La Beckett es una de las salas de teatro más conocidas de Barcelona. Por su escenario pasan algunos de los artistas con más renombre de la actualidad para ofrecernos viajes escénicos que emocionan y hacen reflexionar. Pero la Beckett es, sobre todo, la casa de la dramaturgia catalana.
El Obrador de la Beckett tiene como objetivo “cocinar” teatro y del bueno. “La palabra obrador ya indica un poco lo que es: un obrador es el lugar donde se hace el pan de manera artesanal, y esta idea se quiso trasladar al teatro”, nos explica Víctor Muñoz, el responsable de los cursos y del Obrador de la Sala Beckett.
Para conocer mejor todo lo que se cuece en este obrador, Víctor nos recibe en el Club de Autores y nos descubre el lugar donde se “cocina” la dramaturgia.
Los cursos de dramaturgia de la Beckett
Una de las principales actividades del obrador son los cursos de dramaturgia, una formación que se renueva cada trimestre y que está pensada para todo tipo de dramaturgos: tanto para la gente que quiere empezar desde cero, como para profesionales que quieren reciclarse o aprender nuevas técnicas de escritura.
El Obrador propone diferentes itinerarios según las necesidades del estudiante. Por ejemplo, el Itinerario Beckett es un programa de tres años en el que el alumno cursa ocho talleres combinando iniciación, nivel avanzado y otras disciplinas como la dirección o la interpretación.
El valor añadido de este programa llega al final: “Una vez hechos estos ocho cursos, creemos que la persona tiene una base suficiente para lanzarse a escribir una obra larga. Nosotros nos comprometemos a hacer una lectura dramatizada de esta obra con un equipo profesional”, destaca Muñoz.
También cuentan con el Curso Anual de Escritura, un taller que va desde la primera semana de octubre hasta mediados de junio. Una vez a la semana, durante tres horas, los alumnos van desarrollando una obra desde cero, compartiendo el texto con el profesor y los compañeros para recibir feedback. El curso se cierra con una muestra pública de fragmentos.
Esta formación da frutos reales. Textos nacidos en estos cursos han acabado haciendo temporada en teatros de la ciudad, como Polles, polles, polles de Ramon Catà Figuls que se ha podido ver en la Sala Fénix.
Laboratorios, jóvenes y orientación al sector
La actividad del Obrador no termina cuando acaban las clases. De hecho, muchos alumnos que se conocen en un curso y se entienden bien quieren seguir trabajando juntos. Y, para dar respuesta a esta situación, la Beckett les cede los laboratorios: espacios pensados para grupos de trabajo que se encuentran semanalmente alrededor de un tema concreto.
Entre estos laboratorios destaca Primera Versión, un encuentro quincenal donde dramaturgos con obras en proceso leen los fragmentos en voz alta para recibir el feedback de los compañeros antes de seguir escribiendo en casa. Por otro lado, el Obrador de Filosofía funciona como un espacio de investigación donde los participantes toman un tema de carácter más filosófico para investigar juntos las diferentes maneras de llevarlo al escenario.
Además, la Beckett trabaja con institutos de secundaria para introducir a los jóvenes en la dramaturgia: “No tanto para que vean espectáculos, sino para que escriban la pieza que a ellos les gustaría ver en escena y que generalmente no encuentran. Esto hace que se identifiquen muy rápidamente con los personajes”, nos explica Víctor.
¿Y qué pasa cuando un alumno termina su texto y no sabe cómo moverlo? La Beckett también está ahí para orientar. Aunque cada teatro tiene sus dinámicas, desde el Obrador orientan a los nuevos autores según el perfil de la obra: “Si es una pieza experimental, les decimos a qué puertas llamar o qué buzones de lectura consultar, o les informamos de premios y convocatorias a través de nuestro boletín mensual”.
El Club de Autores
Escribir puede ser un proceso muy solitario. Conscientes de ello, cuando la Beckett se trasladó al Poblenou decidió crear el Club de Autores, un espacio nacido a causa de la demanda de los creadores, que estaban cansados de “dejarse todo el dinero en las cafeterías”.
Este espacio, completamente gratuito y de libre acceso, funciona como un punto de encuentro y trabajo flexible. Los autores solo tienen que contactar con el Obrador para reservar el espacio según sus necesidades: desde ir cada mañana con el ordenador durante un par de meses hasta utilizarlo de manera puntual.
