LA SEMANA DE LAS GALERÍAS

Miquel Alzueta: “Los artistas se eligen con olfato, no con estadística”

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Miquel Alzueta 1
(Directora de The New Barcelona Post)
07 de abril de 2026

Hay galerías donde las obras se imponen. Y hay otras donde lo primero que se impone es la luz. En la sede de Galeria Alzueta frente al Turó Park, la luz entra con la misma intención que una obra bien colocada: no es decorativa, es discursiva. Atraviesa los ventanales, rebota en las paredes y ordena el espacio con una lógica casi curatorial. Antes de mirar cualquier pieza, ya se intuye una manera de entender el arte —y también el negocio.

Detrás de esta forma de ordenar el espacio está Miquel Alzueta (Barcelona, 1956), editor antes que galerista y fundador de un proyecto que ha ido creciendo hasta convertirse en una estructura con varias sedes —Barcelona, Madrid, París y el Empordà— y una clara vocación internacional. Hoy, con su hija Júlia al frente de la dirección artística, la galería transita hacia una segunda generación que no solo asegura continuidad, sino también transformación. Es en este equilibrio —entre mirada y negocio, entre intuición y estructura— donde muchos sitúan su modelo como un caso de éxito dentro del galerismo contemporáneo. Una etiqueta que él aborda con cierta distancia.

— No te veo del todo cómodo cuando digo que sois un modelo de galería de arte de éxito.

— No, no, en absoluto. Al contrario, estoy encantado de que se pueda considerar así. Y es cierto que somos una galería un poco atípica dentro del panorama. Ahora ya en segunda generación, con mi hija liderando los contenidos, hemos construido un proyecto centrado en el arte contemporáneo, pero con voluntad de ser serio, transversal e internacional.

— ¿Qué significa exactamente una galería “seria, transversal e internacional”?

— Seria significa rigor en la selección. Transversal, que no nos encasillamos en una sola línea: trabajamos escultura, pintura, fotografía, artistas muy radicales y otros que quizá lo son menos. E internacional porque el mercado ha cambiado mucho: hoy más de la mitad de las piezas que vendemos se van fuera, a Estados Unidos, a Asia, a Europa… El negocio se ha globalizado completamente.

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Miquel Alzueta 

— Hablabas de una galería “atípica”. ¿Lo sigue siendo?

— Supongo que lo era mucho más al principio. Creé una galería muy personal, con mis manías, mezclando arquitectura, diseño, pintura… era casi una galería outsider, más underground. Con los años eso ha evolucionado. Hoy somos probablemente más reconocibles dentro del circuito europeo de arte contemporáneo, pero manteniendo esa idea de no encasillarnos del todo.

— ¿Las galerías son un negocio rentable o responden a otra lógica?

— Es un negocio difícil en el que ganar dinero es muy complicado, pero perderlo también. Necesitas mucho tiempo, porque los clientes se construyen con los años. Y no hay barreras de entrada: cualquiera puede abrir una galería. Ahora bien, lo complicado es que perdure. Hacer que un proyecto aguante 25, 50 o 100 años es el verdadero reto.

— Antes hablabas de encontrar artistas. ¿Es suerte, olfato o números y estadística?

— Todo es olfato. No hay estadística posible. Un artista que funciona en Alemania puede no funcionar aquí. Los artistas que tenemos, aunque sean muy distintos entre ellos, están elegidos por el mismo ojo. Responden a una misma sensibilidad.

"Si no hay algo que me remueva rápidamente, no entro"

— ¿Y cómo es ese ojo? ¿Cómo es la mirada de Alzueta?

— Lo primero que buscamos es continuidad. Que sea alguien que dentro de dos años no deje la pintura para hacer otra cosa. Y luego hay algo muy inmediato: si no hay algo que me remueva rápidamente, no entro. No es solo belleza, pero sí tiene que haber algo que me conecte.

— ¿El arte debe ser incómodo?

