La mirada insumisa del cine de Germanie Dulac llega al Museu Tàpies

Fotograma de 'La Coquille et le clergyman' de Germaine Dulac, de 1928
Fotograma de 'La Coquille et le clergyman' de Germaine Dulac, de 1928

Del 16 de octubre hasta el 22 de febrero, el museo coge esta ambiciosa muestra comisariada por Imma Prieto, directora del centro, e Imma Merino, crítica de cine y profesora universitaria

13 de noviembre de 2025 a las 17:09h

Cuando se habla del cine de las vanguardias, tendemos a pensar en nombres como Fritz Lang, F.W. Murnau, o nuestro Luis Buñuel y su Perro Andaluz. Pero igual que sucedía en otros movimientos artísticos, también hubo mujeres soñando, imaginando y, sobre todo, creando. Y es curioso porque, aunque muchas en su época fueron reconocidas ---y apreciadas---, han tenido que pasar casi cien años para que hayan venido otras mujeres a recuperar la obra y legado de aquellas.

Es el caso que nos incumbe, el de Germainde Dulac, a quien la directora del Museu Tàpies de Barcelona, Imma Prieto, junto a la crítica de cine y profesora universitaria, Imma Merino, dedican una retrospectiva que resulta más bien una relectura del canon cinematográfico desde la perspectiva de género y disidencia. Un viaje hacia una mirada que fue silenciada, pero que nunca dejó de interpelar al presente.

Y es que en una época en la que el cine apenas aprendía a hablar, Germaine Dulac ya le exigía un alma. Su cámara no solo registraba imágenes, sino que respiraba pensamiento, deseo y revolución. Cien años después, su obra regresa a la luz en Germaine Dulac. Je n’ai plus rien, la primera exposición monográfica en Europa dedicada a la cineasta francesa (Amiens, 1882 – París, 1942), figura clave del cine experimental, el impresionismo cinematográfico y el pensamiento feminista del siglo XX.

En los años veinte, cuando las vanguardias masculinas dictaban los límites del arte, Dulac rompió el encuadre. Frente al dominio del teatro o la pintura, defendió la autonomía del cine como lenguaje propio, capaz de expresar movimiento, ritmo, luz y emoción sin necesidad de palabras. “El cine —decía— debe ser música para los ojos”.

Su obra explora los pliegues de la interioridad y los deseos humanos a través de recursos visuales innovadores, con sobreimpresiones, desenfoques, ritmos alterados o encuadres fragmentados. Con ello, anticipó las estéticas del cine poético y experimental posterior, y abrió la puerta a una sensibilidad nueva que entendía la imagen como experiencia sensorial y espiritual.

Películas como La Souriante Madame Beudet (1923), La Fête espagnole (1920), L’Invitation au voyage (1927) o La Coquille et le clergyman (1928) —considerada la primera película surrealista de la historia antes de Un chien andalou— revelan su valentía para desafiar las convenciones formales y las políticas del deseo. Y todo ello, desde un punto de vista distinto, desde el campo ciego del encuadre. En sus películas, la mujer deja de ser el objeto del deseo para convertirse en el sujeto activo que piensa, sueña, desea y se rebela. En un mundo de silencio, Dulac pone en marcha la rebelión de la mirada femenina.

Germaine Dulac en plató durante el rodaje de 'Gossette', en 1923.

Porque su cine no es solo una cuestión estética, sino también política. En cada plano parece preguntar de qué manera la imagen puede liberar al espectador de los discursos dominantes. Y en su época, esta actitud resultaba profundamente subversiva, y su cámara, su forma de mirar era, en sí misma, una forma de insumisión.

Entre los años 1915 y 1935, Germaine Dulac desarrolló una carrera intensa y diversa. Fue directora, guionista, teórica y productora, y también una de las pocas mujeres que dirigieron estudios propios en la Francia de entreguerras. Su activismo feminista la llevó a vincularse con movimientos por la igualdad de género y con asociaciones de mujeres periodistas y artistas.

En colaboración con la Filmoteca de Catalunya, el proyecto se amplía con un ciclo de proyecciones
Su colaboración con otras creadoras como la cineasta Marie-Anne Colson-Malleville ---quien fue también su compañera durante más de veinte años---, o la escritora Irène Hillel-Erlanger, le permitió tejer redes feministas en el París de los años veinte, donde el arte se convertía en un espacio de resistencia. Dulac concebía el cine no solo como medio de expresión, sino como herramienta para cuestionar las jerarquías del poder, la mirada patriarcal y la normatividad sexual.

