Mundana: un refugio urbano para el diseño, los objetos con alma y el placer cotidiano

Mundana, un refugi urbà pel disseny
Mundana, un refugi urbà pel disseny

En el corazón del Eixample, la inquietud de los hermanos Anna y Jaume Colomer toma forma en una tienda que reúne desde objetos creados por pequeños artesanos locales hasta descubrimientos llegados de todo el mundo: Francia, Italia e incluso Nueva Zelanda

(Redactora en The New Barcelona Post)
26 de enero de 2026

Desde unos divertidos patitos amarillos hasta chaquetas Harrington. Desde la mostaza francesa Pommery hasta los canelones y galets de SanMartí. Mermeladas del Empordà, aceites de Llàgrimes del Canigó, pesto de pistacho siciliano o un toque de wasabi japonés. Y todavía hay cántaros reinterpretados por artistas contemporáneos como Javier Mariscal o André Ricard, navajas para salir a buscar setas, peonzas o juegos de mesa que invitan a compartir un rato de pausa, portadas de The Barcelonian o marcapáginas con carácter. En Mundana, toda esta variedad de artículos parece convivir sin jerarquías aparentes, pero un hilo invisible los conecta: son objetos con alma. Lejos de tendencias y modas pasajeras, estos objetos nos invitan a disfrutar conscientemente de los pequeños placeres más mundanos y cotidianos.

Incluso antes de cruzar el umbral de este refugio urbano para amantes del diseño y los objetos con alma, un cartel advierte que no se trata de una tienda cualquiera: Aquí no se hacen rebajas. El cartel recibe a los clientes en plena época de descuentos masivos, especialmente en las grandes marcas, y explica por qué: aquí no se rebaja la calidad de los productos cuidadosamente seleccionados, ni del servicio atento y personalizado. Tampoco sienten la necesidad de liquidar stock, los productos son atemporales y sobreviven temporada tras temporada.

El alma de Mundana son Jaume y Anna Colomer, hermanos y socios —o socios y hermanos— con trayectorias vitales alejadas del diseño, pero con una sensibilidad e inquietud compartida. Ella, doctora en biología, dirigió durante años un laboratorio de investigación contra el cáncer: un trabajo exigente y absorbente, hasta que a los 55 años decidió darle un giro a su vida. Él, director creativo para diferentes marcas, con una mirada entrenada para percibir el alma y la historia de los proyectos más allá de las tendencias.

Ambos compartían desde hacía años una misma inquietud: la necesidad de encontrar en la capital catalana un establecimiento con el que identificarse y reconocerse a través de los artículos, un lugar donde los objetos “cuenten historias, no solo de quienes los producen, sino también de quienes los eligen, los compran y los utilizan”, subraya Anna. Al no encontrar en Barcelona ninguna tienda que reuniera estas características, decidieron crear la suya propia. Así nació Mundana en 2019, inicialmente como un negocio exclusivamente online. Sin embargo, la pandemia trastocó todos los planes y tuvieron que deshacer el proyecto. Pero tomaron una decisión práctica que les permitiría despegar de nuevo: en lugar de buscar un espacio donde guardar los objetos que ya tenían en su almacén, decidieron exponerlos en un local a pie de calle, para que las personas interesadas pudieran contemplarlos y adquirirlos.

Esta solución improvisada se convirtió en el origen del concepto actual de Mundana: una tienda para pasear, un espacio para inspirarse y reconocerse a través de una gran variedad de objetos: piezas de ropa atemporales, pequeños placeres gastronómicos o artículos para el hogar. Después de un primer local de poco más de 50 metros cuadrados y de casi tres años en Gràcia, Mundana se trasladó, en el verano de 2024, al Eixample (Aribau, 34), donde finalmente ha encontrado su espacio y público.

Mundana nació en 22019 fruto de la inquietud y la sensibilidad de dos hermanos, hoy ya socios: Jaume y Anna Colomer. © Mundana

Clásicos atemporales, renovados con mirada contemporánea

La selección de Mundana responde a un criterio claro: el clásico renovado. Aquí no hay tendencias efímeras ni modas impuestas por las grandes firmas. Hay piezas atemporales, pero reinterpretadas con mirada contemporánea. El ejemplo más claro son los cántaros, que año tras año el Museo del Cántaro de Argentona rediseña de la mano de artistas contemporáneos como Miquel Milà o Javier Mariscal, convirtiéndose en uno de los best-sellers de Mundana. Un objeto que, además, encarna la filosofía central de Mundana: “Objetos cotidianos y atemporales, fuertemente arraigados a la tradición, reinterpretados por diseñadores que son referentes contemporáneos”, resume Jaume Colomer. 

