Hace poco más de diez años, el movimiento B Corp aterrizó en España impulsado por una idea sencilla pero poderosa: que la empresa puede ser una de las fuerzas más transformadoras para construir un futuro mejor. Desde entonces, B Corp ha hecho crecer esta convicción hasta convertirla en un movimiento capaz de cambiar la manera como entendemos el éxito empresarial. Lo que empezó como una aspiración compartida se ha convertido en una comunidad que demuestra, con hechos, que generar valor económico, social y ambiental a la vez no solo es posible, sino necesario.
En Barcelona se hicieron los primeros pasos, en un entorno especialmente fértil para la innovación social y empresarial. En 2017 se logró el hito de las primeras 50 empresas certificadas, y se impulsaron iniciativas clave como Multiplicadores B y la Academia B: por un lado, una red de profesionales formados para promover los estándares B Corp; por el otro, una comunidad académica dedicada a la investigación sobre este nuevo modelo empresarial. Una vez establecidas las bases del movimiento, en 2019, se consolidó la creación de B Lab Spain como entidad independiente para impulsar el movimiento en todo el país.
El crecimiento se aceleró a partir de 2021. Se lograron las 100 empresas B Corp, se lanzó el manifiesto que reclamaba el reconocimiento legal de las empresas con propósito y se impulsaron iniciativas territoriales como Barcelona+B, reflejo del papel clave que esta ciudad ejerció como espacio de experimentación en esta nueva economía.
El año 2022 marcó un punto de inflexión histórico. Con más de 200 empresas certificadas, el movimiento lideró una movilización ciudadana y empresarial sin precedentes que consiguió la aprobación de las Sociedades de Beneficio e Interés Común (SBIC) dentro de la Ley Crea y Crece. España se situó así en vanguardia europea al reconocer jurídicamente las empresas que integran el impacto social y ambiental en su propósito.
En los años siguientes, la comunidad superó las 250 empresas, se fortaleció el liderazgo empresarial comprometido con el impacto y el movimiento siguió ganando visibilidad social. Campañas de alcance nacional como Se Escribe con B contribuyeron a consolidar una idea que hoy ya forma parte del debate económico: la empresa no puede limitarse a generar beneficios económicos, tiene que maximizar el valor que aporta a la sociedad.
Hemos demostrado que es posible construir una comunidad de empresas con propósito, y ahora esta comunidad está preparada para actuar de manera colectiva y multiplicar su impactoAl cumplirse el décimo aniversario en 2025, la comunidad logró las 334 empresas B Corp, mientras que cerca de 14.000 compañías en España ya utilizaban los estándares del movimiento para medir y mejorar su impacto. . Entre las empresas certificadas, destacan organizaciones tan diversas y reconocidas como Central Lechera Asturiana, Estrella Galicia (Hijos de Rivera), Ferrer, ECOALF o ISDIN. Hoy, una de cada tres personas en el país ya conoce el movimiento B Corp, y el 81% confía en este modelo empresarial.
Además, el año pasado presentamos la renovación más ambiciosa de nuestros estándares internacionales. A partir de ahora, ser una empresa líder implicará cumplir requisitos obligatorios en en siete grandes temas de impacto, como la acción climática, los derechos humanos, el trabajo justo o la gobernanza de las partes interesadas. Esta transformación marca el inicio de la segunda década de impacto del movimiento B Corp en España: hemos demostrado que es posible construir una comunidad de empresas con propósito, y ahora esta comunidad está preparada para actuar de manera colectiva y multiplicar su impacto.

En 2015 empezábamos este camino con un objetivo claro, muchas incertidumbres e infinidad de retos por delante. Hoy comenzamos esta segunda década del movimiento con la misma ambición, pero con algunas certezas que nos llenan de esperanza: que las empresas que sitúan el propósito en el centro de su actividad han demostrado más capacidad de resiliencia, atracción de talento y confianza, y que impacto y competitividad no son realidades opuestas, sino aliados inseparables. Sobre todo, que en un mundo de recursos finitos y desafíos globales crecientes, la sostenibilidad ya no es un atributo reputacional, si no una ventaja competitiva.
La primera década demostró que las empresas con propósito son posibles. La segunda, que empieza ahora, tiene que demostrar que son imprescindibles.