Hace apenas unos años, trasladar la mayor feria audiovisual del mundo a Barcelona no era, ni mucho menos, una decisión evidente. El epicentro del mercado europeo se concentraba en el norte: Reino Unido, Alemania y Francia habían liderado históricamente la industria, mientras que los congresistas españoles apenas representaban una pequeña parte del Integrated Systems Europe (ISE). Aun así, Mike Blackman (Georgetown, 1958), director del ISE, y su equipo apostaron por la capital catalana. No solo por su clima, hospitalidad y calidad de vida, sino también por su conectividad, infraestructuras y el respaldo institucional. Entonces, además, empezaban a intuir el potencial de una industria que aún estaba despegando.
Una industria, la catalana, con un potencial incluso mayor del que entonces pronosticaban. En 2020, el sector audiovisual catalán contaba con unas 3.600 empresas; hoy ya roza las 4.500 y supera los 9.000 millones de euros de facturación en su conjunto. “Barcelona se está proyectando al mundo como un gran hub audiovisual, con proyectos como el futuro Catalunya Media City que la siguen propulsando, afirma Blackman, quien asegura sentirse “orgulloso” de considerar Barcelona como casa. Desde que el salón se instaló en la ciudad, el director del ISE reparte su vida entre Múnich y la capital catalana. En paralelo al crecimiento de la industria catalana, el propio ISE se ha impulsado de la mano de Barcelona, hasta convertir la ciudad en una parte esencial de su identidad. Tan solo en su última edición reunió a más de 85.000 asistentes de todo el mundo y generó un impacto económico de 520 millones de euros en la ciudad.
— Push Beyond es el lema con el que el ISE desembarca en Barcelona con su edición más ambiciosa. ¿Qué significa realmente ir más allá?
— Push Beyond es no conformarse. Desde el equipo del ISE no queremos sentarnos y decir: “ya somos el mayor congreso audiovisual”. Al contrario, nos preguntamos constantemente qué podemos mejorar, cómo evolucionar y cómo hacer que el evento sea todavía mejor. Pero tampoco se conforma la industria audiovisual, que no deja de empujar hacia nuevos límites, crear soluciones y generar un efecto wow continuo. Ese es el espíritu del lema de este año: animar a fabricantes, creadores y usuarios a seguir evolucionando.
— ¿Qué tecnologías están marcando ahora mismo esa evolución de la industria?
— La inteligencia artificial sigue siendo uno de los grandes ejes. Llevamos varias ediciones abordándola, pero sus posibilidades siguen sorprendiéndonos. Y es fundamental hablar tanto de sus ventajas como de sus riesgos. Siempre digo que la IA es como cruzar la calle: si no miras a izquierda y derecha, te pueden atropellar. Con la inteligencia artificial pasa exactamente lo mismo: si no eres consciente de los riesgos, puede ser peligroso.
“La inteligencia artificial es como un destornillador: es una herramienta fantástica, pero hay que saber cuál usar y cómo hacerlo”— ¿Existe una preocupación real en la industria por esos riesgos?
— El gran miedo sigue siendo la pérdida de puestos de trabajo, y yo siempre repito lo mismo: la IA no te quita el trabajo; te lo quita alguien que sabe utilizarla. Por ese motivo es clave aprender a usarla. Es una herramienta muy potente, pero no va a sustituir el criterio humano, la sensibilidad o el toque personal; sigue siendo demasiado robótica. Yo, por ejemplo, no querría ser entrevistado por una IA, aunque sí puede ser de gran ayuda para redactar el artículo posterior. La inteligencia artificial es como un destornillador: es una herramienta fantástica, pero hay que saber cuál usar y cómo hacerlo.
— Una herramienta especialmente útil para los creadores.
— Para los creadores y para toda la industria. Hablamos de edificios inteligentes, salas de reuniones inteligentes o incluso probadores inteligentes: espacios que hacen nuestra vida más cómoda. Un buen ejemplo es The Edge, en Ámsterdam, uno de los edificios más inteligentes del mundo, capaz de ajustar la temperatura, la iluminación o el sonido según el número de personas en una sala, o de indicar a alguien dónde debe aparcar para llegar antes a una reunión que tiene programada.
— Más allá de la inteligencia artificial, hay otras tecnologías que están generando riesgos en la industria. Por este motivo, en esta edición estrenáis el Cybersecurity Summit. ¿La ciberseguridad es una prioridad para el sector?
— Sin duda. Cada vez más instaladores toman precauciones y también los clientes finales son mucho más conscientes y exigentes. Sin embargo, los ataques recientes a grandes infraestructuras y compañías han demostrado que las redes y los sistemas audiovisuales pueden convertirse en una puerta de entrada para los ciberdelincuentes. Incluso nosotros, como organización, revisamos constantemente nuestras redes, aplicaciones y los datos que gestionamos.
“La IA no te quita el trabajo; te lo quita alguien que sabe utilizarla”— Otra de las novedades de la edición es Spark, un espacio dedicado a la creatividad. ¿Por qué era necesario? ¿Se había dejado en segundo plano a los creadores frente a la tecnología?