La exposición del Museu Tàpies recupera esta dimensión política y afectiva de su cine, y propone un recorrido donde sus películas dialogan con materiales inéditos, guiones originales, correspondencias y ensayos teóricos que reflejan su pensamiento crítico sobre la representación, la autoría y la libertad creativa.

Merece mención el enorme trabajo de investigación de las dos comisarias de la muestra, que se articula en varios ejes temáticos. El primero, El cine como arte del movimiento, se centra en las innovaciones formales de Dulac y su papel dentro del llamado impresionismo cinematográfico francés, junto a figuras como Jean Epstein, Abel Gance o Marcel L’Herbier.

El segundo, El cuerpo y el deseo, explora su tratamiento del cuerpo femenino como territorio de experiencia, en contraposición a la mirada objetual del cine de su tiempo. Este ámbito incluye una pieza audiovisual de la cineasta contemporánea Mercedes Álvarez, que captura y destaca los grandes temas en la obra de Dulac, estableciendo un diálogo entre pasado y presente que no deja de sorprendernos, pues la voluntad y el deseo femeninos son el núcleo central.

'La Coquille et le clergyman', de 1928.

Por su lado, el tercer eje, El cine y la historia, aborda su dimensión política, con especial atención a Le Cinéma au service de l’Histoire (1935), un documental que reflexiona sobre las dictaduras europeas y los peligros del nacionalismo. Su lucidez resulta inquietante, no solo por el momento en que lo produjo ---antes del ascenso de Hitler al poder--- sino porque casi un siglo después sigue siendo de rabiosa actualidad en el contexto político actual.

El título de la exposición, Je n’ai plus rien (Ya no tengo nada), proviene de la última carta que escribió Dulac antes de morir en 1942. Sin embargo, lejos de la resignación, esa frase resuena como una afirmación poética de independencia: desprenderse de todo para ser libre.

'L'invitation au voyage,' de 1927.

Lo maravilloso de este proyecto pilotado por el Museu Tàpies es que no se limita a las salas expositivas. En colaboración con la Filmoteca de Catalunya, el proyecto se amplía con un ciclo de proyecciones que se celebrará del 1 de octubre al 23 de noviembre, donde se presentará la filmografía esencial de la autora. Ambas instituciones ofrecen entradas cruzadas con descuento para fomentar el diálogo entre museo y cine.

Y también coeditan junto a la editorial Wunderkammer el volumen Germaine Dulac. ¿Qué es el cine?, que reúne por primera vez en castellano los textos y conferencias de la directora, traducidos a partir de la edición francesa de Tami Williams y Clément Lafite. El libro cuenta con prólogo de Imma Prieto e Imma Merino, y su versión catalana se editará como publicación no venal dentro del marco expositivo.

'La Coquille et le clergyman' está considerada como la primera película surrealista.

Asimismo, el Museu Tàpies acompañará la muestra con un amplio programa de actividades públicas y educativas, donde destacan la mesa de debate “La imagen insumisa. Germaine Dulac y el imaginario femenino del surrealismo” (3 de febrero de 2026), con las investigadoras Tami Williams, Elena Castro Córdoba y Lucía Ramírez Blanco, y la conferencia corporal de Mal Pelo (4 de febrero de 2026), un diálogo entre danza, cuerpo e imagen inspirado en el legado de la cineasta.

“Realizar la primera exposición monográfica de Germaine Dulac en España ---afirman las comisarias--- implica mostrar la diversidad de naturalezas que aborda su cine: la experimentación formal, la narrativa vanguardista y la mirada documental comprometida”. Y es que la exposición no solo recupera a una autora olvidada, sino que propone una revisión crítica del papel de las mujeres en la historia del cine y del arte.

La muestra, pues, es la recuperación necesaria de la mirada insumisa de Germaine Dulac más de un siglo después. ¿Qué significa filmar, mirar y desear en libertad? ¿Quién teme el deseo de la mujer? Sigue preguntándose, con la misma urgencia que en los años veinte, para darnos cuenta de que su legado no pertenece al pasado, sino a un presente que necesita volver a imaginarse.

'Thèmes et variations', de Germaine Dulac, de 1929.