Son objetos icónicos: clásicos que no pasan de moda, como las gabardinas Harrington o los aceiteros de Rafael Marquina, pero también descubrimientos únicos y exclusivos, de marcas quizás poco conocidas, pero de gran calidad. De hecho, desde Mundana se defiende el concepto de nueva exclusividad, que cuestiona el paradigma tradicional: “La exclusividad no responde al precio elevado ni al acceso restringido. No significa que solo unos pocos puedan tenerla, sino que es resultado de una selección personal y con criterio, con objetos que no son de consumo masivo”, defiende Anna. Quizás de un suéter solo existan unidades limitadas. Quizás un objeto no volverá a hacerse igual, pero esta exclusividad no excluye, sino que invita a disfrutar y descubrir.

Aunque Mundana nació inicialmente como un proyecto online y, para después trasladarse a Gràcia, es en el Eixample donde ha encontrado su lugar y su público. © Mundana

La selección, aunque ecléctica, es clara. Desde pequeños artesanos locales —como los marcadores de libros de Christian García, las ilustraciones de Cristina Losantos o las joyas de Marta Alonso— hasta marcas arraigadas al territorio —desde los suéteres de IAIOS hasta los cuchillos Pallarès— y firmas internacionales de referencia, quizás aún desconocidas en la ciudad: la italiana de productos para el hogar Alessi, las zapatillas alemanas HAFLINGER o incluso paraguas importados desde el otro lado del mundo: desde Nueva Zelanda, con la marca Blunt. El criterio es sencillo pero inflexible: seleccionar el producto referente de cada categoría, siempre desde una mirada ética y sostenible. Si la mejor mostaza es francesa, viene de Francia; la mejor pasta, de Sicilia; y el mejor pimentón, de La Vera (Extremadura).

Esta selección responde también a la nostalgia por una ausencia en la ciudad: la icónica tienda Vinçon —que cerró en 2015—, un referente en el mundo del diseño no solo en Barcelona, sino a nivel internacional, y en la que entrar no era solo consumir, sino vivir toda una experiencia. “Ni de lejos nos reivindicamos como herederos de Vinçon, no lo merecemos. Pero nos sentimos huérfanos, pese a no tener ninguna vinculación biológica, de aquel establecimiento que para nosotros es sin duda un referente”, afirma Jaume. Por este motivo, los fundadores del proyecto apuestan por el concepto de tienda paseable, un espacio en el que no se entra necesariamente para consumir, sino también para inspirarse.

Jaume y Anna Colomer apuestan por hacer sentir al visitante como en casa, con sofás, decoración, una cuidada selección musical y un trato personalizado. © Mundana

Así, aunque Mundana comenzó como un proyecto exclusivamente online, hoy la mayoría de sus clientes prefieren el trato presencial: el consejo directo, el relato y las historias que hay detrás de cada objeto, una compra pausada que rechaza el consumismo masivo, en un espacio que invita a pasear, con una cuidada selección musical, sofás y una decoración pensada para hacer sentir como en casa. Además, todos los objetos que se exponen en Mundana comparten una misma esencia y filosofía: disfrutar de los placeres cotidianos. “Están pensados para que el cliente se rodee de artículos que mejoren el día a día y que inviten a pequeños momentos de disfrute, tan sencillos como preparar un huevo frito con las puntas crujientes”, resume Jaume.

Mundana es también un espacio de encuentro. Se realizan presentaciones de libros, conversaciones y estancias temporales de artesanos que convierten la tienda en un taller efímero, acercando su oficio a los clientes. De estos eventos se llaman apariciones mundanas, que reflejan este contraste entre el concepto elevado —con referencia a las apariciones marianas y los placeres mundanos— y su significado cotidiano, que invitan a disfrutar del día a día.

Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

Redactora en The New Barcelona Post

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