— Me gusta que a veces una obra te haga dudar si podrás convivir con ella o no. Trabajo con artistas que para mucha gente son difíciles, pero para mí no lo son en absoluto. Yo puedo tener en un mismo espacio una obra de Rose Wylie, un dibujo de Torné Esquius y una escultura de Jordi Alcaraz, que no tienen nada que ver, pero hay un hilo. Y ese hilo es lo que busco.

"Si encuentro algo que quiero y creo que encaja con la galería, me da igual si será fácil o difícil de vender. Trabajamos con artistas que venden mucho y con otros que venden muy poco"

— ¿Y cómo se encuentran hoy esos artistas?

— Ha cambiado mucho. Al principio todo era muy local, un artista te llevaba a otro. Ahora trabajamos con artistas de todo el mundo. Internet, las ferias, las bienales… todo eso es clave. Pero también es más difícil. Hay mucho más ruido y encontrar a alguien que encaje de verdad es más complicado que antes.

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Miquel Alzueta 

— En este contexto, ¿dónde sitúas el riesgo?

— No lo sitúo en el terreno económico, sino en el gusto. En el deseo. Si encuentro algo que quiero y creo que encaja con la galería, me da igual si será fácil o difícil de vender. Trabajamos con artistas que venden mucho y con otros que venden muy poco. Y no pasa nada.

— Pero hace falta un equilibrio, ¿no?

— Sí, y sentido común. Si solo piensas en lo que se va a vender, te equivocas. Y si solo piensas en lo que te gusta, también. Se trata de tener cierta intuición, pero también sentido común.

— ¿La crisis de 2008 puso a prueba ese equilibrio?

— Fue muy dura. Justo entonces se incorporó mi hija, Júlia. De repente, el mercado se paró. Y nosotros tomamos una decisión muy clara: no cambiar nada. Teníamos una línea, teníamos unos artistas, y dijimos “aguantamos hasta donde podamos”.

— ¿Y hasta dónde pudisteis aguantar?

— Casi tres años. Seguimos programando, manteniendo la estructura, aunque económicamente iba mal. Y justo cuando estábamos llegando al límite, el mercado remontó. Pero no hicimos ningún giro estratégico, no cambiamos ni la ubicación ni el tipo de artistas ni nuestra propuesta. Seguimos.

Miquel Alzueta 4 - Interior de la galeria Alzueta del Turó Park
Miquel Alzueta 4 - Interior de la galeria Alzueta del Turó Park 

— ¿Qué papel juegan hoy las ferias en el modelo de negocio de una galería?

— Son imprescindibles, pero han cambiado mucho. Antes eran una parte clave de la facturación. Sin ferias no habríamos podido vivir, pero hoy ya no es así.

"Sin ferias no se puede vivir, pero de las ferias tampoco se vive"

— ¿En qué sentido?

— Hoy vas a una feria y, como mucho, empatas. No ganas dinero. Los costes son muy altos —te puedes gastar 50.000, 60.000 o 70.000 euros fácilmente— y con los precios que trabajamos es muy difícil recuperarlo.

— Entonces, ¿por qué seguir yendo?

— Porque te da visibilidad y confianza. La gente ve la obra en directo, identifica al artista, y luego, cuando la vuelve a ver en internet o a través de un advisor, es mucho más fácil que compre. Sin ferias no se puede vivir, pero de las ferias tampoco se vive.

"El arte es físico. No somos una aplicación. Nosotros somos, en cierto modo, artesanos de los cuadros y de los marcos"

— ¿Dónde se vende hoy el arte, entonces?

— Cada vez más fuera de la galería física: ferias, plataformas online, art advisors, decoradores… todo eso pesa mucho. Pero nosotros seguimos apostando por el espacio físico, por la galería presencial, y más de una.

— ¿En un momento tan digital?

