Más de 2.100 plazas; 20.000 metros cuadrados y cinco plantas en pleno 22@. El nuevo Aticco Diagrame ha empezado a operar como el coworking más grande del sur de Europa, ya con una ocupación del 75%. La cifra se traduce en más de 1.600 trabajadores, que se distribuyen en 40 empresas. A ellas se suman los freelance, con las que se alcanzan las 70 empresas que trabajan desde el edificio de la calle Pere IV.
Entre las empresas, algunas, destacan: “Hay seis unicornios”, recalca el CEO de Aticco, Gabriel Espín. Estas empresas, valoradas en más de mil millones de dólares, son compañías internacionales que han decidido operar desde Aticco en Barcelona, e incluyen nombres como el de la francesa Back Market.
“Las empresas que hay en el edificio suman 4.000 millones de euros de inversión captados y una valoración de 20.000 millones de euros”, destaca Espín. A nivel global, juntas alcanzan los 6.000 trabajadores y, entre ellos, ya figuran los que lo hacen desde Diagrame, enclavado en un 22@ que gana un nuevo actor para su ecosistema de innovación.
“Este edificio refuerza la Barcelona que queremos ser”, ha resumido la directora ejecutiva de Negocio y Emprendeduría de Barcelona Activa, Itziar Blasco, en la inauguración: “Una Barcelona abierta que apuesta por la emprendeduría y por la innovación”, y que ha contribuido a posicionar la ciudad como el primer hub del sur de Europa.
A la vez que iniciativas como la de Aticco suman en la construcción del ecosistema de Barcelona, Barcelona y su ecosistema suman para Aticco, como señala Espín. “Es una ciudad que atrae. Cuando una empresa internacional sitúa sus oficinas en Barcelona, sabe que atraerá talento. Es un punto a favor de las empresas”.
En este contexto, cerca de la mitad de las personas que trabajan desde el coworking son de más allá de la ciudad. Esta cifra se traslada también a las empresas: el 50% de las de Diagrame son internacionales, e incluyen compañías de todos los tamaños. “Hay empresas desde 500 personas a unipersonales”. La heterogeneidad se da también en la tipología de compañías, “desde las más innovadoras hasta empresas tradicionales, y de todos los sectores”.

“Nos gusta que sea así. Es lo que hace la magia de los espacios de Aticco”, defiende Espín. En Diagrame, incluyen los imprescindibles espacios de trabajo, salas de reuniones, espacios de eventos de hasta 200 personas y cuatro terrazas con vistas a la ciudad. Pero tampoco faltan espacios como un gimnasio, pistas de pickleball, una sala wellness para masajes, cantina, área de gaming, sala de lactancia, una piscina en la azotea o incluso un tobogán para llegar a la planta principal.
Con todos estos espacios, el edificio se ha estrenado tras una inversión de cerca de cinco millones de euros tras un acuerdo con la propiedad del inmueble, la firma de inversión inmobiliaria Patrizia, con la que Aticco mantiene un management agreement mediante el que la empresa opera el espacio y comparte ingresos con la propiedad.

Para dinamizar estos espacios, Aticco organiza semanalmente actividades, que van desde clases de yoga regulares a talleres de cerámica. Todo con el fin de “generar comunidad y sinergias entre los coworkers”, como destaca la directora de operaciones de la compañía, Naiara Chaler. Estas dinámicas se interrelacionan con otras patas del grupo, que van desde las inversiones de AticcoVentures a la aceleradora de startups AticcoLab.

Precisamente esta comunidad que generan los coworkings fue el germen de lo que ahora es Aticco. Hace diez años, Espín estaba impulsando un marketplace para plástico reciclado, y fue a desarrollarlo en un espacio de trabajo compartido, donde se nutrió de la comunidad y apostó por este concepto, junto a Juan Carlos Morales y Franz Pallarés.
Una década después, el grupo cuenta con más de un centenar de trabajadores, facturó 20 millones de euros en 2025, y prevé escalar hasta los 30 millones este 2026. Con más de 86.000 metros cuadrados, se ha convertido en el segundo operador más grande en España, con coworkings en Barcelona, Madrid, Valencia y, pronto, Lisboa. Este será el primer paso fuera de España pero, probablemente, no será el último: “Tenemos ganas de salir e ir a Europa”.