Además, no está pensado solo para el trabajo individual; es un espacio abierto donde encontrarse con la propia compañía, realizar reuniones o hacer lecturas en voz alta de primeras versiones con actores amigos para probar qué funciona y qué no antes de cerrar un texto. Su flexibilidad es tal que tienen cabida tanto autores locales que se están iniciando como dramaturgos de otros países que pasan una temporada en Barcelona y necesitan un lugar donde crear.
Las tutorías personalizadas con dramaturgos
Otro de los servicios clave del Obrador son las tutorías de dramaturgia. Este servicio nació para dar respuesta a una necesidad muy concreta de los autores: disponer de una mirada externa y profesional en momentos cruciales de la creación.
Y es que en la escritura teatral hay dos puntos críticos; cuando se tiene una primera versión cerrada y se necesita que alguien detecte dónde chirría o qué puntos hay que mejorar, o bien cuando el autor se encuentra bloqueado a mitad de camino y no sabe por dónde continuar.
Cualquier persona puede acceder, y el autor puede proponer la persona con quien le gustaría hacer la tutoría, sea un docente habitual de la casa o cualquier otro profesional del sector. El equipo del Obrador es quien gestiona directamente el contacto y la disponibilidad del tutor solicitado (que puede ir desde figuras destacadas como Lluïsa Cunillé hasta autores internacionales). Además, como apoyo a la comunidad de alumnos, cualquier persona que haya hecho un curso en la Sala Beckett tiene derecho a una tutoría totalmente gratuita, mientras que para los usuarios externos se trata de un servicio de pago.
Exportar el talento catalán
Otro de los grandes pilares de la Beckett es visibilizar la dramaturgia catalana en el extranjero. Por ello, el Obrador cuenta con diferentes tipos de residencias. Una de ellas es la del Autor Residente, un dramaturgo anual que es escogido directamente por la dirección artística para trabajar codo con codo con el teatro. Esta temporada pasada ha sido Oriol Puig Grau y la próxima será Núria Coromines.
Gracias al apoyo de la Fundación SGAE, cada año un autor catalán pasa dos semanas en el Centro Dramático Nacional (CDN) de Madrid y la Beckett acoge a dos autores españoles. Asimismo, en colaboración con el Institut Ramon Llull, se han impulsado residencias cruzadas de tres semanas en Nueva York.
Pero la gran cita internacional de la Beckett es el Obrador de Verano. Durante una semana de julio se concentran cursos intensivos, charlas y un ciclo de lecturas dramatizadas. Estas lecturas incluyen el Taller Internacional (piezas breves de autores emergentes de todo el mundo), propuestas de la nueva dramaturgia, y textos nacidos de las ayudas a la escritura Benet i Jornet.
Además, para evitar que las traducciones de obras catalanas queden olvidadas en un cajón, la Beckett creó el portal Catalandrama. Esta web ofrece acceso gratuito a traducciones de teatro catalán a otras lenguas y recibe entre 700 y 1.000 solicitudes al año de directores, universidades o estudiantes de todo el mundo.
De los laboratorios a los grandes escenarios: el caso de Oriol Puig Grau
La labor de la Beckett tiene sus frutos. Y uno de los casos más destacados es el de Oriol Puig Grau. El autor comenzó participando en un proyecto internacional financiado por la Unión Europea y coordinado por la Beckett junto con teatros de Inglaterra, Dinamarca y Grecia. De aquel proceso nació Karaoke Elusia, un texto que se estrenó en la sala de arriba de la Beckett con un gran éxito.
A partir de aquel momento, la pieza se tradujo al castellano, viajó al CDN de Madrid y giró por Cataluña. El impacto fue tal que Puig Grau fue nombrado autor residente de la Beckett, recibió un encargo del Teatre Nacional de Catalunya (TNC) y, a día de hoy, se ha convertido en una de las voces más conocidas de la nueva dramaturgia.
Como reflexiona el propio Víctor Muñoz, “es muy difícil encontrar un dramaturgo o dramaturga en Cataluña que en un momento u otro no haya pasado por el Obrador de la Beckett. Al final, somos un espacio donde pasan cosas a puerta cerrada, donde se amasa el teatro del futuro sin la presión del público ni de los focos”. Un espacio de artesanía que, después de más de veinte años, sigue siendo la cocina donde se decide hacia dónde va la escena catalana.