— Sí, porque el arte es físico. No somos una aplicación. Nosotros somos, en cierto modo, artesanos de los cuadros y de los marcos. Es verdad que hubo una revolución tecnológica —hacia 2016, 2017— y nosotros dimos ese salto. Y eso nos ayudó mucho, sobre todo con la covid-19. Pero el centro sigue siendo la obra y el espacio.

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Miquel Alzueta 

— ¿Cómo ves el momento actual del galerismo en Barcelona?

— Estamos en un cambio generacional muy claro. Yo me retiré hace cinco años porque creo que ahora es el momento de los que tienen 30 años, no de los que tenemos 70. Esto está pasando en todas partes: en Madrid, en Barcelona… los grandes nombres de mi generación desaparecen o dan un paso al lado. Es natural.

— ¿Ese relevo implica también un cambio de modelo?

— Sí, porque aparecen galerías con planteamientos nuevos, y eso requiere también un coleccionismo nuevo. Y ahí es donde Barcelona tiene un problema.

— ¿Cuál?

— Que no hemos conseguido crear un gran grupo de coleccionistas constantes. El mercado existe y funciona, pero no es lo suficientemente sólido. En Madrid, por ejemplo, esto pasa menos. Y en Estados Unidos, aún menos.

"Si los jóvenes tienen problemas para vivir, ¿cómo les pides que se gasten 3.000 euros en un cuadro?"

— ¿Cómo hacer emerger ese coleccionismo joven?

— Es muy difícil. Si los jóvenes tienen problemas para vivir, ¿cómo les pides que se gasten 3.000 euros en un cuadro? Antes había coleccionismo joven. Ahora es mucho más complicado.

— ¿Es una cuestión de precio o de contexto?

— De contexto. Hemos hecho un mundo más difícil para los jóvenes del que recibimos nosotros. Antes era más fácil empezar, ahorrar, comprar. Ahora todo es más caro y más inestable.

— ¿Eso también afecta a la galería?

— Sí, porque nosotros mismos hemos ido subiendo precios con los artistas, pero hemos perdido el tramo más bajo del mercado. Y ese era el punto de entrada para nuevos coleccionistas. Ahora tenemos que reconstruirlo, pero no es fácil.

"Si compras bien, con criterio, no perderás dinero. Pero no tienes que comprar pensando que vas a multiplicar el valor. Eso es un error", Miquel Alzueta

— Cuando alguien compra, ¿detectas si lo hace por inversión o por convicción?

— Siempre digo algo un poco sarcástico: si fuera una buena inversión, me lo quedaría yo. (ríe) Es evidente que hay artistas que se revalorizan, pero eso pasa muy pocas veces. Normalmente es por convicción.

— Sí, pero detrás hay un mercado, hay unos números que tienen que salir…

— Si compras bien, con criterio, no perderás dinero. Pero no tienes que comprar pensando que vas a multiplicar el valor. Eso es un error. Tienes que comprar porque te gusta, porque vas a convivir con esa obra.

— ¿Recuerdas el primer artista por el que apostaste?

— Regina Giménez.

— ¿Y uno de los últimos?

— Un artista que se llama Klas Ernflo.

Miquel Alzueta 7 - Cartell d'Alzueta Gallery
Miquel Alzueta - Cartell d'Alzueta Gallery 

Cuestionario a Miquel Alzueta

— ¿Una feria de arte contemporáneo?

— Frieze.

— ¿Un artista emergente que deberíamos conocer?

— Te diré uno que no sea mío: Miguel Marina.

— ¿Y uno que sí tengas en la galería?

— Bruno Ollé.

— ¿Una obra que te gustaría tener en casa?

— Un cuadro pequeño de Picasso que está en la colección permanente del Guggenheim de Nueva York.

— ¿Una exposición que recomiendes?

— La de Rose Wylie en Londres.

— ¿Una lección que has aprendido del mundo del arte?

— Que la humildad es un valor perdurable.

Sobre el autor

Elena Busquets
Elena Busquets

Directora de The New Barcelona Post

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