— Hoy hay más creadores que nunca, pero necesitan herramientas para crear. Un pintor necesita un lienzo y un pincel; hoy esas herramientas están cambiando y volviéndose más sofisticadas y digitales, pero la creatividad sigue siendo el motor. Nuestro papel es mostrar esas nuevas posibilidades. Además, la tecnología hace la creatividad más accesible: hoy se puede rodar una película con un móvil, con costes mucho más bajos y buena calidad.
— Todo apunta a la edición más ambiciosa hasta ahora.
— Cada edición lo es. Ese es el verdadero significado de Push Beyond. Siempre nos preguntamos cómo hacerlo mejor y escuchamos a la industria. Trabajamos con una visión a largo plazo: el equipo ya está pensando en la edición de 2028, porque cada una requiere al menos 15 meses de preparación. Este crecimiento y visión de futuro responden al crecimiento de la industria: el audiovisual ha dejado de ser un sector especializado a formar parte de nuestra vida cotidiana. Basta con mirar Barcelona: transporte, tiendas, restaurantes, estadios… ¿Te imaginas un partido del FC Barcelona sin pantallas gigantes?
— También será la edición con mayor superficie expositiva.
— Sí, 1.710 expositores repartidos en 101.000 metros cuadrados. Este año hemos trasladado la tradicional zona de registro a un espacio exterior para ganar 3.000 metros cuadrados adicionales. La demanda no deja de crecer y en 2027 tendremos un reto mayúsculo, porque ya no hay más metros cuadrados en los que expandirse.
“No disponer del Hall Zero en 2027 resulta decepcionante. Pero nos adaptaremos, como también lo hace la industria”— Sobre todo en un recinto ferial que empieza a quedarse pequeño… Y con el futuro Hall Zero no disponible hasta la edición de 2028. ¿Cómo afrontáis ese límite?
— Lo entendemos: las licencias y las inspecciones de seguridad requieren tiempo. Nuestra prioridad es garantizar la seguridad de asistentes y expositores. Aunque es cierto que no disponer del Hall Zero en 2027 resulta decepcionante. Pero nos adaptaremos, como también lo hace la industria. Estamos trabajando con Fira en varias soluciones para ganar espacio como, por ejemplo, instalar estructuras temporales anexas a los pabellones.
— ¿Se plantea, por ejemplo, utilizar espacios complementarios como Montmeló, como ya hará el Mobile World Congress este año?
— Montmeló es una instalación fantástica: personalmente soy un gran fan de la Fórmula 1, pero es cierto que está lejos del recinto ferial. De momento, no lo vemos como espacio expositivo, aunque sí para eventos especiales, actividades nocturnas o, por ejemplo, incluirse en las visitas técnicas que realizamos por la ciudad, enseñando cómo los deportes de motor incorporan el audiovisual.
¿Cómo es la relación con el Mobile? ¿Existe cierta competencia?
— Son mercados distintos. Compartimos menos de diez expositores. Barcelona debería estar muy orgullosa de albergar los dos mayores eventos del mundo en sus respectivos sectores.
— ¿Por qué, en su caso, apostaron por Barcelona?
— Al principio había ciertas dudas, porque el mercado estaba en el norte de Europa: Alemania, Reino Unido, Francia… y los congresistas españoles apenas representaban un 3%. Hoy, en cambio, es nuestro principal mercado. Recuerdo la primera edición en 2022: el clima (acostumbrados a las temperaturas frías de nuestras anteriores sedes en Ámsterdam o Bruselas), el sol, la hospitalidad de la gente, los hoteles y restaurantes, la oferta cultural y de entretenimiento… y pensé: “hemos acertado: este es el lugar”. Un congreso no solo es negocio, también es la experiencia global. Y Barcelona nos impulsa.
“Un congreso no solo es negocio, también es la experiencia global. Y Barcelona nos impulsa”— ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de la ciudad?
— La implicación real de sus administraciones y la hospitalidad de la ciudadanía. No solo te animan a venir: te acompañan a lo largo de todo el proceso. Aquí se ayuda por orgullo de ciudad, no solo por interés económico.
— ¿Cómo ha influido Barcelona en el ISE?
— Nos ha ayudado a crecer internacionalmente, especialmente en Latinoamérica: el idioma y la conectividad ayudan. Pero también en Asia y Oriente Medio. Al principio perdimos parte de los congresistas del norte de Europa, pero el crecimiento global ha superado todas las expectativas.
— ¿Y el ISE a Barcelona, cómo la está influyendo? ¿Qué legado quieren dejar en la ciudad?
— Queremos que la ciudad crezca junto a la industria audiovisual. Desde la primera edición, muchas compañías del sector han decidido trasladar su sede. Pero nuestro objetivo es todavía generar un mayor impacto sobre la industria catalana: creando empleo de calidad y oportunidades creativas, especialmente para los jóvenes. Ese debe ser nuestro legado: empleo y crecimiento a largo plazo.
— ¿El ISE se proyecta siempre en Barcelona? ¿O cree que podría pasarle como en Ámsterdam y la ciudad se quedara pequeña?
— Como dice el refrán: nunca cambies un caballo ganador. Y Barcelona es el nuestro. Además, cuando el Hall Zero esté operativo, será una de las cuatro mejores instalaciones feriales de Europa. A eso se suman el sol, la calidad de vida, la oferta cultural y la gastronomía. Es muy difícil pensar en otro lugar mejor.
