explicar el funcionamiento interno de la cadena editorial, un modelo a menudo desconocido para el gran público y para los centros educativos.
  • Premio Librero Comprometido: El galardón de este año tendrá un eje temático totalmente alineado con los valores de la campaña.
  • Sección interactiva: La web cuenta con un apartado titulado “¿Cómo puedes contribuir a este modelo cultural desde tu ámbito?”, donde se detallan deberes y consejos dirigidos a autores, editoriales, distribuidores, escuelas, bibliotecas y lectores finales.

“Tenemos ganas de sentir que estamos acompañadas”, ha subrayado Aitor Martos.

Agentes culturales de proximidad

El Gremi de Llibreters de Catalunya defiende la figura de los libreros no como dependientes de un “supermercado de libros”, sino como agentes culturales, de proximidad y de confianza. Por eso, el mensaje que quieren transmitir es esperanzador: “Los libreros somos utópicos, no distópicos”, y precisamente por ello han decidido poner en marcha esta campaña, porque creen que el cambio todavía es posible.

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Elia Tabuenca
Elia Tabuenca

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