El Campus Mundet verá emerger un nuevo centro de investigación internacional. El antiguo teatro del campus de la Universitat de Barcelona (UB) se convertirá en el Barcelona Center for Applied Neurosciencies (BCAN), que aspira a ser referente internacional y motor de la investigación y la innovación en el ámbito de la neurociencia y de la neurotecnología aplicada a la salud.
Con este nuevo centro, Barcelona reforzará su papel como polo científico y de atracción de talento y de inversiones. Las obras para ponerlo en marcha empezará previsiblemente en 2027, y terminarán en diciembre de 2028, para dar forma a un centro que ambiciona convertirse en referente internacional desde una faceta multidisciplinaria e intersectorial. Así, dará cabida a profesionales y agentes del ámbito de la investigación y la innovación, y también de la sanidad, la docencia, la tecnología y el mundo empresarial. Para darles espacio, el edificio incluirá laboratorios y zonas de investigación avanzada, así como una neuroincubadora con espacios de validación tecnológica de nuevas investigaciones.
Liderado por la UB a través del Institut de Neurociències, el BCAN está abierto al resto de universidades públicas de Barcelona que trabajan en este ámbito, con el fin de maximizar su impacto. El centro, que cuenta con el apoyo de la Generalitat y de la Diputación, se levantará con un presupuesto de más de 11,8 millones de euros, asumidos a partes iguales por la Diputación y los fondos europeos Feder.
“Nueva era para la neurociencia”
El BCAN no sólo se propone ser referente internacional, sino representar el punto de partida de “una nueva era para la neurociencia”, como ha defendido Jordi Alberch, director del Institut de Neurociències. Precisamente Alberch lidera el proyecto desde que se presentó a la Diputación y a la Generalitat hace tres años, con la voluntad de “dar un salto científico sin precedentes en el ámbito de la salud mental”, con el desarrollo de equipaciones técnicas y del conocimiento. De hecho, el BCAN será un centro único en sus características a nivel estatal, y pocos centros de Europa podrán igualar su capacidad en ámbitos que irán desde la neurociencia cognitiva hasta la neuroestimulación, bases genéticas, biomarcadores e inteligencia artificial aplicada, entre otros.El largo recorrido del proyecto ha permitido ir avanzando en varias líneas en paralelo a la llegada de la financiación, como la adquisición de material y equipación, y una primera contratación de personal que ha dado pie a la Unidad de Neurociencia Cognitiva. Y es que no hay tiempo que perder: la incidencia de las enfermedades neurológicas y mentales va en aumento, lo que convierte en una prioridad la investigación en este ámbito. En este sentido, se estima que en Europa hay diez millones de personas con demencia y se calcula que esta cifra se puede duplicar en 2050, mientras que unos cuarenta millones de personas presentan cuadros clínicos de depresión. En este contexto, el BCAN quiere desempeñar un papel determinante en el abordaje de estas enfermedades, convirtiendo Barcelona en un referente internacional en desarrollo e innovación en neurociencia aplicada.
Un nuevo resurgir para Llars Mundet
La sede del centro se instalará en el antiguo teatro del Campus Mundet, que transformará el espacio en el centro de investigación manteniendo la memoria del edificio. Lo hará con un proyecto liderado por Barceló Balanzó Arquitectes y Scob Arquitectura i Paisatge, ganador de un concurso público en junio, que reconoce la singularidad del edificio, obra de Josep Maria Baldrich y con una capacidad de 1.300 espectadores.El recinto, de 14 hectáreas —con seis de bosque— adquirirá este nuevo rol de referente en neurociencia en los mismos espacios que se levantaron en 1954. Entonces con el nombre de Llars Anna Gironella de Mundet, el espacio tomó forma para dedicarlo a la atención de personas en situación vulnerable. Las instalaciones —impulsadas para sustituir la Casa de la Caritat del Raval, que había quedado obsoleta— llegaron a acoger a más de 2.200 personas entre personal laboral y residentes, que incluían huérfanos, ancianos y personas enfermas. El recinto empezó a quedar en desuso en la década de los 80 y 90, y la Diputación cedió el edificio del teatro a la UB para ampliar su Campus Mundet en 1994.
Desde entonces, y aunque la UB ha utilizado parcialmente los laterales del edificio, la sala central del auditorio ha continuado en desuso, y ahora acogerá el nuevo BCAN. Para mantener esa memoria, el proyecto conserva elementos característicos del inmueble, como las gradas del teatro, que quedan integradas en la nueva organización del espacio. También pone en valor el legado artístico del teatro, con piezas de Josep Guinovart, Julio Bono y Armand Olivé, que se convierten en hilo conductor del espacio. ¿El objetivo? Hibridar la memoria artística y patrimonial con la innovación científica y tecnológica, para que convivan de forma natural en el centro.
Las obras aprovecharán la estructura existente y utilizarán sistemas industrializados en seco para reducir tiempos, residuos y costes, para tener listo cuanto antes un edificio que incluirá una cubierta verde con placas fotovoltaicas, herramientas para la gestión integral del agua y materiales de bajo impacto, dentro de un modelo arquitectónico que busca la sostenibilidad y la adaptabilidad.
Con este proyecto, la Barcelona científica sumará un nuevo polo de investigación, en un camino que la ciudad transita desde hace años, con proyectos como el del nuevo Clínic, el centro Fraunhofer, la Ciutadella del Coneixement, el CaixaResearch Institute y múltiples infraestructuras científicas de primer orden, en una apuesta clara por la ciencia y la innovación desde la capital catalana.
